Las terroríficas confesiones del ‘asesino de la catana’: "Me arrepentí en el mismo momento en el que bajó la espada"

Las terroríficas confesiones del ‘asesino de la catana’: "Me arrepentí en el mismo momento en el que bajó la espada"

José Rabadán Pardo tiene hoy 34 años, es bróker en la Bolsa, fuertemente vinculado con la religión, está casado y tiene una hija | Hace 17 años acabó con la vida de su padre, su madre y su hermana de 9 años

IDEAL.ES

Este pasado miércoles, la cadena DMax emitió el primer episodio de la entrevista mantenida con José Rabadán Pardo, un hombre de hoy 34 años, bróker en la Bolsa, se siente muy identificado con la Iglesia, está casado y tiene una hija. Sin embargo, su nombre en abril del 2000 era vinculado con una historia tan diferente como aterradora. Se hizo valer de una catana para acabar con la vida de su padre, su madre y su hermana mientras dormían. Es el conocido como ‘asesino de la catana’. Ante las cámaras recordó cómo sucedieron los hechos aquella noche: “La espada bajó sola”.

Rabadán dijo “desconocer” el por qué cometió los crímenes. Se definía como “un joven rebelde” que entró en contacto con mundos satánicos en tiempos en los que Internet comenzaba a hacerse un hueco en los hogares españoles. “No fui yo, no fui yo. Levanté la espada, pero sentí que ya estaba consumado. Bajó sola”, comentó. El documental ya era esperado.

El sujeto se mostró visiblemente afectado cuando recordó la figura de su hermana, una niña de 9 años con síndrome de Down. “Si hubiese sabido que nunca más la iba a abrazar…”, señaló. Mostró su arrepentimiento después, pero sí recalcó haberse criado en un ambiente difícil, con un padre “muy muy muy duro” y una madre que hacía de “escudo y paño de lágrimas”. Su acercamiento con las artes negras y los juegos de rol jugaron un papel clave en aquel caso.

José Rabadán tenía 16 años cuando acabó con la vida de su familia. Fue condenado a seis años de internamiento en un centro de menores y otros dos de libertad vigilada al serle diagnosticada una psicosis epiléptica que le provocaba una evasión de la realidad. Los especialistas le definían como un psicópata, sádico y narcisista.

Hoy, ‘el asesino de la catana’ luce tres cruces pintadas en el pecho y pasea por la iglesia. “Me arrepentí en el mismo momento en el que bajó la espada. Soy consciente de que muchos seguirán pensando que soy un monstruo”, manifestó.

Fotos

Vídeos