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Unicaja Almería: Cinco años y un día

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Unicaja Almería: Cinco años y un día

Se cumple un lustro desde el título europeode la selección y el voley sigue 'escondido'

18.09.12 - 09:55 -
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Cinco años y un día. Ayer se cumplió un lustro desde que España, el voley español, firmara el mejor momento de su historia. Era la segunda oportunidad para que quienes lo dirigen hubiesen aprovechado el momento. Pero no, el voleibol sigue agonizando. La Superliga, que comenzará el próximo 13 de octubre -mal día para los supersticiosos, no porque sea martes, que no lo es-, será, sin ningún género de dudas, la peor de la era moderna, de los últimos 30 años de vida. No hay más que ver las plantillas de los equipos participantes, nueve o diez, que la disputarán para darse cuenta que la crisis económica ha hecho daño, pero no más que quienes dirigen este deporte.
De aquella selección dirigida por Andrea Anastasi, jugando en España sólo quedan Manolo Sevillano, que ahora juega en Teruel, y Julián García Torres, que lo hace en Unicaja Almería, que entonces estaba representado por Israel Rodríguez, ya que Alexis Valido, que estuvo en la preinscripción, no pudo acudir por encontrarse lesionado.
Oportunidades
1992 fue la primera oportunidad que el voley español tuvo para encontrar un hueco en el ‘segundo’ escalón del deporte nacional, tras la disputa de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92, pero, como hace cinco años, oportunidad perdida. España, que nunca había jugado una fase final mundial, cumplió con una meritoria octava plaza en aquella cita histórica. Nació entonces la ACEVOL -Asociación de Clubes Españoles de Voleibol- y en Murcia, al final de la campaña 1992/93, una reunión en el Hotel Rincón Pepe de la capital murciana, que acogía la final de la Copa del Rey -la perdió Unicaja frente a Calvo Sotelo Gran Canaria-, sirvió de lugar de consenso. La ACEVOL generaría una aportación de 14 millones de pesetas que se duplicaría con la aportación de la Real Federación Española de Voleibol (RFVEB). ‘Nanai de la China’. La decisión se quedó durmiendo el sueño de los justos.
Aquel año, Rafa Pascual jugó en Unicaja Almería. El esfuerzo de los clubes por tener grandes jugadores como el opuesto madrileño u otros como el polaco Irineus Klos o Wlacaw Golec, que recalaron en Gran Canaria, o el chino Yu Yiqing, que lo hizo en Almería, dio otro aire a la Liga española, pero sin el respaldo de una Federación que siempre, incluso años después, ha vivido de espaldas a este deporte. Está claro que Pascual, por su nivel competitivo, no pudo quedarse nada más que aquel año de ‘transición’ que le sirvió para pasar de estar un año entrenando -la selección preparó los Juegos en el CAR de Sierra Nevada, compitiendo en la etapa final- para competir cada fin de semana, con Unicaja. Y de ahí el salto. España, la RFEVB, reflejó en sus ‘imaginarios’ ojos los dólares del tío Gilito. Rafa abrió la ‘veda’ en la NBA del voley mundial y tras él emigrarían los Jesús Garrido, Juan Carlos Robles, algunos de los ‘chicos de plata’ como Juanjo Salvador, Kike de la Fuente, Juan Colom o Miguel Ángel Falasca -fueron subcampeones juniors en Poznan frente a la Italia de Meoni-. Ingresos para una federación que miró poco hacia la reactivación de la Liga.
La competición que se pondrá en marcha el 13 de octubre lo hará con lo que no ha podido salir fuera. Curiosamente, desde la conquista, hace cinco años y un día, del título europeo en Moscú y frente a la todopoderosa Rusia, vigente campeona olímpica -curiosa diferencia que tiene mucho que ver en cómo trabajan unos y otros-, la degradación de la Superliga de Voleibol ha ido en aumento, año tras año, hasta llegar a tocar fondos de una manera ‘sospechada’.
El voley español es, en la actualidad, el vigésimo noveno en el ranking de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), necesitado de una reconversión profunda, desde la cabeza a la cola, pero sobre todo desde la cabeza. Selecciones como Egipto, Túnez, Irán, Camerún, México, Argelia o Colombia ocupan mejor posición entre los mejores combinados nacionales del mundo que la española, obligada a trabajar en condiciones que no son las idóneas. España, de la mano de Fernando Muñoz ahora, no ha pasado el corte para ir al próximo Campeonato de Europa y esto es la pesadilla que se muerde la cola.
De la selección que ganó el Europeo en 2007, son pocos los que quedan en la misma. Sevillano, Noda, Ibán Pérez o Guille Hernán. Se acaba la generación de talentos, a la espera de que lleguen los que empujan de un par de años hacia ahora. La selección júnior es la quinta del mundo, sólo superada por Serbia, Argentina, Rusia y Cuba. Pero alguien habrá que lo tuerza. Tiempo al tiempo.
Y España, qué
La Superliga sigue tocando fondo. Interviene la crisis económica, que no es ajena a ninguna actividad deportiva que no sea el fútbol -instalada entre una serie de ventajas de las que sólo disfrutan algunos clubes del ‘deporte rey’-, pero también hay un alto porcentaje de culpa en las trabas que pone la RFEVB con medidas económicas insostenibles en estos días. Y así, sin lugar a dudas, esto se va a pique.
La competición española no tiene jugadores de nivel. Hay desbandada. Los que tienen estatus para codearse entre los grandes prefieren emigrar porque marcharse es crecer. Sevillano y García Torres son las excepciones. El primero pudo irse a Italia estando en Unicaja Almería, pero decidió quedarse. Julián García Torres, cuando ganó su segunda Liga en Teruel -antes había ganado otras dos con Palma-, probó fortuna en Narbonne, aunque antes también lo hizo en Tours, precisamente tras conquistar el título europeo -el último punto de aquella final lo puso él-. Los demás de la Liga son o jugadores que aspiran a ser algo en este difícil deporte, no por el juego en sí sino por quienes mueven sus hilos, o jugadores que se conforman con competir a un nivel que no es ni de sobra el que nunca debía haberse perdido.
Y miren que ha habido oportunidades. Pero no, no se han aprovechado y cinco años y un día después el voley español sobrevive entre penurias, indigente, sin un futuro que albergue esperanzas.
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Julián García Torres va a aportar su gran experiencia a Unicaja Almería en la presente temporada. / J. J. A.

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