El amigo de Jonathan Moya dice que sus acusaciones sobre la muerte de Míriam son "mentira"

Ha señalado que los mensajes a través de 'Whatsapp' que intercambió con el único procesado por los hechos se referían a un supuesto alijo de hachís que tenía que transportar Jonathan Moya

EUROPA PRESSalmería

Raúl R.F., el joven al que el presunto raptor y asesino de la bebé de 16 meses de Palma del Condado (Huelva), Jonathan Moya, incriminó durante su declaración ante el jurado popular, ha negado este martes de forma tajante que "organizase" con "un tal Pepe" la venta de la niña por "50.000 euros a repartir"; que acudiese al cortijo de Abrucena (Almería) donde estaba retenida la menor "y la encontrase con un golpe en la cabeza", así como que la "envolviese en plástico para luego arrojar la bolsa de deporte" con el cadáver "a una balsa de riego" en Abrucena el 25 de diciembre de 2012.

"Le repito que todo es mentira, mentira y a mí me ha engañado", ha asegurado a preguntas del fiscal durante su testifical en la vista oral que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Almería, durante la que ha circunscrito su relación con Moya González a la de "conocidos" y ha rechazado conocer, ni siquiera en fotografías, a la madre de la bebé, Gema Cuerda, y a la propia menor fallecida.

Raúl R.F. ha concluido su declaración dirigiéndose a Jonathan Moya con un sonoro insulto que se le ha podido leer en los labios. Este, por su parte, a su vez, no ha cesado de mirarle fijamente durante el interrogatorio.

Además, ha señalado que los mensajes a través de la aplicación 'Whatsapp' que intercambió con el único procesado por los hechos se referían a un supuesto alijo de hachís que tenía que transportar Jonathan Moya.

"El día 19 de diciembre, que es la primer vez que escucho hablar de Gema, me dijo que estaba con una chica, que llevaba un par de meses, que tenía una hija y tal. Me dijo que el exmarido de esta chica, padre de la niña, le había ofrecido muchas veces trabajo para llevar droga y que tenía el coche roto, que necesitaba un coche para llevar la droga. Luego me dijo que tenía que ir a Granada y que le prestara el coche y yo le dije que no", ha trasladado en referencia a una conversación con él en la tarde-noche de ese día en la nave del tío de Moya González, en Huércal de Almería, y de la que, según ha dicho, cogió "plástico y cuerdas".

Cabe recordar que la primera declaración de Jonathan Moya ante la Guardia Civil, en la que incriminaba a su "amigo", y un intercambio de mensajes de 'Whatsapp' mantuvieron su imputación durante buena parte de la instrucción aunque posteriormente el juez decretó el archivo de la causa seguida contra él por presunto encubrimiento al no hallar indicios suficientes de su participación.

Al respecto, Raúl R.F. ha afirmado a preguntas de la defensa que "no hacían referencia ni a la madre ni a la niña" sino que "Jonathan me estaba hablando de droga, que ya estaba con el tío del alijo y que le había dado la mitad de dinero" aunque a interpelación del fiscal sí ha reconocido que le dijo "que ya las había recogido" en alusión a Gema y Míriam.

"Yo tengo este tema denunciado porque en el informe de la Guardia Civil no están puestas como realmente son. Las cambiaron, manipularon. Hubo una conversación pero no es así en su totalidad. Jonathan me estaba hablando de otra cosa y ahí parece que los mensajes se refieren a la madre y a la niña", ha indicado.

Para aclarar las dudas sembradas por la defensa sobre si tuvo contacto con Raúl el día 25 de diciembre de 2012, bien físico bien telefónico, ha dicho que Moya González pudo saber que él había estado declarando en la Guardia Civil porque se lo había contado de forma previa a la "exmujer y el hermano" y ha negado que le dijera que había un agente "especialmente duro". "Está claro que uno de los dos se lo dijo y a mí la Guardia Civil no me trató mal hasta que me detienen días después".

Ha reiterado, además, que ese día de Navidad salió por la mañana de trabajar de una discoteca, "fui a desayunar con un compañero a la Plaza de Toros y luego llegue a casa. Estuve durmiendo y luego vino mi novia. Estuvimos toda la tarde en casa juntos, nos llamó una pareja amiga para cenar, pero no fuimos y al final mi novia se marchó a las 01,20 horas y me quedé solo hasta el día 26. Nunca fui al cortijo de Fiñana", ha apuntillado.

Por último, ha asegurado que, al coincidir en prisión, Moya González le habría dicho para explicar que le incriminase que la Guardia Civil "le había pegado y le había hecho firmar una declaración".

La novia dice que estuvo con ella

En esta jornada también ha prestado declaración en calidad de testigo su novia, con la que aún mantiene relación, y ella ha indicado que conoció a Jonathan "de dos veces de tomar café" y ha asegurado que el día 25 de diciembre de 2012 estuvo con él "toda la tarde y que se quedó a dormir", lo que ha entrado en contradicción con lo asegurado por su pareja y lo que dijo ante la Guardia Civil cuando compareció.

"Es imposible. Mi novio no estuvo en Fiñana", ha dicho para respaldar, a continuación, la versión del alijo. "Nunca me comentó nada de la niña pero dijo que Jonathan le había propuesto un negocio con un paquete de droga, que le había dicho que no. Me lo comentó por lo alto y no me habló de dinero", ha concluido.

La Audiencia Provincial ha acogido este martes la segunda sesión de la vista oral que se sigue contra Jonathan Moya, quien se enfrenta a una petición fiscal de 26 años de cárcel como presunto autor de delitos de asesinato con alevosia y detención ilegal. La acusación particular la eleva a 29 años de prisión.

La Fiscalía considera que presuntamente golpeó a la menor días después de secuestrarla con "gran fuerza y en repetidas ocasiones" con un objeto contundente en la cabeza para "hacerla callar porque lloraba" y que la envolvió cuando "estaba todavía con vida" en film transparente, provocando su muerte por asfixia.

El procesado, quien tiene varias condenas en firme por delitos contra el patrimonio, introdujo supuestamente a continuación el cuerpo sin vida de Míriam en una bolsa de viaje, "junto a su ropita y 15 piedras", para después "arrojarla a una balsa de riego tras anudarle por fuera un bloque de cemento de grandes dimensiones" con el que se "aseguraba" de esta forma de que el cadáver "no saldría a flote", según indica el escrito.

Recoge que Moya González tuvo retenida a la pequeña con vida desde el 20 al 24 de diciembre de 2012 en el interior del cortijo familiar donde se "escondió" tras raptarla y abandonar a su madre, con quien había mantenido una relación sentimental, "en un paraje deshabitado" de Fiñana (Almería) y que lo hizo pese a "los intentos reiterados de los agentes de la autoridad y los desesperados de la familia de la niña para que la entregase".