El Consistorio intenta salvar 'in extremis' un Plan General que despierta las reticencias de la Junta

Vista de la ciudad desde el mar Mediterráneo, donde se ve en primer término el puerto deportivo o el Cable Inglés. /
Vista de la ciudad desde el mar Mediterráneo, donde se ve en primer término el puerto deportivo o el Cable Inglés.

El edil de Desarrollo Urbano y técnicos del área viajan a Sevilla para tratar de desbloquear unas «discrepancias» que pueden echar por tierra diez años de trabajo

SERGIO GONZÁLEZ HUESO

La ciudad de Almería se juega su futuro en la próxima semana. Su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) pende de un hilo tras la conclusión de los informes autonómicos remitidos al Ayuntamiento de Almería, que ayer tuvo que enviar una comitiva municipal a Sevilla para intentar poner vendas a una herida de mal pronóstico.

El documento, sobre el que tiene que pronunciarse el Ejecutivo andaluz antes del 20 de marzo, representa, tras diez años de trabajo técnico, debates interminables y aprobaciones iniciales varias, el futuro de una ciudad que hoy ve como peligra todo lo que en él tiene comprometido: convenios millonarios, el desarrollo de suelos industriales, el uso del agua, los terciarios...

«Sería un drama para Almería que la Junta suspendiera el Plan en su totalidad». Con esta franqueza se pronunciaba ayer el edil de Desarrollo Urbano, Miguel Ángel Castellón, persona que encabezó la procesión de creyentes almerienses que ayer se reunieron con el director general de Urbanismo de la Junta de Andalucía. La misión no era fácil. Se trataba de desbloquear, tras analizar las pegas contenidas en sendos informes medioambientales y urbanísticos, la situación derivada de las «discrepancias» técnicas surgidas entre ambas instituciones.

Asimismo las políticas, que también las ha habido y de consideración. No obstante fue el propio Castellón quien tuvo que acudir a los medios de comunicación la semana pasada a reclamarle a la Junta algo de atención, pues se acercaba la decisión sobre el PGOU y ni siquiera le habían hecho entrega aún de los informes vinculantes tras siete meses esperándolos. La llamada de atención dio sus frutos. Tanto que desde el Ejecutivo andaluz aplazaron la Comisión Provincial de Urbanismo -donde se iba a dar a conocer si aprobaban o no el documento- que tenían previsto celebrar esta semana y remitieron sendos análisis técnicos, que llegaron el pasado martes a última hora de la tarde.

La conclusión que se extrae de ellos es que el Plan General de Ordenación Urbana de Almería, tal y como está elaborado ahora, va a quedar en suspenso. Queda confirmar si será en su totalidad o sólo en parte. Castellón fue a Sevilla a tratar de salvar los muebles del incendio que se ha declarado por efectos medioambientales. Pese a que no quiso concretar mucho el edil, parece ser que las reticencias de la Junta se encuentran precisamente en lo que tiene que ver con la dimensión ambiental del documento, siendo el asunto del agua uno de los escollos más importantes que tendrá que librar el Consistorio si no quiere volver diez años atrás. El problema es que el margen que resta para maniobrar es escaso.

El hecho de anunciar pegas de calado a escasos días de tener que tomar una decisión definitiva, hace pensar que el conjunto de pormenores que trae hoy a colación la Junta tienen mucho que ver con la reciente sentencia del Tribunal Supremo que tumbó el PGOU de Marbella. Entre las derivadas de este varapalo judicial se encuentra la mayor escrupulosidad con la que analiza ahora Medio Ambiente todos estos documentos. El de Almería, por tanto, no podía ser menos, tal y como lo confirmó el propio delegado territorial el día en el que tuvo que salir a paso de las declaraciones de Castellón a los medios.

No es menos cierto, sin embargo, que las cuestiones relativas a los recursos hídricos de la ciudad y el PGOU no son nuevas precisamente. «Yo no me bajo de la burra», llegó a pronunciar Pablo Venzal, exedil de Urbanismo, tras una reunión con la Junta hace poco más de un año a cuenta de estos asuntos. El Ejecutivo andaluz entonces le pedía al Consistorio que renunciara en parte a usar los pozos de Bernal, ubicados en el Campo de Dalías y de donde se suministra hoy la mayor parte del agua para 'regar' la ciudad. Aludiendo a la sobreexplotación de este acuífero, La Junta quería que el Consistorio se centrase en las aguas desaladas para su suministro.

Pese a que el Ayuntamiento ha ido dando pasos en esta dirección en los últimos tiempos, no parecen haber sido suficientes a día de hoy. El grueso de las reticencias de la Junta para aceptar el PGOU tienen que ver con esta cuestión, para cuya resolución se podría necesitar más de una semana. Lo bueno es que parte de estas discrepancias están relacionadas con los nuevos desarrollos que se proyectan en el documento, con lo que «se va a intentar que, como mucho, se suspenda esa parte del plan para librar así una base que cumpla con la LOUA [Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía] y con la que trabajar durante los próximos años», explicó Castellón, que vio «buena voluntad» por parte de la Junta.

Según el edil, pese a que lo que está hoy encima de la mesa siembra de incertidumbre el futuro de Almería, cree que en la Junta son conscientes de que suspender el PGOU al completo sería un «drama». Es por ello que contra el crono trabajarán para que, al menos, se apruebe lo relativo a la ciudad que ya está consolidada. «Así se podrían salvar los convenios ya firmados y tocar más adelante los nuevos desarrollos», concluyó.

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