Se va el capitán

Francis Miras anunció anoche su retirada de las pistas, que será efectiva a final de campaña Tras 18 años, 14 de ellos como capitán, hizo público su adiós repartiendo agradecimientos

VÍCTOR J. HDEZ. BRU
EN CASA. Francis compareció junto a Antonio Miras y bajo las camisetas de 'su vida'. /V. J. H. B./
EN CASA. Francis compareció junto a Antonio Miras y bajo las camisetas de 'su vida'. /V. J. H. B.

Pasadas las nueve y cuarto de la noche, lo anunciaba Francis Miras. Sin embargo, el más de un centenar de personas que se congregaban en el Club de Vinos Alborán -la empresa de sus padres, Ernesto y Maite-, ya lo intuían. La decoración lo dejaba claro: en un rincón del recinto, colgaban del techo cinco camisetas, historia viva del balonmano almeriense y resumen de la trayectoria del capitán del hoy BM Keymare Almería, antes Cajalmería, Ciudad de Almería, BM Ciudad de Roquetas o Almería 2005.

A su lado, su presidente, amigo y primo, Antonio Miras, quien hizo una breve introducción para mostrar su pesar por la decisión que estaban a punto de hacer pública y, en seguida, «le dejo la palabra a Francis porque no quiero robarle ni un segundo de protagonismo».

Nervioso, pisando la frontera de la emoción, que traspasó en varios momentos e incluso teniendo que parar para tomar aire y beber agua en alguna ocasión, Francisco José Miras Senés, Francis Miras, anunciaba que, a sus 34 años, se retirará del balonmano en activo al final de la presente temporada, fundamentalmente «porque ha llegado la hora».

El deportista explicaba que ahora se abre, en su vida, una nueva etapa profesional, como ingeniero técnico y subrayó que «no me hubiera perdonado que me tuvieran que echar».

Haciendo balance, también hizo hincapié en que «he querido siempre defender a mi club y a mi ciudad y estoy orgulloso de ello. Han sido 18 años y uno se da cuenta cuándo llega el momento».

Y además reconoció que «sé que no es el mejor momento por la situación que vive el equipo, que no el club, pero es la hora».

Privilegio y recuerdos

Miras echó la vista atrás y encontró múltiples recuerdos, aunque reconoció que el mejor fue «el debut con la selección española y también el ascenso a la mejor liga del mundo, Liga Asobal, con el equipo de mi ciudad. Era como lograr algo que, cuando yo empecé, nadie se podía imaginar».

También recordó sus inicios, primero en La Salle, cuando «Javier Frutos nos lanzó el reto de que a final de curso, en Quinto de EGB, íbamos a jugar a balonmano en vez de a fútbol. Mi madre me apoyó, pero mi padre, que es de fútbol de toda la vida, no lo tenía claro».

Y después, su salto al profesionalismo, con quince años, cuando «empecé a entrenar con Ramón Ruiz Medina y luego me hizo debutar Jesús Carmona, que en un partido contra Cajasur, cuando iban quince minutos, me dijo que entrar y yo pensé 'este tío se ha vuelto loco'».

Todo ello para llegar a la conclusión de que «he sido un privilegiado. Quizás he estado en el momento justo en el lugar adecuado. He tenido suerte, pero he luchado al máximo por mí, por mi club y por mi ciudad. Mi padre me ha enseñado que se puede caer, pero que hay que levantarse siempre».

Agradecimientos mil

La segunda parte de la intervención de Miras, más extensa que la primera, fue para mostrar su agradecimiento a todo aquel que se ha cruzado en su camino durante estos 18 años y le ha ayudado de alguna manera.

Agradeció el apoyo de los patrocinadores, «desde el más pequeño al más grande»; a los periodistas, en especial al veterano Ambrosio Sánchez, a los que pidió «por favor que apoyéis al club y suméis más que restéis»; a los niños «que he entrenado durante doce años y que me han dado la satisfacción de compartir luego pista con uno de ellos, como Antonio Rivera»; y a políticos como Gabriel Amat, Juan Megino, Paco Amizián y Luis Rogelio Rodríguez.

Más en lo personal, también tuvo palabras para sus entrenadores, desde Ramón Ruiz a Guillermo Plaza, pasando por Jesús Carmona, Eduardo Díaz y, sobre todo, Javier Frutos, al que dio las gracias «por haberte cruzado en mi camino, ya que todo esto es por ti, porque un día nos dijiste, en Quinto, que terminaríamos cambiando fútbol por balonmano.

También se refirió a otras personas que le han apoyado, como Guillermo Blanes; Maxi, al que «no me gusta llamarle mi suegro y al que admiraba y escuchaba antes de conocer a su hija»; a Domingo Victoria; a Antonio Rivera, cuya viuda Paloma se encontraba presente junto a tres de sus hijos; a compañeros como Javier Lamarca y Gregorio Borrego -además, su cuñado-, y por supuesto a su familia, personalmente a su padre, su madre, sus hermanos, su esposa y a Antonio Miras, al que dijo que «nunca te dejaré solo ni en el club ni en la vida, porque sé que puedo esperar lo mismo de ti». A todo ellos, expresó el portero y capitán almeriense su agradecimiento.

Y así anunciaba su marcha el capitán del balonmano almeriense, una decisión que tenía tomada «desde Navidad» y que ahora se proyectará hasta final de temporada.

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