España crece como destino de turismo sanitario: «Vienen a operarse por nuestra gran calidad-precio»

España crece como destino de turismo sanitario: «Vienen a operarse por nuestra gran calidad-precio»

España es el octavo destino del mundo en turismo sanitario, con una demanda liderada por la reproducción asistida y la estética. Crece a ritmos del 20% y para este año se esperan 140.000 visitantes

JOSEBA VÁZQUEZ

España se ha convertido en el sexto destino médico europeo y octavo mundial. Y subiendo, según los últimos datos aportados por el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS). Este organismo cifra en un 20% el crecimiento anual del llamado turismo de salud en nuestro país, adonde calcula que llegarán este año unos 140.000 extranjeros para someterse a tratamientos o intervenciones en algún centro clínico privado. Así lo han anunciado sus responsables en la reciente Feria Internacional del Turismo (FITUR). Si las expectativas se cumplen, las visitas de estos pacientes dejarán para 2020 unos ingresos cercanos a los mil millones de euros. Hace nada, en 2014, esa facturación apenas alcanzaba los 322 millones.

Se trata de números muy alejados de los que genera el turismo de ocio convencional, que el pasado año trajo a España 82 millones de turistas -solo superada por Francia a nivel mundial- y aportó unos ingresos de 87.000 millones de euros, únicamente por detrás de Estados Unidos. Unos guarismos que viajan a años luz de los que nos ocupan, aunque el sector sanitario se muestra optimista. «Lógicamente, no generamos la demanda del turismo de sol y playa, pero el objetivo es que nuestra oferta sea también un referente internacional y situarnos entre los tres primeros países del mundo en este segmento», declara Carlos Abella, director gerente de Spaincares, un grupo constituido hace cuatro años y que asocia a la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) y la Asociación Nacional de Balnearios (ANBAL). «Nacimos con el objetivo de reunir la potencia del turismo convencional con el reconocido potencial de la sanidad privada española», explica el directivo de Spaincares, clúster que tiene firmados sendos convenios con la Secretaría de Estado de Turismo y con Marca España. Abella destaca que, aunque sus pacientes son comparativamente poco numerosos, «el gasto que realizan es superior al del visitante de ocio». En concreto, sus análisis cifran en casi 1.200 euros el gasto medio del turista sanitario en una estancia promedio de 11,6 días.

Un cóctel atractivo

¿Qué encuentran de especial los visitantes internacionales que eligen España como destino terapéutico? «Una altísima calidad sanitaria, totalmente contrastada, en un entorno muy agradable», resume Manuel Vilches, director general del IDIS. «Quien viene de fuera no solo tiene en cuenta los servicios sanitarios, sino también la localización del centro de hospitalización. La oferta turística juega un papel fundamental y, en el caso de España, el paciente viene además atraído por nuestros cientos de kilómetros de playas y por el clima», añade Laura Casanovas, fundadora del Centro Médico Alomar, firma especializada en el tratamiento con ultrasonidos que ha estado presente en FITUR. Un cóctel atractivo que, sin embargo, en opinión de Manuel Vilches, «no lo vendemos suficientemente bien. Haría falta mayor apoyo institucional a este sector, que es un activo importante del país, y deberíamos promocionarlo como hacemos con el jamón y las playas», reclama.

Pero la mezcla ya conocida de sol, gastronomía y cultura es solo un aporte secundario, según Carlos Abella. Lo primordial, dice, es el prestigio de numerosos cuadros médicos nacionales, la atención, «la ausencia de listas de espera y unos precios muy competitivos». El directivo de Spaincares detalla que los países europeos que aventajan a España como destinos de turismo de salud son Francia, Bielorrusia, Hungría, Turquía y Polonia. «Pero en algunos de estos casos -argumenta- su oferta a menudo está basada en el 'low cost', en precios muy bajos. Nosotros no queremos competir ahí, sino en la relación calidad-precio. Y en esto somos muy competitivos».

Sobre todo, según parece, en especialidades como la reproducción asistida, traumatología, oftalmología, implantología capilar y dental, dermatología o la cirugía plástica, «en la que somos el tercer país del mundo, con Estados Unidos y Brasil», afirma Vilches. Y, por supuesto, los centros sanitarios españoles reciben igualmente a enfermos que requieren «cirugías altamente complejas, como la cardíaca, la oncológica, la vascular o la neurocirugía, que no tienen posibilidad de desarrolar en sus países o no cuentan en ellos con las garantías de éxito suficientes», agrega. Carlos Abella suma a este listado «la cirugía robótica, porque somos el segundo país europeo en número de robots Da Vinci».

Europeo de posibles

Dada la exclusividad de algunos de estos servicios y de los centros asistenciales que los ofrecen, el perfil del demandante medio es, «sin lugar a dudas, el de una persona con un elevado poder adquisitivo», confirma el director gerente de Spaincares. Y, por añadidura, principalmente europeo. Destacan ciudadanos del Reino Unido, Italia, Francia o Alemania, «no porque en esos países no cuenten con algunas ofertas sanitarias tan buenas como la nuestra, sino porque la española es más competitiva en precios», insiste Abella.

Junto a este flujo, se está detectando desde hace un tiempo la llegada de pacientes «de Oriente Medio, de Rusia y de americanos, tanto del Norte como del Sur -aporta Manuel Vilches-. Estos últimos vienen especialmente atraídos por la calidad de nuestra cirugía plástica». No es, en todo caso, el transoceánico un origen abundante entre los turistas sanitarios que eligen España para solventar sus males físicos. «El mayor volumen proviene de entornos situados a entre tres y seis horas de vuelo como máximo. El flujo más reciente llega de países árabes y del entorno de Rusia. Algunos de ellos tienen buenas infraestructuras, pero quizás sus cuadros médicos no cuentan con tanto prestigio como los nuestros».

Una última curiosidad. Como no es lo mismo viajar a un balneario, o a una clínica capilar, que hacerlo para resolver un problema de salud grave, ¿cabe considerar técnicamente turista a quien va a ser intervenido de una dolencia cardíaca o de un tumor? Carlos Abella no alberga dudas. «Sí. El que viene a operarse o a hacerse un tratamiento o seguimiento de un cáncer es turista porque, por lo general, viaja acompañado y necesita servicios turísticos y alojamiento para su familia. Otros pasan por el hospital un día para una consulta y el resto del tiempo lo aprovechan para visitar lugares». Coincidencia o no, los destinos más reclamados por los pacientes extranjeros son Madrid, Cataluña y las costas del Sur y levantina.

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