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La doctora Isabel Jimeno Sanz.
La doctora Isabel Jimeno Sanz. / Alberto Ferreras

Vacunarse a los 60, más allá de la gripe

  • prevención

  • Según la doctora Isabel Jimeno Sanz, responsable del grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, la vacunación del adulto es la asignatura pendiente de la Sanidad

Actualmente, vivimos un importante cambio demográfico. Se prevé que en 2050, la población mayor de 50 años en España sea el 50% y, de éstos, el 70% tendrá más de 65 años: «Es decir tendremos una población envejecida con un aumento de las patologías crónicas», señala la doctora Isabel Jimeno Sanz, Directora del Centro Salud Isla de Oza, en Madrid, y responsable del Grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Al igual que nuestro organismo va envejeciendo, también lo hace nuestro sistema inmunológico, es a lo que llamamos 'inmunosenescencia'. ¿La consecuencia de este proceso? «Que somos más vulnerables y frágiles ante las enfermedades infecciosas, algunas de ellas prevenibles por vacunación, como la gripe y la neumonía por neumococo. Estamos por tanto en el momento de consolidar y poner mayor énfasis en la vacunación del adulto para conseguir un envejecimiento saludable y una mejor calidad de vida», afirma la doctora Jimeno, y agrega: «Desde la medicina, es nuestro objetivo no solo diagnosticar y tratar, sino prevenir las enfermedades».

La vacunación es un proceso continuo y dinámico, con cambios debido a los avances médicos y tecnológicos, que dura toda la vida. No es exclusivo de la infancia. Sin embargo, las tasas de vacunación del adulto «no alcanzan los niveles deseados, como ocurre en el caso de la vacunación antigripal o la antineumocócica, a pesar de las recomendaciones e incluso de su financiación en algunos grupos de riesgo. Es la asignatura pendiente de la Sanidad», afirma la experta.

Gripe

En el caso de la gripe, hablamos de una enfermedad con probabilidades de aumentar el riesgo de complicaciones que pueden necesitar hospitalización frecuente o prolongada. Es una de las causas más importantes de morbimortalidad en las personas mayores de 60 años y puede causar neumonías, bronquitis, otitis y sinusitis. Además, puede suponer un riesgo para la vida de las personas mayores y grupos con patología crónica y factores de riesgo.

Neumocócica

La importancia de vacunas como la neumocócica, según indica la responsable del Grupo de Vacunas de SEMG, es «mayor» en el caso de pacientes con patologías crónicas como diabetes, EPOC, enfermedades cardiovasculares… «En esos casos incidimos disminuyendo tanto la morbilidad como la mortalidad. De hecho, la probabilidad de hospitalización por neumonía neumocócica es 73 veces mayor en pacientes con comorbilidad (patologías crónicas como las mencionadas) que en pacientes sanos. Por ejemplo, en el caso de pacientes diabéticos, tienen entre 2 y 5 veces más riesgo de padecer enfermedad neumocócica que un adulto sano. Y a los 30 días del alta hospitalaria por una neumonía neumocócica tienen 2 veces más riesgo de fallecer que un adulto sano».

Es decir, la presencia de una neumonía neumocócica en pacientes con patologías crónicas tiene consecuencias tanto sobre la morbilidad como sobre la mortalidad. Esto no quiere decir que solo puedan vacunarse las personas con patologías, «cualquiera tenemos un riesgo, mayor o menor, porque no existe riesgo cero», agrega la doctora Jimeno.

Por ello, las vacunas de la gripe y neumocócica son las vacunas clave recomendadas para los mayores de 60 años.

Calendarios de vacunación

Hay más recomendaciones de vacunación, pero no existe un calendario del adulto para todo el territorio nacional, tal y como informa la doctora Jimeno. De hecho, el pasado mes de julio la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) presentó una primera propuesta de consenso para la creación de un calendario vacunal en adultos.«Las personas mayores ven comprometida su inmunidad de manera natural por el paso de los años o por otros problemas de salud que los colocan en situación más vulnerable», explicó entonces el doctor José Antonio López-Trigo, presidente de la SEGG, al incidir en la necesidad de establecer este calendario vacunal en el adulto similar al calendario infantil con sus propios protocolos y atendiendo a las peculiaridades de los enfermos crónicos.

El doctor Luis Salleras, presidente del Comité de Vacunas de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, expuso en aquel momento la necesidad de que los mayores de 65 ó 60 años reciban cuatro vacunas en calendario: la vacuna de la gripe, las dos vacunas del neumococo (primero la 13 valente y un año después la 23 valente), la vacuna del herpes zóster y la vacuna que incluye tos ferina, difteria y tétanos. Y es que la mayoría de las personas que nacieron antes de 1965 no tienen protección alguna contra esta última enfermedad, que puede tener complicaciones en caso de contagio. Los mayores, sobre todo los que tienen heridas, por ejemplo por estar hospitalizados, son muy susceptibles a contraer el tétanos.

Pero hasta que exista ese calendario, lo mejor es hablar con su médico de cabecera, él podrá hacerle las recomendaciones pertinentes. Además, en el caso de alguna comunidades autónomas, como Madrid, existe un calendario que recoge las recomendaciones a parir de los 18 años.

Sirva pues este como ejemplo para saber más sobre el tema.

Un ejemplo de calendario para adultos

Calendario de recomendaciones de la Comunidad de Madrid

Tétanos y difteria de adulto

-A partir de los 22 años, 5 dosis si es la primera vez que se vacunan.

-1 dosis en torno a los 60 años si se documenta calendario infantil con 6 dosis.

Sarampión, paperas y rubeola

-Nacidos entre 1985 a 1994, 2 dosis.

-Nacidos entre 1966 hasta 1984, 1 dosis.

Hepatitis B

-Nacidos entre 1985 a 1994, 3 dosis (0, 1, 6 meses).

-Nacidos antes de1966, 3 dosis recomendadas si existe un factor de riesgo. (0, 1 y 6 meses)

Meningococo C

-Nacidos entre 1985 a 1994, 1 dosis.

-Nacidos antes de1966, 1 dosis recomendada si existe un factor de riesgo.

Gripe

-Hasta los 60 años, una dosis anual si hay factores de riesgo.

-A partir de los 60 años, una dosis anual.

Neumocócica conjugada 13v

Hasta los 60 años, una dosis si hay factores de riesgo.

A los 60 años, una dosis.

Mayores de 60 años, una dosis si hay factores de riesgo.

Neumocócica Polisacárida 23v

-Hasta los 60 años, una dosis si hay factores de riesgo.

-A partir de los 60 años, una dosis.

Varicela

-A partir de los 32 años, 2 dosis (0, 4-8 semanas).

Virus del Papiloma Humano

-Nacidos entre 1985 a 1994, 3 dosis (0, 1-2, 6 meses)

-Desde 1985, 3 dosis en mujeres de hasta 45 años si hay factores de riesgo (0, 1-2, 6 meses)

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