«El fracaso escolar es caldo de cultivo de la delincuencia», afirma Calatayud

El juez de menores de Granada destaca la relevancia de la actuación en el aula Insiste en que es preciso enseñar a los jóvenes no sólo derechos, también deberes

M. BLANCO LEAL
CURSO. Emilio Calatayud, a la derecha, junto a los organizadores del curso de Purchena. / IDEAL/
CURSO. Emilio Calatayud, a la derecha, junto a los organizadores del curso de Purchena. / IDEAL

El curso sobre 'Prevención de la delincuencia juvenil' que se ha desarrollado a lo largo de la presente semana en Purchena, puso el punto final ayer. Entre las distintas ponencias destacó especialmente la ofrecida por Emilio Calatayud Pérez, Magistrado-Juez del Juzgado de Menores Nº 1 de Granada.

En un tono coloquial, Calatayud trató la importancia de la familia y la escuela en la prevención de la delincuencia en menores, criticando la forma generalizada de educación que se puede observar hoy en día. «En España se ha avanzado mucho en los últimos 30 años pero no siempre para bien. Antes de la Constitución los menores no tenían derechos pero hoy los tienen todos. Todos estos derechos se han convertido en obligaciones para los mayores», comentaba Calatayud.

El ponente señalaba que «la responsabilidad en la educación de los chavales la tienen los padres y hoy en día es muy complicado ser padre. Les hemos hablado a los menores de derechos y no de deberes y no les hemos puesto límites. Hemos pasado del padre autoritario al padre colega».

De hecho, destacaba Calatayud que «el 82% de los chavales con perfil de delincuente tienen fracaso escolar. Hay que luchar contra el fracaso y contra el absentismo escolar». «Hay que buscar alternativas para que el chaval hasta los 16 esté en la escuela. La medida de la expulsión tampoco es una solución», añadía el magistrado. «El fracaso escolar es caldo de cultivo para la delincuencia».

En cuanto a los nuevos modelos de familia el ponente señaló que hay que esperar. Eso sí, « estamos teniendo muchos problemas de malos tratos de hijos a padres y dentro de unos años tendremos también estos problemas con los hijos adoptados internacionalmente».

En cuanto a la figura del joven, Calatayud afirma que «en muchos aspectos no pienso que el menor sea el desprotegido, yo trabajo con el menor delincuente y se habla de la protección del menor pero no se habla de la protección de los padres». «Hay que lanzar un mensaje a los menores de que no solo tienen derechos sino deberes», añadió.

El magistrado que ha juzgado más de treinta asesinatos analiza que «todavía tenemos complejos de joven democracia, nos da miedo ejercer la autoridad. Se ha perdido la autoridad de los padres y nos da miedo poner límites y los menores han hecho abuso de sus derechos y dejadez de sus deberes».

Por otra parte, destacaba que «no hay apoyo en las instituciones, los mismos que nos gobiernan no saben decir que no a los jóvenes. Todo vale, no hay límites y todo eso va calando en los menores. Hemos pasado de un extremo al otro. Hay que buscar el término medio».

En cuanto al curso, Calatayud insistía en la importancia de tratar correctamente estos temas, porque «se ha dado muy mala información de la justicia de menores».