El 85% acude a Urgencias con patologías banales

F. C. R.
POR LA MAÑANA. Llegaron hasta cuatro ambulancias en menos de 20 minutos. /A. MATEO/
POR LA MAÑANA. Llegaron hasta cuatro ambulancias en menos de 20 minutos. /A. MATEO

El mal uso y sobre todo el abuso que los ciudadanos realizan de los servicios de Urgencias es uno de los principales problemas de la saturación del servicio. Las estadísticas confirman que más del 85% de los usuarios que se atienden en las Urgencias presentan patologías banales. O sea que podrían esperar a ser tratadas por el médico de cabecera y no conllevan emergencia ni, por supuesto, compromiso vital.

Según fuentes del Servicio Andaluz de Salud se abusa de las Urgencias por procesos como una gripe y se colapsan, tanto en los centros de salud como en las del hospital. Además, existe un problema de fondo: Se confunden las urgencias con los servicios de Atención Primaria. Tan cierto es que la percepción de una urgencia es muchas veces subjetiva y que un contribuyente tiene derecho a que se le atienda cuando se siente enfermo, como que los servicios de emergencias ven a diario a enfermos que llevan «varios días con un dolorcillo» o que en verano las Urgencias no se llenan hasta que la gente vuelve de la playa.

Un médico habitual en el servicio de Urgencias de un hospital recurre a una demostración irresistible: «Si hay un partido de fútbol interesante podemos verlo con tranquilidad porque no entra nadie, o sólo la proporción del 10% de pacientes que cada día acude con una urgencia real».

Mínimo:130 euros

En la Administración sanitaria se ha pensado en todo para evitar que un servicio básico acabe colapsado: informar a los pacientes de las urgencias del precio del servicio que reciben para que sean conscientes y no abusen con dolencias leves como un resfriado. Las tarifas no son exactas y persiguen además concienciar al paciente para que no acuda a este servicio por dolencias leves como un resfriado. Así, las tarifas, redondeadas, oscilan entre los 130 euros y los 170 euros, dependiendo de la atención recibida, teniendo en cuenta que un servicio de urgencias requiere como mínimo, la observación de un especialista y pruebas como una radiografía o un análisis de sangre o de orina. Los costes son mayores si se precisa de yesos, ecografías, resonancias, y del tiempo de atención.