Heroísmo con fisuras

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Un vídeo de la rotura del parabrisas del avión chino que logró aterrizar de emergencia lleva a pilotos a cuestionar si la tripulación actuó correctamente

ZIGOR ALDAMA

Es lo más lógico agradecer de corazón a la tripulación de un avión que lidie correctamente con una emergencia y aterrice con todo el pasaje a salvo. Es fácil, también, otorgar a los pilotos la etiqueta de héroes. Y en muchas ocasiones está más que justificada. Aunque el riesgo vaya en el sueldo y el temple se dé por supuesto, algunas actuaciones a los mandos son poco menos que una hazaña. Llaman la atención casos extremos como el del aterrizaje en el río Hudson de Nueva York que protagonizó el capitán Chesley Sullenberger, o la más reciente explosión de motor sufrida por un avión de Southwest Airlines, magistralmente resuelta por la comandante Tammie Jo Shults. Pero lo cierto es que casi todos los días se declaran emergencias de todo tipo y que la gran mayoría no tiene más consecuencias que un gran susto.

No obstante, también hay que recordar que el error humano suele ser un factor clave en la mayoría de los accidentes que acaban mal. Y también lo puede ser en incidentes que, afortunadamente, se saldan sin víctimas. Eso último es lo que algunos pilotos creen que ha sucedido esta semana en el azaroso vuelo 3U8633 de la aerolínea Sichuan Airlines, que el lunes protagonizó una historia de terror: uno de los parabrisas se desprendió del fuselaje y el copiloto fue succionado casi por completo al exterior durante la descompresión que provocó la pérdida de la ventana.

El relato oficial, del que este corresponsal dio cuenta al día siguiente en estas páginas, convirtió a los pilotos en héroes. Según la prensa china, fue su pericia lo que permitió que el Airbus A319 aterrizase en Chengdu con dos heridos de poca consideración entre las más de 120 personas que viajaban a bordo. El piloto, Liu Chuanjian, atendió a la prensa y dio su versión de lo sucedido: «El cristal se rajó y sonó como una explosión. Cuando miré a mi lado, vi que mi compañero tenía medio cuerpo fuera del avión. Afortunadamente, el cinturón de seguridad le salvó», dijo.

Liu relató lo difícil que fue manejar el aparato a 900 kilómetros por hora, con temperaturas cercanas a los 40 grados bajo cero, y con los paneles de instrumentos dañados. El comandante chino concluyó que el caso demuestra la buena formación de los pilotos chinos, y las redes sociales estallaron de júbilo. Por qué el parabrisas se rajó y desprendió es algo que la investigación que llevan a cabo Airbus y las autoridades de aviación civil china tendrá que dilucidar.

«Irresponsables»

No obstante, Rubén B., un piloto español a los mandos de un Airbus A330 en una aerolínea china, está convencido de que la versión de Liu no es correcta. Al contrario, sostiene que fue precisamente la actitud de los pilotos lo que convirtió un incidente manejable en una emergencia muy peligrosa. Y ofrece diferentes pruebas para sustentar su opinión: la primera, y la más importante, es el vídeo que, aparentemente, grabó el copiloto mientras el cristal se rajaba. Son pocos segundos los que recogió con su móvil, pero puede que fuesen vitales.

«Lo sucedido se llama window arcing. Y existe un procedimiento para solucionarlo», explica el piloto español, con 10.000 horas de vuelo en compañías como Vueling, Tiger Airways o Turkish Airlines. «Como este copiloto chino, de experiencia bastante básica o nula, y su comandante irresponsable se han dedicado a grabarlo en vez de ejecutar el procedimiento existente, el parabrisas ha reventado al perder su resistencia por el daño ocasionado», añade. Para él, que además tiene amigos en Sichuan Airlines que piensan lo mismo, los pilotos «no son héroes sino criminales que han puesto en peligro la vida de muchas personas».

Window arcing: Es la terminología técnica del problema que sufrió el Airbus de Sichuan Airlines. Está recogido en el manual del avión y se corrige tirando de un fusible -'breaker'- que detiene el sobrecalentamiento del parabrisas sin permitir que el problema se agrave.

Window cracking: Si el paso anterior no se da correctamente, la ventana puede rajarse. Incluso en ese caso, el manual ofrece una solución: descender rápidamente para reducir la diferencia de presión y, con ello, el esfuerzo en la estructura del parabrisas.

Descompresión: Si no se siguen los pasos anteriores, el parabrisas estalla y se produce una descompresión que pone en grave peligro la aeronave. Es imprescindible descender a gran velocidad para evitar la hipoxia y el congelamiento de los pasajeros, y aterrizar de emergencia.

Otro comandante español que trabaja en una aerolínea europea y prefiere mantenerse en el anonimato corrobora lo anterior y aporta fotografías del manual de vuelo del A320 que él maneja, y que todo piloto tiene a su lado en la cabina. En las páginas se detallan los procedimientos que, supuestamente, la tripulación china ignoró. «Quizá el problema venga de su formación y entrenamiento. La investigación culpará al capitán de no seguir el procedimiento», apunta. Un tercer piloto español empleado por otra aerolínea china explica por qué cree que no se ha dicho la verdad sobre lo sucedido. «El Gobierno teme que la gente pierda la confianza en los pilotos si se entera de lo que hicieron», sentencia.

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