El descomunal lago que está en peligro de extinción: así buscan salvarlo

El descomunal lago que está en peligro de extinción: así buscan salvarlo

Una cumbre internacional en Nigeria aborda la supervivencia de su cuenca, afectada por la sobreexplotación y el cambio climático

GERARDO ELORRIAGA

Hay muchas maneras de arrasar un lago. Se puede sobreexplotar sus recursos, emponzoñar los fondos con vertidos incontrolados, salinizarlo y acabar con la fauna y flora, o trasvasar sus aguas para nutrir empresas faraónicas que suelen culminar en desastres medioambientales. Los mayores estanques de agua dulce sufren alguno de estos problemas o, incluso, pueden padecer una peligrosa combinación de todos los factores negativos que amenaza su futuro. La explosión demográfica y los intereses económicos están precipitando la desaparición de muchos de los grandes lagos del planeta. Treinta países se han reunido en la capital nigeriana, Abuja, para debatir la salvación del lago Chad, tal vez uno de los que presentan peor pronóstico. La conferencia, promovida por Unesco, ha pretendido recabar apoyos para salvarlo. En los últimos cincuenta años ha perdido el 95% de su superficie, convertida hoy en un erial.

Chad significa lago en un idioma local y su estratégica posición, al sur del Sahel, ha proporcionado tradicionalmente agua y recursos naturales a una gran comunidad repartida entre Nigeria, Níger, Camerún y el país que lleva su nombre. Su extensión siempre ha variado entre la estación lluviosa y la seca, pero, definitivamente, la reducción se volvió irreversible con el rápido crecimiento de la población que habita sus márgenes, el aumento del consumo humano y animal, y la construcción de represas en los ríos que lo nutrían.

La irregularidad de las precipitaciones y los largos periodos de sequía, fruto del cambio climático, también han implicado una rápida mengua de su volumen, principalmente en la ribera septentrional, convertida ya en un territorio árido. El declive de la agricultura, los pastos y la pesca han supuesto la miseria de los moradores de cientos de islas ubicadas en su interior.

Pero no solo se trata de un escenario más de la progresiva desertización de la región, una de las más degradadas del planeta. La expansión yihadista también ha contribuido a la ruina de este precario ecosistema. Los milicianos de Boko Haram han encontrado refugio en su archipiélago, donde practican incursiones para obtener provisiones, atacan poblaciones contrarias a sus postulados o secuestran a nativos para engrosar sus mermadas filas. El Ejército chadiano ha respondido con amplias operaciones de desalojo que han vuelto aún más difícil la situación de los indígenas.

Un proyecto controvertido

Los 300 expertos que han tomado parte en la Conferencia Internacional sobre el lago Chad (ICLC) han propuesto medidas de monitoreo permanente y un estudio científico que evalúe las principales causas del deterioro. La estrategia pretende responder a las demandas de dos millones de individuos desplazados y otros siete millones abocados a la inseguridad alimentaria.

El programa Biopalt, impulsado por la ONU, quiere preservar los humedales aún existentes. Es un proyecto conservacionista que contrasta, en su moderada ambición, con otros anteriores como el de Transaqua, una iniciativa concebida en los años noventa que pretende recuperar el periodo de apogeo del lago Chad con la aportación de 100.000 millones de metros cúbicos procedentes del río Ubangui a través de 2.400 kilómetros de canales y una sucesión de presas. La operación irrigaría un área de 70.000 kilómetros cuadrados y generaría de 15.000 a 25.000 millones de kilovatios de electricidad.

Este proyecto, auspiciado por firmas italianas y chinas, supondría toda una revolución económica en África subsahariana, pero también contiene numerosos inconvenientes. Hace dos años se firmó un memorando que pretendía dilucidar los posibles conflictos entre los doce países implicados, pero existen problemas previos de difícil respuesta, principalmente aquellos relacionados con los beneficios que podrían obtener cada Estado miembro de la denominada Comisión de la Cuenca del Lago Chad, la inseguridad en la zona o las vías de financiación, habida cuenta de la retirada de Libia, que era uno los principales inversores.

La producción del alga espirulina y la preservación de la especie vacuna kuri, autóctona y en peligro de extinción, son los resultados más concretos de esta conferencia de Unesco, de incierto resultado práctico. La agencia de Naciones Unidas recuerda que este lago alberga dos reservas de la biosfera y dos sitios del Patrimonio Mundial de la Humanidad. El reto contempla una inquietante proyección social, política y económica. Su ocaso irreversible empujaría a cuarenta millones a migraciones forzosas y conllevaría nuevos enfrentamientos derivados del control del agua, pastos y cultivos, en un continente donde ya abundan los conflictos por la supervivencia.

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