Una Almería 2019 para degustar sin prisas

Una Almería 2019 para degustar sin prisas

El Gran Hotel acogió el viernes la primera de las 'Cenas con Estrellas', organizadas por IDEAL y el Ayuntamiento de Almería

SERGIO GONZÁLEZ HUESO

La capitalidad gastronómica para Almería solo será tal si son los vecinos los que la disfrutan y viven como propia. Que no se quede exclusivamente en una mera campaña de difusión turística con lo culinario como excusa es una cuestión que depende no solo del Ayuntamiento sino también de iniciativas privadas que contribuyan a hacer de Almería 2019 «la mejor capital española de la gastronomía que haya habido nunca», tal y como ha verbalizado en muchas ocasiones el alcalde, Ramón Fernández-Pacheco.

Con esta pretensión, el periódico IDEAL ha puesto en marcha una iniciativa denominada 'Cenas con Estrellas', en las que se invitará a la capital a destacados chefs del panorama nacional y local para que sirvan una cena a cuatro manos con maridaje para 65 comensales.

El Gran Hotel Almería fue el escenario ayer escogido para el primero de estos eventos, que estuvo protagonizado por un mano a mano entre dos cocineros con 1* Michelin. Eran Miguel Barrera, del restaurante castellonense Cal Paradís, y José Álvarez, del ejidense La Costa. Con la participación de los alumnos de la Escuela de Hostelería de Almería y con los vinos de la Rioja alavesa de Bodegas y Viñedos Pujanza, se hilvanó un discurso gastronómico que acabó cautivando a todas y cada una de las mesas. A una sala a la que se le privilegió además con unas vistas a la 'mice en place' en cuatro de los seis pases que se fueron sirviendo sin prisas para alargar una menú que tuvo el acierto de equilibrar dos cocinas: la del mar y la montaña. Sabores en ocasiones contrapuestos pero que encajaron a las mil maravillas gracias a la experiencia de dos cocineros con tanta técnica como también oficio.

Un tomate panger deshidratado acompañado por la potencia del ajo asado y arenque abrió la velada de la mano de Miguel Barrera, quien continuó sus pases con una ostra envuelta en una fina crema espumada de perdiz escabechada y un conejo de ojo negro que presentó, como plato principal, trufado y con la compañía de unas zanahorias mini y regaliz.

A José Álvarez se le tuvo que agradecer que preparara varias de sus recetas más celebradas. Para abrir boca sirvió un untuosísimo tartar de gamba roja que coronó con puntos de mahonesa de rábano. Una delicia solo comparable con lo que vino después: una merluza con guisantes de Dalías, cuyo dulzor impresionó a todo el mundo; y un postre de chocolate que planteó sobre vainas de cacao simulando ser un bancal agrícola de donde brotó un tomate que no era tomate sino un bombón. Un postre 'ideal' para dejar el listón bien alto.