Los centros educativos se adaptan a 'contrarreloj' a la llegada de inmigrantes

En una década han pasado de no tener alumnos extranjeros a que, en una sola aula, puedan darse hasta una docena de nacionalidades Más de la mitad tienen un programa específico de interculturalidad

ALMUDENA FERNÁNDEZ
LENGUAJE. Unos niños miran un libro en una biblioteca escolar, donde se familiarizan con el español. / IDEAL/
LENGUAJE. Unos niños miran un libro en una biblioteca escolar, donde se familiarizan con el español. / IDEAL

La educación conforma los pilares de cada ser humano. En los colegios e institutos 'se moldea' a los hombres y mujeres de mañana y, en El Ejido, esa tarea se ha vuelto mucho más compleja desde hace unos años.

El fenómeno migratorio trajo a principios de los años 90 grandes cantidades de hombres llegados, sobre todo, del otro lado del estrecho para buscar un trabajo. Con el paso de los años, esos hombres ya no están solos. Las políticas de reagrupación familiar han supuesto que mujeres y niños también fuesen engrosando las listas del censo en todo el Poniente. Más tarde, a la inmigración de África le siguió la de Europa del Este y Latinoamérica. Hoy en El Ejido conviven hasta un centenar de nacionalidades y casi tres de cada diez empadronados nacieron fuera de las fronteras españolas. En los colegios e institutos la media no es tan alta y se estima que el 22% de los escolarizados este curso es extranjero.

De esta forma, en poco más de una década, muchos de los programas educativos que se desarrollaban en los centros educativos de El Ejido se han quedado obsoletos y no cubren las necesidades de un aula en la que pueden darse hasta una docena de nacionalidades diferentes -con sus matices culturales y de idioma-. Por todo ello, el Ayuntamiento de El Ejido y, fundamentalmente, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía (porque de ella es competencia) han tenido que trabajar a marchas forzadas para llegar a los niveles de exigencia de un alumnado tan diverso.

Los programas

Así, los centros se han apresurado a incluir en sus planes todos los programas y herramientas que desde la Junta les han ofrecido para apoyar a esos alumnos. Así, en los colegios e institutos se han dado cuenta -no sin equivocarse previamente- que más que modificar el currículum general, es decir las materias sobre las que tienen que trabajar, deben desarrollar actuaciones encaminadas a mejorar la convivencia y que cuando los niños se miren en clase no sean capaces de ver las diferencia culturales o religiosas que existen, sino que sólo vean a un compañero.

Según los datos aportados por la Delegación Provincial de Educación, 22 de los 31 centros públicos del municipio tienen proyectos de interculturalidad donde explican diversas actuaciones encaminadas a mejorar la convivencia entre los alumnos de varias nacionalidades. Pero es que, además de este programa, El Ejido sirve de ejemplo en otra iniciativa de la Junta denominada 'Escuela: Espacio de Paz' y del que diecinueve de los centros ejidenses participan conjuntamente con actividades para fomentar la no violencia.

Estas actuaciones suelen encuadrarse en planes de compensación educativa en los que se pretende adaptar la enseñanza a todos los alumnos que se encuentran en riesgo social, sean o no inmigrantes. Y si de algo también puede presumir El Ejido es de convertirse en un lugar pionero en desarrollar unas aulas especiales en las que se eliminan las diferencias entre alumnados favoreciendo un nexo de unión: el idioma. No en vano, muchos de los 3.350 alumnos extranjeros del municipio llegaron a su primer día de clase sin saber articular una palabra en español. Afortunadamente, en más de una veintena de colegios e institutos están en marcha las aulas temporales de adaptación lingüística (ATAL). Antes de incorporarse a estas aulas el jefe de estudios del centro analiza cada caso y, ante el menor indicio de que un alumno podría incorporarse sin los suficientes conocimientos de castellano, se le hace unas preguntas sencillas para detectarlo. En caso de que se compruebe que no sabe español, pasará una serie de horas semanales en la ATAL para aprenderlo y poder incorporarse, cuanto antes y plenamente, al ritmo habitual de las clases.

Es decir, estas aulas se caracterizan por ser un apoyo al aprendizaje del español del alumnado inmigrante de carácter temporal, entre tres meses y un curso, con un máximo de dos o tres horas diarias. El resto del tiempo -hasta las cinco horas diarias en el colegio- el alumno se incorpora con sus compañeros en el aula ordinaria, de tal forma que no pierde nunca el contacto total con la enseñanza que reciben sus compañeros. El año pasado, medio millar de alumnos acudieron a estas aulas y, durante este curso se prevé un aumento considerable porque también hay más ATAL (se ha pasado de 14 a 21).

Dentro de ese plan de acompañamiento también existen clases de refuerzo para las asignaturas básicas como Matemáticas o Lengua que están abiertas a todos los alumnos, sean o no extranjeros.

Por otro lado, desde el Ayuntamiento de El Ejido también se desarrollan actuaciones encaminadas a favorecer la integración de ese 22% de escolares de origen inmigrante con tareas que se desarrollan desde la concejalía de Asuntos Sociales y el área de Transformación Social.

Los dos últimos años

Además, la llegada de alumnado extranjero muchas veces no coincide con la época tradicional de matriculaciones, sino que los padres emigran de sus países en mitad del curso y es entonces cuando los centros se ven obligados a escolarizar a estos jóvenes. Para estos casos, la mayoría cuenta con un plan de acogida que intenta que el nuevo escolar no se sienta un extraño y se adapte lo más pronto posible al ritmo que llevan el resto de sus compañeros.

Todas estas medidas seguramente continuarán reforzándose en los próximos años e incluso aumentándose, porque la llegada de niños de otras culturas y religiones está garantizada. De hecho, sólo en los dos últimos años, la población escolar extranjera en El Ejido ha pasado de 2.500 a los 3.350 que hay actualmente en las aulas.