El género porno que va a ser prohibido: no podrá volver a verse en Internet

El género porno que va a ser prohibido: no podrá volver a verse en Internet

Twitter y el principal portal de pornografía prohíben los vídeos en los que las caras de las actrices son sustituidas por las de famosas. El fenómeno conocido como 'deepfake' tiene los días contados

MIKEL FONSECA

La Inteligencia Artificial (IA) ya ha acreditado su capacidad para imitar la realidad. Pero si un interés perverso guía su potencial de automatización hacia un terreno tan humano como la pornografía, el resultado son los 'deepfakes': vídeos para adultos en los que los rostros de las actrices en plena acción son sustituidos por los de algunas celebridades. Si usted no los conoce, una sencilla búsqueda le devolverá imágenes de sus estrellas de Hollywood preferidas siendo, por ejemplo, seducidas por un pizzero. Pero este fenómeno de suplantación parece tener los días contados.

A ello se han puesto al menos Pornhub, la meca del erotismo en la red -con cerca de 81 millones de visitas diarias-, y Twitter. Son los primeros grandes de internet en hacer pública su repulsa de una práctica que, aunque no es del todo nueva, ha ganado viralidad en 2018 desde la publicación de FakeApp, un sencillo programa que aplica un rostro cualquiera sobre otro en un vídeo con un par de clics. La 'App' puede descargarse gratuitamente y muchas de sus creaciones ya circulan por redes sociales. La mayoría, en tono humorístico o paródico, como el vídeo que fusiona a Macri con Hitler o el que planta la cara de Nicholas Cage... en casi cualquier cosa.

Las primeras muestras de esta tecnología aplicada a la pornografía empezaron a aflorar en el foro de internet Reddit. El hilo de discusión ha sido eliminado, y lo mismo ha ocurrido con muchos vídeos de Pornhub; no con todos, ya que la página acumula casi 600.000 horas -unos 68 años- de filmaciones. Twitter, por su parte, acaba de anunciar que suspenderá todas las cuentas que difundan este tipo de contenidos. Al contrario de Facebook, donde cualquier publicación sexual es rápidamente eliminada, la red del pajarito azul es 'porn-friendly': los contenidos para adultos son tolerados, aunque se pide al usuario que acredite su mayoría de edad.

Guerra al 'revenge-porn'

El porno potenciado por la IA tiene a menudo intereses mucho más espurios que la pretendida humorada. Incluso delictivos, como intercambiar el rostro de una profesional de este género cinematográfico por el de una exnovia, una rival o cualquier persona a la que se le quiera hundir la vida. Utilizar imágenes íntimas para chantajear a la víctima se conoce en la jerga de la red como 'revenge-porn' o pornovenganza.

A pesar de su tipificación como delito en el Código Penal, la cruzada de Google para eliminar estos contenidos de sus resultados y las sentencias favorables en los tribunales para la mayoría de perjudicados, este tipo de prácticas está a la orden del día en el inframundo de internet. Iniciativas como Women Against Revenge Porn y End Revenge Porn luchan por erradicar esta lacra de cada esquina de la red. La mayoría de las webs pornográficas repudian este tipo de vídeos, pero en ocasiones resulta difícil detectar si se trata de un caso real o solo un gancho para invitar al usuario a hacer clic y sumergirse en un sueño erótico. Para curarse en salud, los gestores de Pornhub consideran los 'deepfakes' como 'revenge-porn', «razón suficiente para eliminarlos instantáneamente».

La Inteligencia Artificial aplicada a la pornografía tiene sus orígenes en webs como Porn World Doppelganger, Porn Star By Face o FindPornFace, cuya mecánica es la siguiente: se introduce una fotografía y el motor de búsqueda de estos programas identifica vídeos protagonizados por actrices con un rostro similar. Estas tres páginas son muy utilizadas por los 'deepfakers' para encontrar las filmaciones de base sobre las que hacer efectiva la suplantación. Cuanto más se parezca la modelo, más sutil será la falsificación.

El reconocimiento facial, la tecnología que permite estas imitaciones, se ha democratizado. Las 'App' de 'face-swap' o intercambio de rostros son moneda de uso corriente en cualquier teléfono móvil. Su precisión alcanza cotas espectaculares, especialmente desde la llegada al mercado del iPhone X y su potente objetivo frontal. Hace unos días se conocía que la Policía china emplea unas gafas con cámaras que identifican automáticamente a los delincuentes fichados. La IA que coteja los rostros con la base de datos de sospechosos ha sido bautizada como Skynet, igual que la letal mente colmena que gobierna las máquinas en la saga 'Terminator'.

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