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Las víctimas de acoso escolar hablan con el silencio

Las víctimas de acoso escolar hablan con el silencio

  • Psicología

  • A veces es más fácil identificar al acosador por su comportamiento dentro del entorno de la víctima, antes que lograr que el niño intente frenar los abusos

El acoso escolar es un tipo de violencia que existe en los colegios españoles, y que guarda similitudes con la violencia doméstica, pero que se extiende a otro ámbito, donde no hay descanso para las víctimas: las redes sociales. Según datos del Estudio sobre Ciberbullying según los Afectados, elaborado por Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR) y la Fundación Mutua Madrileña se atendieron en un año 60.408 llamadas relacionadas con bulling.

«El acoso escolar produce un daño a veces irreparable a la autoimagen personal y al posterior desarrollo de la autoestima, por lo que en años posteriores a la adolescencia se verá traducido en forma de inseguridad personal, ansiedad y temor al fracaso social», asegura el doctor José Luis Carrasco Perera, director científico de la Unidad de Personalidad y Comportamiento del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo. «Sin duda, destruye los cimientos del desarrollo adolescente de la personalidad, dando lugar a personalidades frágiles y vulnerables sobre las que aparecen los trastornos de salud mental y el fracaso social».

Signos del acoso

Con el objetivo de que la comunidad escolar y el entorno familiar de un niño acosado pueda identificar lo que está sucediendo, aunque la víctima sostenga que no pasa nada, y así poder intervenir de forma precoz, el experto señala los signos a los que se debe estar atento:

-Absentismo leve o grave.

-Descenso del rendimiento escolar.

-Problemas de concentración.

-Apatía y cansancio.

-Sentimientos de culpa.

-Síntomas depresivos o de ansiedad, como irritabilidad.

-Insomnio o pesadillas.

-Falta de apetito o problemas gastrointestinales.

-Ahogos, mareos, dolor de cabeza, inquietud, nerviosismo o pesimismo.

-Agresividad y problemas de autocontrol.

-Conductas de huida.

-Miedo y síntomas de pánico.

-Ideas autolíticas.

-Negación de los hechos.

-Respuestas emocionales extremas, como por ejemplo llanto incontrolado.

Debido a que pueden pasar meses e incluso años antes que las víctimas puedan manifestar el acoso que sufren y alzar la voz contra su acosador para parar su sufrimiento, el experto da unas pautas para identificar al acosador dentro de los entornos escolares. Así, pueden tener distintos perfiles, según el nivel de violencia con que actúen o el estadio de acoso en que se encuentre. Así, un acosador puede ostentar:

-Uso de agresividad física.

-Empleo constante de insultos.

-Realiza acoso psicológico.

-Tiene antecedentes de altercados y agresividad.

-Mantiene conductas violentas.

-Hace gestos violentos y discriminatorios.

-Reacciona por impulso.

-Buscan el liderazgo del grupo.

-Tienen antecedentes familiares de violencia doméstica.

-Carecen de autoestima.

-Fracaso escolar.

-Sentimientos de envidia y de inferioridad.

-Necesidad de notoriedad.