Salvamento Marítimo ha socorrido a cinco personas al día desde su puesta en marcha

Han sido 24.811 las personas atendidas en alta mar por el centro de coordinación de Almería desde que empezó a funcionar en junio del 94 La actuación más dramática fue el rescate de una patera en julio pasado

M.C. CALLEJÓN| ALMERÍA
SALVAMENTO. Torre  en el puerto de Almería y una de las lanchas. /IDEAL/
SALVAMENTO. Torre en el puerto de Almería y una de las lanchas. /IDEAL

El centro de coordinación de Salvamento Marítimo -CCS- nació en el año 1994 para atender a personas y embarcaciones que se viesen comprometidas en la franja marítima ubicada entre las provincias de Granada, Almería, Melilla, Murcia e isla de Alborán. Un total de 550 kilómetros lineales que se convierten en una superficie de 43.000 kilómetros cuadrados en la que, además del rescate de personas, el destacamento con sede en el puerto de la capital lucha contra la contaminación marina y controla el tráfico marítimo en el dispositivo de separación del tráfico de Cabo de Gata, con el objetivo de incrementar la seguridad en esta zona de especial riesgo y sensibilidad ecológica.

La labor más conocida de Salvamento Marítimo es, no obstante, el rescate en alta mar. No es para menos. Desde su puesta en marcha hace casi quince años, los efectivos del centro de coordinación de Almería han socorrido a una media diaria de cinco personas. Un total de 24.811 personas han sido socorridas desde el 1 de junio de 1994 hasta finales de 2008, a lo largo de las casi 3.000 emergencias asistidas que quedan fuera del trabajo de garante de la seguridad marítima y protección del medio ambiente acuático.

Para hacer posible la realización de estas funciones, Salvamento Marítimo de Almería cuenta actualmente con 22 trabajadores en el centro de coordinación, a los que hay que añadir las tripulaciones de las unidades que tiene adscritas, todos ellos, profesionales altamente cualificados. Dispone, asimismo, de una serie de recursos materiales que comprenden tanto unidades aeromarítimas como equipamiento electrónico sofisticado y de alta tecnología instalado en el propio centro y en una estación remota ubicada en Cabo de Gata.

Respecto a las dotaciones, se componen de dos estaciones de rádar, así como sistemas de detección radiogoniométrica en VHF, sistemas de comunicaciones integrados por transceptores de ondas métricas, decamétricas y hectométricas, tanto para fonía como para llamada selectiva digital y radiotélex, sistema automático de identificación de buques y estaciones meteorológicas, entre otros dispositivos.

En cuanto a las unidades aeromarítimas, Salvamento Marítimo dispone de un helicóptero y un avión con base en Almería, además de un avión y un buque con base en Motril. A estos vehículos se unen cuatro embarcaciones de intervención rápida -denominadas salvamares-, con base en Almería, Motril, Garrucha y Melilla; una embarcación cedida en uso a Cruz Roja y adscritas a este centro con base en Motril; dos helicópteros de Salvamento Marítimo y un avión con tecnología de última generación, con radio de acción en su zona de responsabilidad y con bases en Valencia y Jerez, así como diferentes unidades pertenecientes a organismos e instituciones con competencias en el sector marítimo -Guardia Civil del Mar, Armada, Ejército del Aire, Servicio de Vigilancia Aduanera- con las que se lleva a cabo una cooperación operativa en base a los convenios establecidos.

El centro de coordinación de Salvamento Marítimo en Almería se creó en virtud de los compromisos internacionales que España adquirió, en 1979, con la firma del Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimo -conocido como Convenio de Hamburgo-.

Inicios en Almería

En principio, el CCS-Almería comenzó su singladura, en junio de 1994, instalándose de forma provisional en el edificio de trabajos portuarios de la entonces Autoridad Portuaria de Almería-Motril, aunque tres años más tarde se trasladó a su actual ubicación, en el muelle de Levante del recinto portuario de la capital.

La misión primordial de este centro es la salvaguarda de la vida humana en la mar y la protección del medio ambiente marino a través de sus funciones de coordinación de Salvamento Marítimo y de lucha contra la contaminación marina, aparte de otras que, con el fin de incrementar la seguridad marítima, también se prestan desde este centro, y que son, entre otras, la vigilancia y prevención de accidentes marítimos, la vigilancia y control del tráfico marítimo en el dispositivo de separación de la zona de Cabo de Gata y las aproximaciones al puerto de Almería y avisos de seguridad marítima a la navegación, entre otras.

A lo largo de este tiempo, el mayor número de emergencias, destacan desde este servicio, ha correspondido a barcos de recreo, seguidas de embarcaciones de inmigrantes, buques pesqueros y, por último, las relacionadas con mercantes.

Las más llamativas, sin duda, son las relativas al rescate de personas que lo dan todo en busca de un mundo mejor, aunque para ello se hayan visto en la tremenda angustia de verse al límite vital. «Aquí tenemos bastante estrés. Estamos siempre en vilo y saltamos como un resorte cuando se produce una emergencia. Siempre digo que con estas personas, nosotros damos vida, devolvemos vida, porque las situaciones que hemos vivido han sido tremendas», comentaba el director de Salvamento Marítimo en Almería, Miguel Zea, en una reciente entrevista publicada por IDEAL.

Es por ello que, en 2006, el servicio de Salvamento Marítimo era reconocido por su encomiable función por la redacción de este periódico con el premio IDEAL en la categoría de 'Sociedad'. Otro de los galardonados, el conocido y querido presentador almeriense Juan y Medio, no pudo describir su trabajo de mejor manera: «Cada vez vienen más subsaharianos. Tardan años, los que no mueren. De cada aldea salen los mejores a un viaje que trae ruina y llanto porque pierden al más valioso. Y, cuando están destrozados, aparece una patrullera. Es lo primero que van a conocer de Europa, y es maravilloso que sea Salvamento Marítimo».

Sin duda, el momento más trágico en estos años fue, precisamente, en julio del año pasado, el rescate de una patera frente a las costas almerienses, cuyos ocupantes se vieron obligados, durante la travesía, a deshacerse del cuerpo de quienes iban perdiendo la vida.

Incluso, una joven camerunesa de 29 años tuvo que ser ingresada durante varios días en Torrecárdenas, a donde ingresó en estado de 'shock' tras ver cómo el cuerpo de su bebé fue arrojado por la borda.

El aviso hablaba de 33 personas rescatadas. Los ocupantes de la patera estaban tan exhaustos que no podían cambiar de embarcación.

De hecho, una mujer falleció en el transcurso de la operación de rescate.