El Rey Jairán ya tiene espada

El Rey Jairán ya tiene espada

El Consistorio reensambló hace unos días el trozo de arma que se desprendió de la estatua horas después de su instalación en una plaza del Casco Histórico

SERGIO GONZÁLEZ HUESO

La estatua del Rey Jairán ya tiene el trozo de espada que se desprendió de la pieza pocas horas después de su instalación a finales del mes de marzo entre las calles Descanso y Almanzor, en las faldas de la Alcazaba, en pleno Casco Histórico de la ciudad, en una plaza que pasó a denominarse entonces 'Milenio de Almería'.

Se ha cobrado su tiempo pero finalmente desde el Consistorio ya se ha arreglado completamente la cimitarra que acabó colgando debido a un fuerte golpe. El episodio, que en un principio se ligó al vandalismo, levantó tras de sí una polvareda tremenda. De ella participaron desde colectivos pro patrimonio, ciudadanos indignados por el incivismo imperante en Almería, a miembros del equipo de Gobierno, alcalde incluido, que hasta llegaron a tachar de "mamarrachos" a los supuestos gamberros que habían atentado contra la pieza. Todo correcto hasta que los vecinos del Casco Histórico, tras la catarata de críticas y de acusaciones, para ellos, sin fundamento, contaron su versión, que era diametralmente opuesta a la que se había dado.

"Ni vándalos ni vecinos del barrio, fueron los mismos operarios municipales encargados de ubicar la estatua en la plaza, quienes golpearon la espada durante su descarga del camión", criticó entonces el presidente de la asociación de vecinos del Casco Histórico, Juan del Águila, quien llegó a explicar que una comerciante de la zona hasta llamó al Ayuntamiento, a Cultura, para contarle lo sucedido: que la espada estaba dañada y que había que repararla.

Esta nueva versión obligó al concejal de Cultura, Ramón Fernández-Pacheco, a aprovechar una comparecencia para volver a explicar lo sucedido. "La escultura se instaló el jueves a mediodía, estuve personalmente. Es verdad que había pocos vecinos porque eran las tres y media de la tarde, pero estuve con ellos y lo vimos. En ese momento, comentamos al propio el escultor una ligera desviación en la espada, probablemente a causa del almacenaje de la misma, no de la instalación. La escultura en ningún momento sufrió un golpe, ni nada por el estilo. Fue el viernes por la tarde cuando se recibe la llamada de una vecina alertando de la situación, al decirnos que con un simple tirón se la podían llevar, yo di la instrucción de que diera el tirón ella y se guardara el trozo de espada antes de que nadie lo hiciera y que nosotros la repondríamos en la mayor brevedad posible", explicó el edil, dejando claro a continuación que no se quiso para nada desde el Consistorio acusar a nadie del barrio.

Y ahí quedó el asunto, con su compromiso de arreglar la espada "en la mayor brevedad de tiempo posible". Finalmente así ha sido.