Clases prácticas para salvar vidas

Aunque parezca un ahogamiento de verdad, la imagen de arriba son del simulacro anual que fue realizado ayer por la mañana por el equipo de Protección Civil en la playa Poniente de Almerimar

MARIANNE EKLUND
ATENCIÓN PRIMARIA. Antes del traslado al hospital se compruebA la respiración/
ATENCIÓN PRIMARIA. Antes del traslado al hospital se compruebA la respiración

Aunque parezca un ahogamiento de verdad, las imágenes de arriba son del simulacro anual que fue realizado ayer por la mañana por el equipo de Protección Civil en la playa Poniente de Almerimar.

El ejercicio consistió en simular un ahogamiento para que todas las partes de la cadena de salvamento practicaran sus labores, pero a la vez, mostrar a los visitantes y los bañadores el buen trabajo y servicio que pueden dar en caso de una emergencia.

Ayer la salvada fue una joven socorrista que salió a darse un baño refrescante. Al alejarse mucho de la orilla tuvo dificultades para volver y, al rato, un socorrista sentado en la torre, vio que estaba teniendo problemas, entonces indicó a su compañero que estaba en el módulo de la playa que había alguien en el agua que necesitaba ayuda. Fue el primer socorrista que se acercó a la ahogada.

Mientras el de la torre, notificó a la central de coordinación de Protección Civil sobre la situación. Desde allí, mandaron a dos socorristas más que se lanzaron al agua, dos que se quedaron en tierra, la Policía Local que se encargó de controlar los espectadores para que no intervinieran con el salvamiento y, por último, se avisó a el Hospital de que una víctima de ahogamiento iba en camino. Cuando el socorrista alcanzó la chica, también había llegado ayuda por barco, que le pasó una camilla flotante para subir a la accidentada encima. Los otros dos socorristas se reunieron en el lugar y la llevaron a tierra e iniciaron las compresiones en el agua. Al llegar a la orilla, la damnificada recibió atención primaria, antes de ser trasladada a la ambulancia que esperaba en el parking.

El simulacro fue tan real que varios bañistas creían que era de verdad. «Todo fue muy rápido y pensábamos que se había ahogado de verdad», cuentan las hermanas María y Emilia Castejón. El simulacro se realizó en un tiempo record, alcanzando la víctima en menos de tres minutos y hubiera estado en el hospital en menos de diez. Un tiempo ideal según el protocolo de salvamiento.

La concejala Mari Carmen Fernández se alegraba del buen fruto del simulacro y comentó que «estos ejercicios se realizan para practicar y comprobar que la coordinación entre varias fuerzas de seguridad funciona bien. Pero lo más importante para evitar accidentes es que los bañistas presten atención a las banderas que indican el estado del mar.»