Las ventajas del pescado azul y cuándo comprarlo según la OCU

Las ventajas del pescado azul y cuándo comprarlo según la OCU

El pescado en general, y el pescado azul en particular, es un alimento muy recomendable, imprescindible en una dieta completa

ANA ÁVILA

La definición de pescado azul responde a criterios comerciales y al lenguaje popular, no tiene unos límites científicos estrictos. En España se denomina habitualmente pescado azul a los pescados grasos de mar, como el atún, el bonito, la caballa, la sardina... A veces es difícil delimitarlos y separarlos de los pescados blancos. En general se consideran pescados azules o grasos a aquellos que tienen en alguna etapa de su ciclo biológico al menos un 5% de grasa. Los que no llegan nunca a ese nivel se consideran blancos o magros, y suelen tener contenidos de grasa de entre el 1% y el 2%. Los contenidos en grasa del pescado azul son muy variables: la anguila puede llegar a tener un 10% de grasa durante su ciclo biológico, mientras que el bonito oscila entre el 2 y el 5%.

Este tipo de pescado ha sido protagonista durante las últimas décadas de múltiples especulaciones. En los años 70, el pescado azul era malo para los que querían engordar o tenían el colesterol alto, debido a que su alto contenido en grasa lo hacía desaconsejable, según el criterio de entonces. Además, el hecho de ser un pescado barato no contribuyó a aumentar su fama. Más tarde se produjo el boom de los omega 3 y el pescado azul se convirtió en una opción muy recomendable,especialmente para quienes quieren cuidar de su corazón. Pero algunos de los pescados azules más consumidos también se han granjeado un enemigo, el mercurio, el metal tóxico que se acumula en los los pescados más grandes y que hace que muchos los eliminen de su dieta.

Sin embargo, el pescado en general, y el pescado azul en particular, es un alimento muy recomendable, imprescindible en una dieta completa, equilibrada y variada.

Pescados azules son la aguja, la anchoa o boquerón, el atún, el bonito, la caballa, la melva, el cazón, el chicharro, la lamprea, la palometa, el pez espada, el salmón y la sardina. Mientras que podemos considerar semigrasos a la anguila, el besugo, la lubina dorada, el salmonete y la trucha.

Las temporadas de captura de las especies de pescado azul varían notablemente.

La primavera es el momento del boquerón y la caballa, mientras que en verano se sigue capturando caballa, además de sardina, atún, bonito del norte y pez espada. En otoño continúa la captura de sardina y pez espada, mientras que el invierno es el momento para el jurel y la palometa. Toma nota:

Jurel. De diciembre a abril.

Palometa. De noviembre a abril.

Boquerón. De abril a junio.

Caballa. De abril a septiembre.

Atún y bonito del Norte. De junio a octubre.

Pez espada. De julio a noviembre.

Sardina. De julio a noviembre.

En conclusion, durante todo el año hay buenas variedades de pescado azul en su mejor momento. Disfrútalo.

El pescado azul ha tenido temporadas de gran consumo y otras de todo lo contrario. En las décadas de los sesenta y setenta, su aporte de grasa provocó que se desaconsejara su consumo a las personas con problemas de sobrepeso, cardiovasculares y que se aconsejase no abusar de él, en favor de los pescados blancos.

Años más volvió a su apogeo, ya que se empezó a apreciar su contenido en grasa, que precisamente antes había llevado a este pescado a acumular mala fama. Esta grasa ya tenía demostrados efectos beneficiosos en la salud cardiovascular.

El pescado azul es fuente de vitaminas como la D, la A, la B1, la 12 y la 6, y minerales como el cálcio o el fósforo. Algunas especies, como la sardina en conserva, pueden ser una importante fuente de calcio.

Además, este pescado es rico en proteínas de alto valor biológico, con abundantes aminoácidos esenciales, como la lisina, la metionina y la treonina.

Es pobre en carbohidratos, como casi todas las carnes y pescados.

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