Penas de Regiones, alegría de la ciudad

La Virgen de la hermandad de La Estrella en su discurrir junto al Celia Viñas./
La Virgen de la hermandad de La Estrella en su discurrir junto al Celia Viñas.

La hermandad de la Estrella emocionó a los miles de almerienses que la contemplaron en su tránsito por Carrera Oficial

JOSÉ LEYVA

Como me ocurre desde que me encargaron la responsabilidad de llevar nuestros desfiles procesionales a todos los hogares de Almería por la señal de Interalmería Televisión, y porque los horarios se comprimen sobremanera en estos días, a la hermandad de la Estrella la vi anoche en Carrera Oficial. Y, como todos los años, me dejaron un buen sabor de boca por todo lo que exponen en su Estación de Penitencia de cada Domingo de Ramos.

Para empezar les diré que, La Estrella, tuvo que esperar unos minutos para entrar en el Paseo porque la Hermandad de Los Ángeles le robó minutos al reloj en un incontenible deseo de alargar la noche. Por esa razón no me sorprendió ver a la Cruz de Guía de la Estrella casi pegada al palio de Los Ángeles en la que, si les digo la verdad, me pareció una estampa relevante que pone de manifiesto la rigurosidad de esta hermandad a la hora de cumplir sus horarios una vez que se hace cofradía y se echa a la calle.

Lo siguiente que les tengo que contar es que el paso de misterio de esta hermandad, un impresionante grupo escultórico en el que participan el Señor de las Penas, dos soldados romanos, uno de ellos a caballo y los ladrones que fueron crucificados junto a Jesucristo, Dimas y Gestas y que representa el tenso trance de espera de Jesús antes de ser crucificado, ascendió por nuestra Carrera Oficial derrochando arte en su caminar y en su trabajo. Venía acompañado musicalmente por la Banda de Cornetas y Tambores 'Santa Cruz' y, entre unos y otros, con la música y los cambios en el caminar consiguieron emocionar al público que atestaba las tribunas del Paseo. Vamos, que es un paso y una cuadrilla que sabe tirar de los aspectos más folclóricos de nuestra Semana Santa para potenciar su mensaje evangelizador. Pues, sin lugar a dudas, cuando uno ve ese derroche de sentimiento no puede por menos que conmoverse y ser consciente de que todo eso debe estar alimentado por algo. Un algo que, en Semana Santa, no puede ser otra cosa más que la devoción y el amor a Cristo.

Y también les tengo que contar que la Virgen de la Estrella, la dolorosa imagen mariana de esta hermandad, derrochó cariño en cada mecía de su palio. Cariño traído desde el barrio de Regiones y que se roció en el centro de Almería desde el corazón de cada uno de los costaleros que trabajaban bajo el paso y, por supuesto, de toda la corporación que acompaña y venera a estas imágenes salidas de la gubia del imaginero sevillano Luis Alberto García Jeute.

El resumen de esta historia que les cuento es que la Hermandad de la Estrella trajo su mensaje evangelizador desde el barrio de Regiones y se lo entregó a Almería envuelto en arte, esfuerzo, cariño y sacrificio. Cariño que, el año que viene, estará de enhorabuena pues la corporación cumplirá veinticinco años de historia.

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