Almería desaprovecha el décimo aniversario del 2005 para volver a venderse fuera

Un chico lee el especial con el que IDEAL, diario oficial de los Juegos, rindió homenaje a Almería 2005./
Un chico lee el especial con el que IDEAL, diario oficial de los Juegos, rindió homenaje a Almería 2005.

Sevilla y Barcelona han conmemorado con grandes eventos populares los diez y los veinte años de la Expo y de las olimpiadas

MIGUEL CÁRCELES

Hace justo diez años, por estas fechas, los almerienses se encontraban inmersos en la mayor cita con la historia que haya tenido esta ciudad. Miles de personas regalaban su tiempo como voluntarios para que los XV Juegos Mediterráneos fueran un éxito organizativo, para que el nombre de Almería, un recóndito y aislado rincón del Mare Nostrum, sonara con toda la fuerza. La proeza se consiguió con el esfuerzo unánime de la ciudad.

Sin embargo, diez años después, apenas quedan reductos de lo que fue un 'chute' de orgullo patrio que no ha vuelto a repetirse. Es más, ni siquiera la efemérides ha servido para que las administraciones insuflen un leve hálito que insufle a los almerienses el más mínimo recuerdo de aquella salida del armario del pesimismo.

Almería ha perdido la oportunidad de convertir el redondo cumpleaños en un gran evento que recuerde a los almerienses lo que ocurrió y que sirviera como reclamo mediático para poner de nuevo su nombre en la picota informativa. Ni el Ayuntamiento como principal administración implicada, ni el resto de instituciones que coparticiparon del evento han organizado el más mínimo acto conmemorativo masivo que devuelva a los almerienses el sentimiento de orgullo hurtado por el paso de los años.

La situación es aún mucho más llamativa cuando prácticamente la totalidad de ciudades organizadoras de eventos se sirven de estas fechas en rojo en el calendario para planificar citas multitudinarias que sirvan de recuerdo popular del éxito colectivo y que, además, actúen como reclamo de marketing para venderse como ciudad capaz de afrontar retos organizativos y como lugar de atractivo turístico.

Sin ir más lejos, la también andaluza ciudad de Sevilla ha organizado desde aquel verano de 1992 en el que fue escenario de la Exposición Universal sobre la Era de los Descubrimientos varios eventos conmemorativos. El primero fue el del décimo aniversario (el que, respecto de Almería 2005, tenía lugar ayer). «No está de sobra refrescar que la exposición salió bien», alegaba el que fuera comisario de la Expo, Emilio Cassinello, durante la presentación de los actos. La cita se celebró con exposiciones, muestras y eventos culturales asociados.

Más tarde, en 2012, cuando Sevilla celebraba el vigésimo aniversario de la Expo, la ciudad hispalense rememoraba a la mascota del gran evento, Curro; celebró una gran fiesta en La Cartuja y cerró los actos conmemorativos, una decena de ellos, con un concierto multitudinario de música clásica interpretado por la Banda Sinfónica Municipal en el Monasterio de San Clemente, el que fuera en el 92 el pabellón de Sevilla.

Barcelona lleva ya tres fiestas

La que más rédito le ha sacado, tras la celebración de un gran evento, a los aniversarios es la ciudad de Barcelona. Ha organizado ya tres grandes fiestas y conmemoraciones para recordar la gran cita deportiva, la mayor que haya habido jamás en España, y recordar su capacidad de organización, su potencial y su atractivo. La primera de ellas fue la del décimo aniversario. Más de 40.000 personas tomaron parte de una fiesta en la que se volvió a prender el pebetero, en la que el arquero Rebollo enloqueció a las masas y en la que los fuegos de artificio brindaron un homenaje a todos los barceloneses.

Desde entonces también se han festejado el decimoquinto y el vigésimo aniversarios, siempre con el pebetero ardiendo como centro de atracción y con recorridos de antorcha por la ciudad como elemento visual que remarca lo que fue la cita con la que Barcelona y el resto del país se abrieron al mundo.

Desde que los Juegos Mediterráneos se celebraran en Almería, apenas ha habido tres citas de honor al evento. La primera, la creación del Centro de Documentación y Exposición de los Juegos Mediterráneos, en la UAL. Después, su traslado -y mejor dotación- al Palacio de los Juegos Mediterráneos (fue inaugurado en febrero). Y por último, la charla-coloquio ofrecida por Almudena Cid, una de las medallistas de Almería 2005, el pasado mes de mayo. Ninguno de estos actos fue de carácter masivo.

El propio Juan Megino, presidente del Comité Organizador de los Juegos Mediterráneos de Almería (Cojma) y exalcalde de la capital reconocía ayer en una entrevista en la Cadena Cope el «aparente olvido de las instituciones». «La gente no, la gente sí que lo tiene presente», dijo ante los micrófonos de la radio.