¿Por qué tu móvil dice dónde estás aunque no le des permiso?

¿Por qué tu móvil dice dónde estás aunque no le des permiso?

Un alto porcentaje de usuarios piensan que desactivando la geolocalización del móvil se resuelve el problema, pero esta investigación advierte que no es así, y que las apps pueden evitar o eludir esas restricciones

LAURA CANO

La clave está en los permisos de privacidad y la geolocalización. Una nueva investigación publicada en The Conversation incide en que tu smartphone puede decir dónde estás, aunque le hayas dicho que no lo haga. Si hace unas semanas eran las autoridades militares estadounidenses las que se sorprendían debido a que la app Strava había revelado ubicaciones de bases militares secretas, una nueva investigación, de la Northeastern University (Estados Unidos), ha demostrado algo aún más preocupante, que un móvil puede 'chivar' tu posición aunque hayas desactivado la opción de rastreo por geolocalización.

Esta acción tiene su origen en la gama de sensores que tienen los smartphones. Sensores que son utilizados por las aplicaciones para descubrir tu posición. Un alto porcentaje de usuarios piensan que desactivando la geolocalización del móvil se resuelve el problema, pero esta investigación advierte que no es así, y que las apps pueden evitar o eludir esas restricciones. Actualmente, muchos smartphones pueden incluir un acelerómetro, un giroscopio, un magnetómetro, un barómetro, hasta cuatro micrófonos, una o dos cámaras, un termómetro, un podómetro, un sensor de luz y un sensor de humedad. Muchas aplicaciones que instalamos acceden sin problemas a la mayoría de estos sensores sin necesidad de permiso del usuario.

Los investigadores desarrollaron una aplicación capaz de determinar qué letras marcaba un usuario de móvil en el teclado de la pantalla, sin leer los datos del teclado. Para lograrlo, basta con combinar información del giroscopio y los micrófonos del teléfono. Respecto a la ubicación, se basaron en la brújula del smartphone, que también hace uso del giroscopio y el acelerómetro. A través de la medición de una secuencia de giros y encadenando a medida que la persona avanzaba, pudieron trazar un mapa de sus movimientos.

Luego plantearon un algoritmo con posibles rutas realizadas en varias ciudades por personas a pie y en coche para ver si coincidían con las rutas reales con los sensores de los móviles estudiados en la vida real. Las rutas reales que se realizaron coincidieron en más de la mitad de veces con las virtuales elaboradas por el algoritmo realizado en base a la información de sensores y mapas. Un algoritmo que tenía posibilidad de mejora y de precisión. Los investigadores se preguntan ahora si un móvil también podría acabar revelando otros datos como la edad, el sexo o tu salud.

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