Las formas más extremas de sudar

Las formas más extremas de sudar
STEFANO RELLANDINI/REUTERS

J. VÁZQUEZ

Las actividades que pueden realizarse en la alta montaña no se reducen al senderismo, la escalada o el esquí. Existen otras formas de ejercitarse. Y de sudar. Esto último puede hacerse de forma generosa en el Refugio Lagazuoi, situado en el pico del mismo nombre, una de las elevaciones de los Dolomitas en los Alpes orientales italianos. Allí, muy cerca de Cortina D'Ampezzo, uno de los pasos montañosos clásicos para los ciclistas que disputan el Giro, se encuentra la sauna finlandesa más elevada de la región. A casi 2.800 metros de altitud, uno puede relajarse y olvidarse del frío exterior mientras contempla unas espléndidas vistas desde las cristaleras situadas en el extremo opuesto a la puerta de acceso. En el cilíndrico cubículo, los usuarios relajan sus cuerpos al final de un día más o menos agotador, liberan toxinas y activan la circulación sanguínea. Son las propiedades básicas de un saludable hábito de origen nórdico que alcanza sus fines higiénicos y terapéuticos por medio de la eliminación de grasas y bacterias a través de los poros de la piel. Después de unos minutos transpirando en abundancia por el vapor generado por los más de 70 grados del interior, el benéfico contraste térmico está garantizado con solo salir.

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