Pasos al tren

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El paso del tiempo crea perspectivas que permiten contemplar con una visión distinta elementos que han acompañado a diario nuestras vidas y que, consciente o inconscientemente, no han recibido una atención pormenorizada. Sin perder, por supuesto, su imagen primaria y original. Tal sucede con los puentes levantados en la línea férrea Linares-Almería. Ahí están. Son ya seculares. Mantienen su objetivo: facilitar el paso del tren por ramblas. A esta utilidad funcional, con todo el sustrato de ingeniería que conlleva, ahora se une también una mirada artística incluso. Los tiempos actuales, con sus AVES y demás tecnologías, avalan estas consideraciones.

Sobre esta base, que no conlleva otra pretensión más que la divulgación de los valores arquitectónicos, culturales y etnográficos, están recogidos como rutas por Patrimonio y Turismo Industrial en Andalucía Oriental, bajo los incentivos de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa y de los Fondos Feder. Todos gozan de la protección histórico-artística y están inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

Sobre la rambla Huéchar, en el término municipal de Gádor, cerca de su desembocadura en el río Andarax, se encuentra el puente de piedra de cantería. Es el primero que cruza el tren que ha salido de Almería en dirección a Madrid o a Granada, está en el kilómetro 231/364 de esa línea férrea y se encuentra entre las estaciones de Santa Fe y Gádor. Los más de cien años que han pasado desde su construcción no han impedido que sea el único de loe metálicos de Linares-Almería que conserva su estructura original. Mide 165,4 metros, está dividido en cinco tramos, dos de 28,6 y tres de 34 metros, y consta de cuatro pilares de piedra sobre los que descansa la plataforma metálica.

Adaptación

Exclusivamente con piedra como elemento constructivo, y por tal motivo de considerable importancia al ser el único de toda la línea férrea Linares-Almería con este sistema, es el puente levantado sobre la Rambla de las Adelfas, en el municipio de Abla. Constituye todo un ejemplo de adaptación de una obra a la función para la que se construye y a las condiciones geológicas del terreno sobre el que se levanta. Se considera que la opción por la piedra cuando en cierta manera estaba en apogeo la inclinación por el hierro parece que tuvo su principal y básica justificación en el objetivo de conseguir la mayor solidez posible para el propio puente ante las torrenteras de agua que padece esa rambla, que, aunque resultaran esporádicas, revestían con frecuencia, tal vez más frecuentemente de lo deseado, una gran naturaleza.

En este caso se conoce la fecha exacta en la que tuvo lugar su levantamiento. Fue concretamente en el año 1895. Su longitud total alcanza los 119 metros y está dividido en siete arcos de medio punto, los iniciales apoyados en el talud de la propia rambla. La información recogida en la página web Patrimonioandaluz.com asegura que esta construcción no ha sufrido reformas desde el origen de la línea férrea.

Pilares y arcos

Entre las estaciones de Abla y de Doña María-Ocaña se levanta el puente de Escúllar. La página web precisa que su ubicación precisa ocupa el kilómetro 192/800 de la línea Linares-Almería y, para el caso de que se quiera acceder a él de cara a una contemplación más cercana, sugiere que se entre en el cauce del río Nacimiento por Abla, se baje luego hasta llegar a la confluencia de la rambla de Escúllar y se remonte al final hasta toparse con el propio puente. También se conoce el año de su construcción: 1895. Mide en total 191,55 metros, está dividido en seis tramos, de 31,20 metros cada uno con vigas de 'alma llena', según la denominación propiamente técnica, y consta de cinco pilares de sillería sobre los que descansa la plataforma metálica.

El principal rasgo del puente sobre la Rambla de Gérgal, su gran detalle diferenciador, viene dado por la naturaleza mixta que presenta. En esta construcción existen cuatro pilares de sillería sobre los que, como en los otros dos anteriores, descansa la plataforma metálica, y al mismo tiempo dos arcos, de escaso tamaño, que, de acuerdo con Patrimonioandaluz.com «conforman un pequeño tramo de obra de fábrica». Se encuentra entre las estaciones de Gérgal y de Fuentesanta (kilómetro 214/911) de la línea). Su longitud total es de 162,27 metros y está dividido en tres tramos, de los que uno mide 55 metros y los otros dos un poco menos, 49,60 metros. También en esta construcción para las vigas se optó por el sistema técnico 'de alma llena'. La grandiosidad y majestuosidad de estos puentes de la línea Linares-Almería no impiden, sobre todo en las visitas que se giren con tranquilidad, descubrir detalles de distinto carácter que engrandecen su propia naturaleza desde distintos puntos de vista. El funcional, sin que por eso no conlleve al mismo tiempo un toque artístico, destaca, por ejemplo, en el puente de Huéchar. El alargamiento de sus pilares se conjuga con su disposición oblicua respecto a la plataforma y ésta disposición supone una medida de resistencia frente a las riadas de la rambla. El paso del tiempo, que ha mantenido su estructura original, no ha impedido distintos deterioros, que obligan a una circulación de los trenes a velocidad reducida.

Esa centralización en el punto de mira funcional, además con el mismo básico objetivo de solidez frente a las aguas torrenciales, destaca asimismo en el puente sobre la Rambla de las Adelfas. Se optó por la piedra en su momento, a pesar de que era ya un momento de apogeo de la arquitectura del hierro, un momento tardío en la propia construcción en relación con la fecha de los demás e incluso un momento en el que la cantería tenía un mayor coste que el hierro.

Una de las características por las que asombra el puente sobre la Rambla de Gérgal es por su soledad, según una mirada, y por su presencia 'monstruosa', según otra. Se encuentra en un paraje desértico, en el que predomina y, sin embargo, no desentona, y alejado no solamente de una población sino incluso de un punto de referencia claro, aunque Gérgal y Las Alcubillas aparezcan a la hora de proponer mojones para un acercamiento personal a la construcción. Y ese acercamiento permitirá al mismo tiempo conocer, o vislumbrar al menos, el trazado del antiguo Camino Real entre Almería Granada, de acuerdo con los datos de la página web Patrimonioandaluz.com, que asegura que todavía resulta posible ver algunos vestigios. Se sostiene, por otro lado, que recibió reformas durante la década de los años setenta del pasado siglo XX debido, entre otros motivos, a su naturaleza metálica.

Electrificación

Como ocurrió asimismo con el puente de Escúllar y más que posiblemente con la mayoría, por no decir la totalidad, de todos los que tienen este sistema. De ese puente destaca, como ocurre con el de Santa Fe, la curva que conforma y que no se han parado mientes en defender que resulta 'espectacular'. Como detalle único, por el contrario, presenta su terminación en túnel por el lado de Abla. La visión en directo y las fotografías, más que si se contempla desde el mismo tren -el recorrido permite varias perspectivas de casi todo el tramo almeriense de la línea debido a la orografía de la zona-, arrojan «una preciosa estampa ferroviaria». Por el otro lado del túnel, por Doña María-Ocaña, se pueden ver restos de un antiguo cargadero de mineral. La página Patrimonioandaluz.com añade que no ha se han encontrado referencias sobre el mismo.

A los varios elementos resaltables del puente de Santa Fe se une, entre otros, su relación con la primera electrificación ferroviaria española en vía ancha, que, aunque en estos tiempos resulte difícil de creer, protagonizó el tramo Gérgal-Santa Fe, en 1911. Ahí se alza, junto al cauce del río, apenas a un kilómetro aguas arriba y visible desde las ventanillas de los vagones o compartimentos, la chimenea de la correspondiente primera central eléctrica, elemento también turístico del pueblo. En un extremo del mismo puente, por otra parte, se encuentra dentro de las instalaciones de la estación de Santa Fe la central eléctrica ya de los años cincuenta. Para redondear esa visión, se puede ver también, unos metros por encima, la central de las Fuerzas Motrices del Valla de Lecrín.