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Una de las obras de la muestra, en el Museo de Artes Decorativas de Madrid.

El arte de curar cicatrices

  • terapias alternativas

  • Una exposición nos acerca por medio del kintsugi a la capacidad que tenemos para recuperarnos de experiencias traumáticas

Existe una técnica de restauración japonesa del siglo XVI que repara las fracturas de la cerámica, embelleciendo las uniones con líneas de oro en relieve. Se llama kintsugi y en su concepto encierra toda una filosofía que plantea que las roturas y las reparaciones deben mostrarse poniendo de manifiesto su historia y su transformación.

Con esta idea en el corazón, la exposición 'Cicatrices, el arte del Kintsugi' nos acerca al concepto de la resiliencia a través del arte, mostrándonos la capacidad que tienen las personas para superar circunstancias traumáticas y salir fortalecidos de ellas.

A través de obras realizadas por personas con enfermedad mental y con objetos de la colección del Museo Nacional de Artes Decorativas se elabora una exposición que refleja cómo es nuestra vida cuando sufrimos enfermedad mental y cómo el proceso de recuperación hace de nosotros personas con cicatrices, al igual que el tiempo y otros factores hacen mella en las cerámicas.

El arte como terapia

Por sí mismas no curan, pero las artes siempre han servido para expresar el nivel de ánimo de las personas e incluso mejorarlo. Ya el psiquiatra Hans Prinzhorn reunió a comienzos de los años veinte los dibujos de varios pacientes de centros psiquiátricos para estudiar las capacidades terapéuticas de la ocupación creativa. Curiosamente esta colección fue una valiosa aportación al mundo del arte, influyendo en el surrealismo y en los expresionistas abstractos.

Hoy en día, no son pocos los tratamientos en los que se usa este arma para que los enfermos comuniquen su estado de ánimo y el dolor que sufren. Y es que la terapia creativa se caracteriza por ser como un abordaje que, debido al valor simbólico que adquieren las obras, facilitan al individuo la exploración y la expresión de sentimientos. También es una comunicación hacia uno mismo, ya que la persona puede conciliarse con sus propios conflictos, puede reencontrarse y conocerse mejor de modo consciente o inconsciente. Aquello que no se sabe o se puede decir con la palabra resulta posible por medio de la expresión artística.

La exposición

La presente exposición ha sido posible gracias a las pinturas, fotografías, cerámicas y esculturas, fruto de la reflexión y la creación de los usuarios de los centros madrileños de Rehabilitación Psicosocial Las Rozas, con la colaboración en el montaje de los usuarios del de Rehabilitación Laboral Aranjuez y la difusión del Centro de Rehabilitación Laboral Latina, todos ellos pertenecientes a la Red de atención a personas con enfermedad mental de la Consejería de Políticas Sociales y Familia, gestionados por Grupo 5.

'Cicatrices, el arte del Kintsugi'.

Hasta el 15 de enero de 2017 en el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid.