El Puerto Deportivo de Almerimar presenta una ocupación total

Actualmente cuenta con unas 905 embarcaciones, más del 50 por ciento del total proceden de más de veinte nacionalidades diferentes La mayoría de los barcos permanecerán en la zona todo el invierno

M. J. PEDROSA
TRANQUILIDAD. Una mujer lee sentada en el Puerto de Almerimar. PEDROSA/
TRANQUILIDAD. Una mujer lee sentada en el Puerto de Almerimar. PEDROSA

A pesar de la tranquilidad que se respira en Almerimar su Puerto Deportivo está al 100%, con unas 905 embarcaciones, de las cuales unas 485 proceden de más de veinte países diferentes.

Y es que el máximo nivel de ocupación del Puerto Deportivo se produce de noviembre a abril, siendo especialmente alto en la mitad de este periodo, es decir en enero y febrero.

Durante estos meses de invierno la mayoría de las embarcaciones dejan de navegar, a la espera de que llegue la primavera, estación en que los navegantes aprovechan la entrada del buen tiempo para sacar sus barcos a varadero y proceder a la limpieza y pintado de fondos. De esta forma, dejan listos sus naves, que saldrán al mar en la época estival para visitar otros puertos o bien para regresar a sus países de origen.

El tiempo que permanecen las embarcaciones en el Puerto de Almerimar varía mucho, no obstante según indica uno de los trabajadores del mismo, Alberto Piñar, «la gran mayoría de las embarcaciones que están amarradas permanecerán durante todo el invierno hasta casi el verano». En cuanto a los barcos de más de 10 metros de eslora, la mayoría pondrán rumbo hacia otros puertos del mar Mediterráneo, destacando entre todos ellos el de Baleares.

Una vez pasado el verano muchas de las embarcaciones que ya han invernado con anterioridad vuelven de nuevo a Almerimar. Según señala Piñar, «el nivel de fidelidad es alto, como también lo es la cantidad de barcos nuevos que registramos cada año».

Nacionalidades

Respecto a las nacionalidades predominantes en el Puerto de Almerimar, la mayoritaria es la española, seguida de la inglesa, alemana y francesa. Después, de cerca hay barcos procedentes de Holanda, Bélgica, Estados Unidos, Suecia, Suiza, Austria y Dinamarca. La lista podría continuar porque son casi unas 30 nacionalidades diferentes las que permanecen por una temporada de al menos tres meses en el Puerto.

En cuanto al tipo de barco con más presencia en esta zona portuaria son los veleros. En segundo lugar están las embarcaciones de motor, luego los catamaranes y por último, los trimaranes.

Finalmente, Alberto Piñar explica que «muchos de los nacionales y extranjeros que pasan largas temporadas van y vienen a visitar sus barcos, ya que residen en lugares cercanos». A esto añade que «escogen nuestro Puerto normalmente por la seguridad que les ofrece, al disponer de un personal de marinería muy bien preparado, capaz de afrontar cualquier contingencia».

En esta misma línea, los navegantes que descansan en Almerimar consultados por IDEAL coinciden en señalar el buen servicio prestado desde el Puerto Deportivo. Para muchos de ellos la relación entre calidad y servicio es muy buena, pero aún así para algunos Almerimar presenta algunos problemas. Principalmente se trata de las comunicaciones de este enclave portuario con el resto de España. «Este sitio está muy bien para vivir en un barco porque las prestaciones son buenas, pero también es cierto que se hace difícil viajar desde aquí al resto de ciudades de España», comenta George Wilson, un finlandés que lleva dos meses viviendo en el Puerto junto con su esposa Pauliina. Wilson prosigue diciendo que el lugar es demasiado tranquilo y se nota demasiado que es un lugar de veraneo, por lo que cree que se marchara antes de Navidad.

Comunicaciones

Por otro lado, Ian y Cynthia Massey, de Sudáfrica, consideran que las comunicaciones en autobús con El Ejido son buenas. «Creo que todo está muy bien aquí, sólo que esperaba encontrar más gente en los cafés, más ambiente», señala Cynthia. Esta pareja, que permanecerá en Almerimar hasta marzo, planea desde aquí visitar otras ciudades, como Barcelona, Sevilla o Granada. Pero para otros extranjeros Almerimar ha dejado de ser un lugar de paso para convertirse en un hogar, donde se comparte una vida tranquila con amigos que se hicieron junto al mar. Este es el caso de Chris Southwood, que lleva unos cuatro años viviendo en su yate que descansa en el Puerto de Almerimar. Chris es natural de Londres y no duda en afirmar que la calidad de vida de España es mejor que la de Inglaterra. Este inglés explica que «aunque compré una casa en Almerimar hace un par de años la volvió a vender porque prefiero mi bote». No obstante, se apresura a comentar que «no quiero vivir aquí para siempre». Chris destaca la seguridad que ofrece el Puerto de Almerimar, incluso cuando el viento es fuerte, pero también afirma, como otros extranjeros, que la zona necesita «más hoteles, más gente, es demasiado tranquilo».

Southwood, que trabajó en un jardín en Londres y como agente inmobiliario, ahora diseña páginas webs, escribe y trabaja en una radio, con sistema UFH, que tiene la comunidad inglesa en el Puerto de Almerimar. Esta radio, según explica Chris, se creó con la intención de ayudar a toda los que vivían en la zona. El programa que comienza por la mañana empieza con un saludo general, dando la bienvenida a los recién llegados y despidiendo a los que han decidido marcharse. Igualmente, en este programa radiofónico se ofrecen coches para ir de compras a El Ejido. «Si voy a ir a la ciudad en coche pues suelo comentarlo por si alguien que no tiene coche necesita ir», aclara. Aunque quizás lo más importante de este tipo de radio, la UFH, muy utilizada entre los marinos, es prestar ayuda si alguien está enfermo. «A pesar de la proximidad de los barcos, a veces puede resultar difícil comunicarnos, sobre todo si nos encontramos enfermos», aclara Chris, quien añade que «en cuanto alguien se encuentra mal lo llevamos al Hospital del Poniente, el más cercano».

La lejanía de los lugares de procedencia de los extranjeros que viven en el Puerto de Almerimar es más de la que podemos imaginar. Este es el caso de Steve Smith, que afirma que su casa se encuentra en Tailandia, aunque su barco lleva diez años atracado en esta zona portuaria.

Después de todo este tiempo, Smith regresa en breve a casa, a Tailandia. «Mi barco ha estado diez años aquí y ahora regreso. Quería irme antes, pero el barco no estaba a punto. Ahora nos quedan unos cuantos detalles para poder partir», dice Smith. Por su parte, Chris mira con melancolía a su amigo. «Estoy triste porque se va», afirma.

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