Almería tiene tres trabajadores cotizando por cada pensionista

En primer plano, una anciana empuja la silla de ruedas en la que está sentado su marido mientras pasean por un parque./REUTERS
En primer plano, una anciana empuja la silla de ruedas en la que está sentado su marido mientras pasean por un parque. / REUTERS

Es, junto a las Islas Baleares, la provincia con mayor cuota de cobertura del sistema público de jubilación de todo el Estado español

M. C. / EFE ALMERÍA

La salida de la crisis económica no es una entelequia y ha llegado ya, por fin, a la balanza de sostenimiento del sistema público de pensiones, uno de los puntos más flacos de todo el bloque administrativo y de gobierno. Al margen de las condiciones del empleo o de la desigualdad que, de forma constatada, se ha instalado crecientemente en la estructura social, el sistema público de compensación para las personas en retiro laboral está incorporando nuevos miembros a su balanza de prestaciones. Y con ello se vislumbra -al menos en el horizonte- una cercana salida del déficit del sistema de pensiones de retiro, cuya hucha ha ido mermándose durante los años más duros de la coyuntura económica negativa y que aún sigue perdiendo, de forma puntual, enteros cada vez que hay que pagar las nóminas 'extra' a los retirados.

Según datos de la Seguridad Social en todo el país, Almería ha conseguido llegar a una tasa de cobertura de 2,94 personas cotizando por cada pensionista. Esto es: casi tres trabajadores cotizan por cada uno de los extrabajadores que, por edad o condiciones físicas o familiares, se han retirado del mercado laboral. Cabe recordar que la sostenibilidad del sistema de pensiones -actualmente- se basa en que exista una cotización por trabajadores dados de alta suficiente como para poder abonar las pensiones de quienes ingresan del Estado. Por lo tanto, una mayor tasa de trabajadores por pensionista y una mayor cotización de los trabajadores supone, de hecho, incrementar la sostenibilidad del sistema.

El estudio 'Por un sistema de pensiones sostenible e inteligente', elaborado por la consultora Price Waterhouse Coopers en el año 2010, ya recordaba que en España se ha venido reduciendo la ratio de trabajadores por pensionista desde finales de los 70, cuando la cifra era de 4 cotizantes por jubilado. Los últimos datos públicos, los dados a conocer ayer, situaban esa ratio en 2,2, ya que al cierre de junio en España había 18,9 millones de cotizantes ocupados y 8,7 millones de pensionistas.

La cifra, pese a haber mejorado respecto a los peores momentos de la crisis económica, sigue adoleciendo de un horizonte claramente positivo a largo plazo. Respecto a mediados de 2008, el número de trabajadores afiliados todavía no se ha recuperado y se encuentra un 1,13 % por debajo de los 19,2 millones de trabajadores que había entonces, cuando empezó la crisis; en tanto que el número de pensionistas no ha parado de crecer, acumulando un incremento del 14,5 %.

En Almería esta realidad no es tal que así, es bastante más positiva. Sin ir más lejos, en el año 2012 la ratio de trabajadores cotizando por cada pensionista era de 2,47, también de las más altas de España. Pero, además, supone medio punto menos que ahora (2,94), cuando la cifra es aún mucho mejor que la de entonces. Estos números son de por si lo suficientemente positivas en comparación con el resto del país (por poner una comparación, Orense cuenta con un único trabajador por cada pensionista) como para poder afirmar que Almería es una de las provincias que más aporta, porcentualmente, al sistema estatal. De hecho, de ser el sistema de pensiones un sistema de compartimentos estancos provinciales, Almería sería de las pocas provincias del país que podría sostener su reparto de ingresos sociales sin demasiados problemas.

La holgura se da por muchas casuísticas. La primera, una pirámide poblacional que continúa teniendo una amplia base juvenil y de población activa frente a una cúspide envejecida que supone porcentualmente unas cifras muy inferiores a las de territorios como la cornisa cantábrica. Pero, tras ella, unas cotizaciones no muy altas que, sin embargo, pueden hacer frente sin demasiados problemas a las jubilaciones más bajas del país salvo las gallegas de Lugo y Ourense.

En España, la relación entre cotizantes ocupados y pensionistas pasó su peor momento en 2013, cuando en lo más agudo de la crisis se quedó en 1,95, aunque en la anterior recesión de principios de los años 90 llegó a ser inferior a 1,90. No obstante, desde 2013 se ha ido recuperando ligeramente y ha vuelto a los niveles de 2011, aunque todavía está por debajo del máximo de 2,5 afiliados ocupados por cada pensionista de los años 2006, 2007 y 2008 (en el anterior ciclo económico expansivo).

El grueso de los cotizantes se encuentra enmarcado en el régimen general (14,4 millones), en tanto que hay 3,2 millones de autónomos, 67.895 trabajadores del régimen del Mar y 2.229 del Carbón. Mientras tanto, del total de estos pensionistas, la mayor parte recibe pensiones de jubilación (5,8 millones de personas), seguidos de los perceptores de viudedad (1,6 millones), incapacidad permanente (943.547), orfandad (325.016) y a favor de familiares (40.409).

De acuerdo con los datos de la Seguridad Social, la tasa de crecimiento anual de la afiliación a la Seguridad Social (3,1 %) es casi tres veces superior al crecimiento del número de pensiones (1,1 %). En efecto, según los últimos datos de junio, en el último año se han incorporado 95.649 pensionistas al sistema, frente a los 771.109 personas que han comenzado a trabajar. Es una buena perspectiva que, sin embargo, no aleja el fantasma de un sistema con la sostenibilidad en duda a medio plazo.