Los Ángeles sale a la calle

El Cristo de la Misericordia, en su desfile por las calles del barrio./A. GARCÍA
El Cristo de la Misericordia, en su desfile por las calles del barrio. / A. GARCÍA

Un barrio entero arropa a su hermandad cuando, a las cuatro y media de la tarde, sale la cruz de guía

AROA GARCÍA ACEDOALMERÍA

En las inmediaciones de la calle Turquesa no cabe un alfiler, el barrio de Los Ángeles ha salido a la calle, un barrio que hoy vive el sol y el buen tiempo pero que el año pasado, con lluvia y viento, también demostró que está con su hermandad, con su gente, con su Virgen. Un barrio que se vuelca y que, a pie de calle o en los balcones, vive y siente de manera propia esta tarde del Domingo de Ramos.

Filas largas de nazarenos de capa celeste y túnica blanca empiezan un cortejo formado y muy bien ordenado.

Y se ve el primer estreno de la hermandad: el paso de misterio del Señor de la Misericordia tiene el frontal del paso dorado; la primera fase de un paso que, cuando esté dorado, será aún más imponente. Y, en el paso del misterio, más novedades de la hermandad.

Todo su itinerario marcado por los 15 minutos en los que adelanta su salida

El seis de abril, coincidiendo con los cultos de la hermandad, se presentaron dos imágenes más que van dando forma al misterio del Santísimo Cristo de la Misericordia en su Crucifixión. Este año procesionan por primera vez San Juan Evangelista y María Magdalena que, junto al Cirineo y al Señor, van dando forma poco a poco al misterio, imágenes secundarias que son obra de Fernando del Toro.

Y le han dado realce también al Señor con una túnica burdeos en terciopelo y bordada en oro por el taller de la hermandad. Es una novedad que también podemos ver: el Señor de la Misericordia presidiendo su paso de misterio.

Un paso que calza 40 costaleros y que, mandado por José Alejandro Suárez y sus auxiliares Antonio J. Gálvez, Antonio Fernández y Jorge Alonso, llega al centro de Almería.

Este año cambia el recorrido para entrar a la Catedral por la calle Lope de Vega

Y, tras ellos, una nueva banda los acompaña este año, la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús despojado de Jaén.

El segundo tramo de esta hermandad está totalmente representado por mujeres. Al inicio del mismo, un grupo de nazarenos en fila. Pero llama poderosamente la atención la gran cantidad de mantillas que acompaña a la Señora de los Ángeles.

Mujeres de todas las edades que van rigurosamente vestidas de negro y en un número superior a sesenta, que demuestran que las tradiciones y la religiosidad popular siguen teniendo cabida y sentido en pleno siglo XXI.

Y el palio característico de los Ángeles deja ver el cielo azul este año; un palio de malla dorada y calado, donde lo único 'tapado' es la gloria del techo. Hoy deja pasar los rayos de sol para que le ilumine la cara a la Señora.

Un palio que calza 30 hombres y mujeres en su cuadrilla mixta que va mandada por Francisco J. Becerra y sus auxiliares Isabel Fernández, José Antonio Fernández y Vicente López.

La saeta

Y en un balcón, a sólo volver de la salida de la casa-hermandad, se oye una saeta. Una saetera, María Canet, que año tras año le canta a su Virgen de los Ángeles a su salida, pone el alma en su voz, y eso se transmite a todos sus vecinos.

La imagen van con gusto y elegancia en blancos y dorados, pero no le puede faltar un toque azul, un fajín que porta en su cintura.

Y quizás el detalle más importante lo lleva Ella sobre su pecho; una medalla de plata, sencilla, pero que encierra todo el sentir de un Domingo de Ramos difícil.

«Y ni la lluvia pudo pararte», esas palabras las lleva desde hoy Nuestra Señora de los Ángeles en su pecho, un regalo de su cuadrilla, de los corazones que la pasearon el pasado 28 de marzo de 2018 y que, aunque el tiempo fue complicado y la lluvia les hizo difícil el camino, ni el agua pudo pararla y terminó su estación de penitencia, como cada Domingo de Ramos, en su casa-hermandad.

Y los sones de una gran banda almeriense, como es Santa Cecilia de Sorbas, mecen y acunan el discurrir de todo el itinerario de esta hermandad, y que también por primer año, la acompañan.