Almería acentúa la investigación para consolidar el cultivo de papaya

Papayal. Papayas confeccionadas en las instalaciones de Biosabor, que produce en ecológico./BIOSABOR
Papayal. Papayas confeccionadas en las instalaciones de Biosabor, que produce en ecológico. / BIOSABOR

Tras duplicar la superficie destinada bajo abrigo al cultivo de esta fruta el año pasado, en el presente, se estabiliza

JOSÉ ESTEBAN RUIZALMERÍA

Después de unos comienzos poco algo aventureros, con un incremento notable de la apuesta almeriense por el cultivo de papaya en invernadero, en estos momentos se desarrolla una estrategia más sosegada. No es que se renuncie a producir este tipo de producto subtropical, lo que ocurre es que se trata de ajustar al máximo para consolidar con firmeza este cultivo en Almería. Así, hay productores que entran y otros que se van; empresas que redefinen se planificación, y otras que su bagaje les permite ir a más como consecuencia de un inicio en el que partió de la experimentación. Se cumple en este 2018 la quinta campaña en la que la provincia produce en firme papaya bajo abrigo, dos años después de intensificarse la investigación de los principales centros que abordaron entonces esta materia, como puede ser la Estación Experimental de Cajamar Caja Rural, o el centro de experimentación UAL-Anecoop. La campaña fuerte de este producto en territorio provincial comienza precisamente en abril, por lo que estamos ante una nueva campaña. En este primer lustro han aflorado las debilidades y las fortalezas de Almería para poner en el mercado papaya con la calidad que demandan los consumidores y a la vez rentable en las explotaciones bajo abrigo.

La proximidad al mercado europeo frente a sus competidores es sin duda, y en ello coincide los diferentes agentes del sector hortofrutícola que participan en esta joven línea de negocio que desarrolla Almería con el cultivo de la papaya, una de las grandes bazas que juega la provincia. Pero también se enfrenta a dificultades, como pueden ser la climatología y las variedades. Así, hay que pulir detalles para mejorar la rentabilidad de esta producción y que vaya ganando terreno bajo el manto que abriga la horticultura almeriense.

Después de doblar la superficie dedicada el año pasado, de 2016 a 2017, en la última anualidad lo cierto es que el incremento ha sido menor, según los datos aportados por la Delegación de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, que aunque no se ajustan a la información ofrecida por las principales productoras de papaya en Almería, son indicativas de la progresión que está teniendo este tipo de plantaciones y la presencia de producto en la confección empresarial, donde destacan, principalmente, Anecoop y Biosabor, habiendo otras entidades como Grupo Agroponiente que también declararon su firme apuesta por diversificar la producción con papaya, pero también con otros subtropicales, que aunque no se obtienen del capo almeriense, si se generan en zonas cercanas, como la granadina y malagueña. Se trata del aguacate y el mango, productos que no alcanzan la viabilidad necesaria para su cultivo en invernaderos de Almería, según los estudios que se han llevado a cabo hasta la fecha. Además, hay productores fuera de estas entidades hortofrutícolas que comercializan directamente al exterior su producción de papaya.

Una de las principales vías de estudio en el cultivo de papaya en invernaderos de Almería se centra en nuevas variedades

Con este panorama, y con las cifras de referencia de unas cuatro toneladas anuales de esta fruta gracias al buen hacer de los productores almerienses, agricultores y comercializadoras siguen muy de cerca los avances que se alcanzan en los centros de investigación, que por otra parte, mantienen una estrecha colaboración en material de fruticultura subtropical.

Las investigaciones iniciadas allá por 2011 para estudiar las viabilidad de la producción de tropicales y subtropicales en los invernaderos almerienses, la que mejores resultados alcanzó fue la papaya, tal y como se demostró posteriormente su proyección en el campo. Y es que, como explica Juan José Hueso, especialista en Fruticultura Subtropical Mediterránea, de la Estación Experimental Cajamar, se trata de «un cultivo con un rápido crecimiento vegetativo que empieza a producir a los 8-9 meses desde la plantación». Además, «es muy productivo». El ciclo se extiende desde unos dos años y se pueden alcanzar producciones de hasta 200.000 kilogramos en todo el ciclo.

Poco se diferencia en el manejo de otras especies hortofrutícolas, habituales en Almería. «El manejo es bastante similar al de una especie hortícola, si lo comparamos con otros frutales, ya que es más como una hierba gigante», apunta Hueso. Otra de las ventajas que quedan demostradas en los ensayos llevados a cabo por la Estación Experimental de Cajamar es el relativo a los costes de producción, ya que, como asegura Juan José Hueso, «son menores» y frente a los competidores Almería cuenta, además de la ventaja de la proximidad del mercado europeo, también la relativa a «la logística, infraestructura y clientes».

Sobre los trabajos llevados a cabo por la Estación Experimental de Cajamar, el responsable del área de Fruticultura Subtropical Mediterránea, recuerda que «en un primer ensayo comprobamos la viabilidad técnica del cultivo de la papaya en nuestras condiciones». En estos momentos, se continúa avanzando y los investigadores se centran en «la selección y evaluación de nuevas variedades que se adapten a nuestras condiciones de cultivo y a las exigencias de mercado europeo, principal destino de nuestras exportaciones».

En este trabajo que se desarrolla en la Estación Experimental de Cajamar, también «se ha estudiado cuáles son las fechas ideales para el trasplante y el comportamiento del cultivo con control de clima en el invernadero incorporando nebulización y calefacción frente a un manejo convencional».

Uno de los proyectos que se están llevando a cabo se denomina Europapaya. Su objetivo es profundizar en el desarrollo y optimización de un modelo productivo para el cultivo intensivo de papaya en España. Los primeros frutos de este proyecto están viendo la luz, según confirma Hueso. En este proyecto participan las empresas Miguel García Sánchez e Hijos, Gogarsa, Semillero Vitalplant y Biomip.

«Se ha diseñado una estructura de invernadero dotada con sistemas de control de clima para optimizar la producción de papaya en nuestras condiciones; se están desarrollando técnicas para la propagación vegetativa y sexado por marcadores moleculares de la papaya; se están implementado estrategias de control biológico para el control de plagas; y se está estableciendo el manejo óptimo del cultivo de la papaya en el invernadero en cuanto a necesidades de agua y nutrientes, técnicas de cultivo, recolección y postcosecha», explica el responsable en el área de Fruticultura Subtropical Mediterránea, de la Estación Experimental de Cajamar.

Al margen de esta iniciativa investigadora, este año se aprobó la creación de un Grupo Operativo supra autonómico denominado Carismed para estudiar el cultivo sostenible de papaya en clima subtropical y mediterráneo, con el propósito de producir papaya en cantidad y con la calidad suficiente para su exportación a Europa. Forman parte de este grupo las empresas Anecoop, Hortamar, Conagrican y Plátanos del Sureste, las asociaciones de productores Coexphal, Coplaca, los cabildos de Tenerife y Gran Canaria y la Asociación Española de Tropicales, así como los centros de investigación el Icia, la Universidad de Almería y la Fundación Cajamar Caja Rural.

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