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Los MOOC no han logrado el despegue que se les anticipaba hace años.
Los MOOC no han logrado el despegue que se les anticipaba hace años. / Innova+

La e-volución universitaria

  • análisis del sector

  • Los populares cursos en línea masivos abiertos, como Coursera, parecen haber fallado como revolución educativa: así lo demuestra la alta tasa de abandono. Pero el "e-learning" se guarda otras cartas en la manga

Hace pocos años, casi coincidiendo con el auge de la crisis, los MOOC (acrónimo en inglés de cursos en línea masivos abiertos) irrumpieron en el panorama educativo como la panacea que iba a revolucionar la formación. Cursos gratuitos que se pueden hacer desde casa, en distintos idiomas y que cuentan con el aval y con el profesorado de algunas de las universidades más prestigiosas del mundo.

El pionero fue un profesor de Stanford llamado Sebastian Thrun, que decidió dar un curso de inteligencia artificial mediante una retransmisión "online". Semanas después, el curso tenía más de 160.000 seguidores, lo que llevó a Thrun a crear su propia plataforma de educación online o "e-learning": Udacity. Poco después, Andrew Ng y Daphne Koller, también profesores de Stanford, lanzaron Coursera. Estas plataformas empezaron a ofrecer cursos de la prestigiosa universidad californiana, pero pronto se expandieron a otras áreas e instituciones. Poco después nacieron la Khan Academy y edX, impulsada por el MIT. En otros países, Iversity y FutureLearn. Incluso en España, algunos meses después, se lanzaron plataformas como Miríada X, financiada por Telefónica y el Banco Santander, y Aprendo, impulsada por la UNED. Sin embargo, y a pesar de las iniciativas, la anhelada revolución de la que se hablaba no ha llegado en la práctica. ¿Cuáles son los motivos?

Para empezar, que casi nadie los completaba: un estudio de la Universidad de Pensilvania sobre los 17 cursos que impartía en Coursera arrojaba una tasa de finalización del 5%; no aprobados, sino aquellos que llegaron al final. Otros estudios ofrecen, como máximo, una tasa de finalización del 13%

Abandono general

Que la tasa de abandono es más alta en estudios no presenciales no es ningún secreto. En España, y según datos del Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte, la tasa media de abandono en las seis universidades españolas no presenciales es del 37,4%, frente al 19% en universidades presenciales. Del mismo modo, este estudio mostraba que la mayoría de la gente que accedía a esos cursos no eran ciudadanos sin recursos, sino gente bien acomodada que ya había completado estudios universitarios.

El observatorio de la Comisión Europea señala que actualmente existen cerca de 4.277 MOOC en todo el mundo, 1.139 de ellos en Europa. "Nosotros no hacemos MOOC. Trabajamos sobre ellos, los investigamos y apostamos por la incorporación de recursos educativos abiertos en los programas reglados, pero no los ofrecemos", dice Daniel Burgos, vicerrector de Investigación y Tecnología de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y director de la Cátedra Unesco de E-learning.

"El enfoque que hay sobre cursos masivos abiertos complementa a los que habitualmente se consideran recursos educativos abiertos, y son una expresión más", considera Burgos. "Los MOOC en concreto representan una operación de "marketing", pero no reflejan realmente, desde mi punto de vista, un interés real por parte del público ni un medio de enseñanza contrastado por parte de las universidades. Hay muchas lagunas". A finales de 2013, Thrun, el hombre que había arrastrado a todo el mundo al juego de los MOOC, abandonó la partida. Reconoció que su plataforma ofrecía un producto "penoso" y viró el modelo de negocio desde la universidad "online" a los cursos para empresas. "Lo que debería ser una revolución, que es un sistema de calidad, potente, contrastado, resulta que no es así. Tienes un servicio que te puede proporcionar YouTube", dice Burgos.

Resultados en España

A día de hoy, las plataformas de MOOC en español ofrecen resultados dispares. Por un lado, Miríada X ha conseguido agrupar a varias universidades, algunas no presenciales, como la Universitat Oberta de Catalunya y la UNED, y ofrece un catálogo bastante amplio de cursos. La inclusión de la UNED en Miríada X vino a suponer el fracaso de su plataforma propia. Aprendo, reconvertida hoy a UNED COMA, sólo muestra cuatro cursos disponibles, dos de ellos sobre organizaciones no lucrativas.

¿Estamos en una fase de ensayo y error? ¿Es posible una educación sin un profesor físico, aunque distante, con sus tutorías y sus métodos de motivación o corrección a la antigua usanza? "En la UNIR", dice Burgos, "uno de nuestros focos de especialización es combinar el aprendizaje formal con el informal, lo que aprendes en clase y lo que aprendes fuera, para que haya mayor rendimiento académico, mayor interacción, una implementación real".