El uso de una navaja de trabajo le salvó de ser agredido en Tahal

J. G. GRANADOS

Los juicios de valor de la opinión pública tienden a considerar en el momento en el que se producen determinados sucesos más el resultado de un asunto delictivo que el móvil y el desarrollo de los acontecimientos. Así sucedió, por ejemplo, con una riña tumultuaria reciente en la localidad almeriense de Tahal, donde resultó lesionado un ciudadano rumano. En principio, se señalaba que había sido agredido con arma blanca por otro ciudadano de origen guineano de 36 años de edad, pero, tras las pesquisas judiciales y la celebración del juicio correspondiente, se ha llegado a la conclusión de que el supuesto agresor sí había intervenido en la pelea colectiva pero que lo hizo con intención de separar. Por este motivo y, tras ser acusado de un delito de lesiones, la autoridad judicial le ha aplicado la eximente completa de legítima defensa. Es decir, que se ha eximido de cualquier tipo de responsabilidad en la lesión producida a otra persona a este acusado, en este caso su agresor, ya que la misma se produjo al defenderse para evitar un mal mayor y proteger su propia integridad.

Navaja para trabajar

El ciudadano guineano, debido al tumulto que había, se vio atacado por parte de alguno de los participantes en la riña y se vio rodeado, por lo que tuvo que sacar una pequeña navaja que utilizaba en el trabajo, con la que dio un pequeño corte al rumano denunciante cuando éste y los otros compañeros le intentaban agredir, causándole lesiones que para curar necesitaron, además de la primera asistencia médica, tratamiento médico y quirúrgico. Esta circunstancia significa que esta lesión podría ser constitutiva de delito.

En cualquier caso, como ya se ha indicado, los indicios iniciales y las pruebas posteriores que se fueron recabando por parte de los agentes que intervinieron en la investigación llevaron a la evidencia de que el agredido fue el denunciado, que no intervino en la pelea inicialmente y cuando lo hizo fue con la intención fue la de separar. Finalmente, se insiste, tuvo que sacar su navaja para defenderse, por lo que se le aplicó esta eximente.

A pesar de que utilizó una navaja en su defensa y pudiera entenderse que esto evitaría la aplicación de la mencionada eximente, dice la sentencia, clarificando este punto, que, « no podemos olvidar que estaba rodeado de varias personas y si sólo se hubiera defendido con las manos hubiera sido brutalmente agredido».

Por tanto, en este caso se admitió el uso de navaja para su propia defensa y evitarse daños.