En 2018 ya se han movilizado tantos almerienses como lo hicieron en los dos años anteriores juntos

Marcha por la igualdad llevada a cabo en Almería el pasado 8 de marzo y que supuso todo un hito histórico en la provincia. /S. G. H.
Marcha por la igualdad llevada a cabo en Almería el pasado 8 de marzo y que supuso todo un hito histórico en la provincia. / S. G. H.

La revalorización de las pensiones y los derechos de la mujer sacaron a la calle a más ciudadanos que nunca en la primavera más agitada desde 2012

Sergio González Hueso
SERGIO GONZÁLEZ HUESOALMERÍA

Los almerienses salieron a la calle masivamente esta primavera. Tanto fue así que en tan solo siete meses de 2018, la cifra de asistentes a concentraciones o manifestaciones en Almería ya es la más alta de los últimos seis años, quedando aún pendiente el inicio del nuevo curso político y un otoño en el que se esperan acontecimientos sensibles como la sentencia de los ERE, la resolución de los recursos en el caso de La Manada o los primeros escollos importantes del nuevo Gobierno socialista, sin apenas vigor parlamentario.

Según los datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno de Almería a este periódico, este año se está en progresión de batir todos los registros de la última década. Jamás en los primeros meses del año había salido tanto almeriense a hacer visible su descontento a la calle. De los últimos ocho años, solo en 2012 se registró una cifra de asistentes tan alta. Entonces fueron 95.731 personas las que se vieron sobre todo protestar contra los primeros recortes, los más cruentos de la crisis, del primer gobierno de Mariano Rajoy (PP). Con solo la mitad de año transcurrido, de momento ya se han contabilizado un total de 41.525 personas participantes en algún tipo de movilización comunicada o no a la Subdelegación.

Esta cifra es equiparable a la suma de los dos años anteriores completos. Un 2017 y 2016 en los que salieron a protestar 26.067 y 16.822, respectivamente. Es decir, la mitad de personas en 12 meses de lo que en tan solo siete ha logrado un 2018 en el que se han celebrado 51 manifestaciones y 189 concentraciones. A estas hay que sumar otras 18 movilizaciones que no habrían sido comunicadas. Cabe recordar que las autoridades no tienen que autorizar estos actos pues están permitidas por la ley de facto. Si bien es necesario comunicarlos con tiempo y según marque la norma al objeto de que se puedan efectuar las lógicas labores de seguridad y control.

Más gente

El balance confeccionado por la Administración estatal no solo deja entrever que el año está siendo más agitado por el número de actos comunicados, sino sobre todo porque estos están siendo mucho más numerosos que en cursos anteriores.

La provincia lleva desde casi siempre con un sambenito a cuestas. Y es el de que sus conciudadanos no son muy dados a la protesta visible, a la que se hace en la calle con pitos y pancartas, con las futuras generaciones de la mano y, por supuesto, alejada de la barra del bar o el sillón de casa. Sin embargo, en esta primera mitad del año los almerienses no se han quedado impasibles tras la explosión de varias corrientes críticas tanto económicas como sociales que han ido surgiendo en todo el territorio español al calor de los acontecimientos.

Los asuntos más calientes en esta primavera han sido sin duda dos: el movimiento de jubilados por unas pensiones dignas y la marea feminista en favor de la igualdad y en contra, por tanto, de una sociedad de carácter machista. Aunque también sería un error olvidarse del reverdecimiento que se ha producido de un tiempo a esta parte de la acción sindical o, más concretamente en Andalucía, de la importancia que obtuvieron en su momento las marchas contra el impuesto de sucesiones y donaciones de la Junta.

El 0,25% y el 8M histórico

Buscando las causas de este despertar ciudadano, lo primero que explican los portavoces de las plataformas, entidades o colectivos que están al frente de estos movimientos es que aunque pueda parecerlo, el éxito de estas convocatorias no es ni mucho menos fruto del azar. Tras el consabido 'nos sobran los motivos' para salir masivamente a pedir una revalorización decente de las pensiones o acabar con la brecha salarial de género, por ejemplo, lo cierto es que nunca hasta este año ambas cuestiones habían interpelado a tanta gente.

La portavoz de la plataforma Acción Feminista, Lola Soria, señala que evidentemente nadie cuando empezaron a moverse allá por el 2014 imaginaba que en 2018 el movimiento iba a tomar las calles en 2018 de forma histórica. El pasado 8 de marzo marcharon por Almería miles de personas -más de 20.000 según las convocantes, menos de 10.000 en datos de la Policía- clamando por una igualdad total entre hombres y mujeres. «El germen fue que por primera vez fuimos capaces de organizarnos bien las asociaciones y supimos a la vez cómo comunicar mejor un mensaje que acabó calando en cada casa», indica Soria, quien cree que de alguna forma supieron por fin romper la barrera invisible que les separaba de hacer transversal el mástil de la bandera que ondeaba sus reivindicaciones.

Para Antonio Valdivieso, secretario general de CC OO en Almería, el guiso de la indignación se venía tiempo cociendo en un caldo que ha acabado por ser inflamable para el Gobierno de Rajoy. «Después de unos años de dura crisis y de tímida recuperación en la que ha cundido el desánimo y cierta abulia entre la ciudadanía, de un año a esta parte el continuo mensaje del crecimiento económico lanzado por el PP ha acabado por indignar a unas familias que no han sentido nunca que estén recuperando los derechos que les han sido arrebatados durante la crisis», dice.

Y de ahí que hayan salido tantos a la calle esta primavera a gritar contra este mensaje contradictorio que se emitía desde los despachos nobles. En este contexto fueron los pensionistas los que mejor representaron esta lucha. En Almería protagonizaron de febrero a mayo, principalmente, varias marchas numerosísimas: la de mayor tamaño se produjo también en marzo, donde unas 10.000 personas salieron a reivindicar una subida de las pensiones acorde con el incremento del nivel de vida.

Y al final la consiguieron. Su lucha tuvo éxito al igual que lo han tenido otros colectivos como también el de las mujeres. «No se va a conseguir todo de la noche a la mañana, pero hace diez años hubiera sido impensable todo lo que ya hemos logrado con la lucha feminista», apunta Soria, quien ve con optimismo el futuro. De la misma forma lo augura Valdivieso, que cree que fruto de esta insatisfacción social partió también el cambio de gobierno. «Estamos ilusionados porque de una vez por todas parece que se revertirán las políticas tan injustas que se han mantenido después de la crisis», concluye. ¿Y si no se hace? «Pues nos echaremos otra vez a la calle», contesta.

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