Los deberes, para el último día

El Poli no supera al Écija en casa y se jugará el segundo puesto en Jaén en la última jornada Disfrutó de múltiples ocasiones en la segunda parte

V. J. H. B.| EL EJIDO

SE jugaba mucho, casi todo, el Poli Ejido en la tarde de ayer. Podía certificar el pase al play off, amarrar la tercera posición e incluso la segunda. El Melilla había empatado y el Jaén tampoco pasaba de las tablas en Marbella. Si ganaba, el Poli daba un paso de gigante para ser segundo.

Enfrente, el Écija de Oli, al que también le iba la vida en ello y que jugó una primera parte muy completa, no sólo tratando de tú a tú al Poli, sino superándolo en ocasiones de gol.

Los celestes hicieron una mala primera parte y sólo cumplieron sus retos a medias, amarrando el pase a la fase de ascenso y también la tercera plaza, pero dejando el segundo puesto a expensas de vencer en La Victoria al Jaén el próximo domingo. Los deberes le quedarán para el último día antes del examen. Se puede aprobar, pero se podía haber 'preparado' antes.

Golpe sin casi reacción

Una vez más, Lucas Cazorla había puesto sobre la pradera un equipo absolutamente ofensivo, al más puro estilo 'súper-Barça' en cuanto a la disposición sobre el terreno de juego, con hasta cinco futbolistas de clara vocación ofensiva, con Gregory y Cañadas haciéndole la mediapunta a Jorge Molina y recibiendo la ayuda de las bandas, con Juli en la derecha y la alternancia de Juan Díaz y Víctor Gomis, que se repartían el lateral y el interior, en la izquierda.

Como asistente sin invitación, el de siempre, el viento que, en demasiadas ocasiones, convierte el arte de jugar en Santo Domingo en un auténtico suplicio.

Así, en pleno vendaval, los celestes habían comenzado recibiendo un 'jarro de agua helada', con el gol más madrugador de la temporada en contra, en el minuto 3, obra de Angulo.

Y las cosas podrían haberse puesto aún peor, porque en el 13 volvió a tener un balón franco David Hernández, que intentó cruzarlo sobre la salida de Razak, que esta vez se fue abajo con la manopla para salvar la complicada situación.

Sin embargo, como suele ocurrir en estos casos, a la contra, ya en el 15, el tanto de la igualada, con un balón por banda derecha para el centro de Cañadas, que no encontraba rematador en primera instancia pero que, pasado, al segundo palo, encontró con el 'torpedo' de Víctor Gomis para situar las tablas en mitad l festival eólico.

Los de Lucas Cazorla tuvieron bastante balón a partir de ese momento, pero sus llegadas eran romas, sin malicia ni pegada, mientras que su rival se aproximaba con las malas artes de una araña a la portería defendida, ayer, por Razak.

En el 23, Robles ofreció a la grada un 'delicatesen', centrando desde la línea de fondo, con el exterior e 'in extremis' un balón forzado, que se paseó por la línea de gol, sin encontrar un alma caritativa que la empujase.

En mitad de todo ello, un balón adelantado sobre la carrera de David Hernández, que se orientaba el cuero en el control para quedarse sólo, tras un recorte, que sin embargo dio tiempo a que llegase Raúl Torres, providencial, al corte. Quedaban siete minutos para pasar por las casetas.

De ahí hasta el final, únicamente un control de tacón de Juli para mandar el balón a la línea de fondo y, desde ahí, intentar el centro que volvía a demostrar que, arriba, no había remate. El viento se lo había llevado.

Acoso sin pegada

El segundo tiempo comenzó con ocasión del Poli Ejido, en una acción de Juli que el extremo alcoyano mandó muy alta.

Los locales iban ahora a favor de 'corriente' y llegaban con más constancia que en el primer acto. Recién atravesado el umbral del minuto 10, de nuevo Cañadas sembraba el pánico en el área local, con un disparo desde la frontal que ponía a prueba a Arturo. Prueba superada.

A la carga volvían los celestes en el 17, con una acción por banda izquierda que terminaba con centro raso de Gomis buscando a Molina en el área pequeña, pero encontrando en su lugar el desvío a córner del meta Arturo. El Poli llegaba ahora con claridad, aunque el gol se hacía esperar.

Pero acaso la más clara fue, por partida doble, la que llegaba en el 20 de esa segunda mitad, con un centro de Juli desde la diestra, para el primer remate de Gomis y, al rechace, una segunda oportunidad franca para Gregory, para que todo terminase con saque de esquina.

Los minutos pasaban y las cosas empezaban a ponerse feas, de cara al objetivo de sumar los dos puntos definitivos para 'amarrar' el camino hacia la fase de ascenso. El choque iba ya por el 73, cuando un balón 'a la olla' de Jorge Molina estaba a punto de entrar en portería, primero de manera directa y luego empujado por Gregory, aunque al final, lo de siempre: nada de nada.

Sustos

Con el Poli absolutamente volcado sobre el Écija, el cuadro astigitano también tuvo la suya, acaso mucho más claras que todas las celestes juntas, con un cuero que, a falta de doce minutos para el final, Royo ponía en el corazón del área chica, donde Angulo hacía eso que a veces se ve sobre un terreno de juego: sacar fuera de la portería lo que parecía ir directamente hacia dentro. Perdonaba el Écija, como lo hizo acto seguido, en otra contra que, esta vez, no fue tan peligrosa.

Ahora el Poli era ya un monologuista del juego ofensivo y de los balones largos sobre los meteoritos que caían sobre el área visitante en forma de jugadores celestes, pero ahora eran las prisas el peor consejero para el ataque ejidense.

Ya no volvió a haber ocasiones claras, no más acercamientos a la línea de gol ni más sustos para el meta Arturo, que fue de lo mejor de su equipo, sobre todo en la segunda mitad.

El Poli había dejado escapar vivo a un equipo que lucha por la permanencia en la categoría, una historia que le suena y mucho a la afición ejidense esta temporada. Si el Poli no tiene asegurado el segundo puesto a estas alturas, por no decir el primero, es porque no ha dado la talla frente a los equipos que, al menos en números clasificatorios, son inferiores al conjunto ejidense. Ahora, toca agotar la última opción.

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