El PP encuentra su filón contra Ciudadanos

Túneles del AVE en Sorbas/
Túneles del AVE en Sorbas

Rodríguez-Comendador y Amat critican la idea de Ciudadanos pese a que nunca han reprobado en público el parón de las obras de tren en Almería

MIGUEL CÁRCELES

El acto tenía lugar el martes. El economista Luis Garicano presentaba el segundo eje del programa económico 'Empresa e Innovación' con el que Ciudadanos concurre a las elecciones. «La inversión en AVE se ha hecho completamente al margen de criterios económicos, sin pensar en ningún momento en la rentabilidad económica de los recursos escasos del país», asevera dicho documento, que ha abierto un debate en España que jamás nadie se había atrevido a tocar. Hasta el momento, todos los presidentes, todos los partidos, querían -e inauguraban- 'su' AVE. Felipe González, el de Sevilla. Aznar el de Zaragoza y Lleida. Zapatero los de Málaga, Valladolid, Barcelona o Valencia. Y Rajoy tendrá los de Alicante, Murcia, Granada, Cádiz, Burgos, Salamanca o Castellón entre un buen puñado más.

Sin embargo, el simple hecho de mencionar la posibilidad ha permitido al PP arremeter con absoluta vehemencia ante el que considera su primordial y más directo competidor electoral en un año plagado de citas con las urnas en las que el PP se juega el todo por el todo. Visto lo ocurrido en las autonómicas, Ciudadanos crece a costa del descontento del electorado centrista. Y cualquier traspiés sirve para romper en bandada contra los naranjas.

«Almería se parecerá cada vez más a un gueto»

El presidente de la Confederación de Empresarios de Almería (Asempal), José Cano, mostró este miércoles el malestar de la patronal por los perjuicios que causarán las obras del AVE a Granada a los viajeros de la provincia de Almería, que se verán obligados a hacer dos transbordos en tanto en cuanto duren los trabajos de infraestructuras. El líder de los empresarios aseveró que «no hay suficiente voluntad política para sacar a Almería de su aislamiento en infraestructuras. Un intercambiador de ancho, dijo el presidente de Asempal, evitaría este nuevo «lastre» para Almería como destino y además supondría una «oportunidad de recortar considerablemente» los tiempos de los trayectos entre Almería y las ciudades de Sevilla y Madrid, «mejorando nuestra comunicación con el resto del país».

Por ello, el presidente de Asempal consideró «imprescindible» que, «mientras tanto se desarrollan las obras del AVE, se acometa la construcción del intercambiador de ancho en Granada, máxime cuando la solución es fácil y no representa un gran coste, ya que los intercambiadores pueden reutilizarse, son trasladables y pueden ser resituados conforme se necesiten en otros tramos».

«Teniendo en cuenta que la provincia de Almería soporta una histórica falta de infraestructuras», dijo Cano en un comunicado, «lo más vergonzoso es que el intercambiador de ancho en Granada se venga planteando, al menos, desde el 2009 y seis años después aún no se ha dado solución». «Almería se parecerá cada vez más a un gueto provocado por la falta de decisiones y la dejadez de la administración», espetó Cano.

De nada ha servido la posterior puntualización efectuada por los de Albert Rivera. En una entrevista en Antena 3 televisión, el líder nacional de la formación aseveraba que no se cuestionan que tenga que haber trenes de alta velocidad, pero sí que haya «aeropuertos vacíos» y «AVE infravalorados» cuando con ese dinero se podría «hacer grandes a nuestras empresas pequeñas». En un acto de presentación de candidatos del PP castellano-manchegos en Ciudad Real, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, arremetía contra Ciudadanos por querer «liquidar los AVE» después de que en su día defendieran el rescate de España, algo que habría «obligado» a bajar las pensiones «como hicieron otros».

Y tras su estela, fueron -probablemente a causa de un argumentario de partido- decenas de líderes populares de todo el país los que irrumpieron en la escena política para censurar y vituperar el traspiés de los naranjas. Especialmente en aquellos territorios aún carentes del servicio ferroviario de alta velocidad. La candidata del PP a la Presidencia del Principado de Asturias, Mercedes Fernández, consideró «injusto, desafortunado e inaceptable» el recorte en este tipo de infraestructuras. «Por qué cuando nos toca a nosotros aquí en Murcia parece que entonces se ponen problemas», cuestionaba el candidato popular a la alcaldía de la capital murciana, José Ballesta.

En Almería, la andanada también dejó resaca. Gabriel Amat, presidente del PP almeriense, consideró una «irresponsabilidad» frenar estos proyectos, especialmente el almeriense, «con el trabajo que ha costado iniciar de nuevo las obras». «Los ciudadanos tendrán que tener en cuenta esa opinión cuando llegue el momento», refirió el también presidente de la Diputación Provincial de Almería en clara alusión a la cita con las urnas.

Por su parte, el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, consideraba un «gravísimo error» el debate abierto por Ciudadanos. En un comunicado de prensa remitido por el Ayuntamiento, el también candidato del PP a la reelección lamentó esta propuesta «fruto de un profundo desconocimiento de la realidad y las necesidades concretas de esta tierra que sigue apostando por la llegada, en el menor tiempo posible, del AVE a nuestra provincia».

Comendador insistió en que la llegada de la Alta Velocidad es «esencial» para la provincia y censuró en este sentido «una propuesta utópica y descabellada que en Almería no cabe ni tiene sentido ninguno». «Con lo que nos ha costado que se avance en el tema de AVE el realizar un parón ahora [cabe recordar que las obras siguen completamente detenidas] significaría paralizar la posibilidad de la llegada del AVE no se sabe hasta cuándo. Es un gravísimo error fruto de la falta de conocimiento de lo que significa el AVE para una tierra como la nuestra, tanto por la producción agrícola y la exportación de la misma como por la industria y la proyección turística que son dos pilares fundamentales de nuestra tierra».

La nueva táctica popular encaminada a desgastar a Ciudadanos, una formación emergente en constante auge en el centro derecha español, contrasta sin embargo, en el caso específico de Almería, con la postura que ha mantenido el Partido Popular públicamente en el debate territorial respecto al AVE. Porque la reprobación al planteamiento lanzado por los de Albert Rivera no se ha acompasado con una crítica igual de virulenta al gobierno de su partido cuando la parálisis ha afectado de forma determinante -y directa- a la línea de Alta Velocidad que deberá conectar la provincia almeriense con la Región de Murcia.

Mientras que las inversiones se dirigían de forma mayoritaria a crear el corredor del noroeste -el AVE gallego- y se alejaban de la conexión entre Almería y Murcia, el PP almeriense defendió abiertamente que la parálisis en las obras del principal proyecto infraestructural eran ajenas a su voluntad y culpa de los socialistas. Por ejemplo, cuando el PP deslizó la posibilidad -aún abierta- de que el AVE a Almería sea el único de toda España que se construya para su explotación en vía única, el número dos del PP almeriense, Javier Aureliano García, mostró que su formación está «de acuerdo con los pasos que se siguen por parte del Gobierno» y apuntó al soporte de sus políticas, también al hecho de que la Alta Velocidad pudiera llegar en vía única, en el caso de que no se produzca una «merma» para el transporte de pasajeros y mercancías. Una solución que, aseveró, debiera de quedar respaldada por estudios técnicos.

No hubo reacción popular de ningún tipo -ni respuesta a las críticas socialistas- cuando el propio Gobierno asumió, en una respuesta parlamentaria a los socialistas, que tan solo había invertido el 16,8% de lo previsto en los presupuestos generales del Estado de 2013 -los últimos que a día de hoy cuentan con cierre contable-.

Para encontrar una autocrítica a la gestión popular en materia del AVE -no se ha construido ni un solo kilómetro de vía entre Murcia y Almería desde que Mariano Rajoy está en La Moncloa- hay que remontarse a octubre de 2013. Entonces, el presidente del PP almeriense, Gabriel Amat, admitía por primera y única vez que la marcha de las obras del AVE no iban -y van, siguen igual que entonces- tal y como le gustaría. Amat reconoció que su partido, en el poco más de año y medio que llevaba entonces al frente del Gobierno, había hecho «poco o casi nada» para avanzar en la principal infraestructura en obras de Almería. Eso sí, a renglón seguido culpó al PSOE de dejar deudas en el proyecto por valor de «10.000 millones [de pesetas, unos 60 millones de euros] de los trabajos de Almería».

Los trapos sucios -las críticas- se lavan en casa, dice el refranero. Pero cuando le toca a otros... ya es otro cantar.