El pez que provoca diarrea naranja

Imagen del denominado pez escolar./
Imagen del denominado pez escolar.

El pez escolar, muy utilizado en la cocina asiática, puede producir problemas intestinales

JUAN SOTO

Es un gran asiduo en los restaurantes de la capital, pero un perfecto desconocido para el malagueño medio. El pez escolar, una especie que puede confundirse con otros productos como el mero, se ha colado en la carta y en la cesta de la compra de muchos consumidores que no conocen sus verdaderos riesgos. Utilizado en muchos restaurantes asiáticos para preparar el sushi de pez mantequilla –una especie que en realidad no existe–, este producto no es apto para todos los estómagos por contar con una grasa de difícil digestión.

Tanto que la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) ha lanzado un comunicado en el que advierte de los riesgos de ingerir este pescado, rico en un tipo de grasa no tolerable por el organismo y que puede causar una diarrea anaranjada muy específica y otras molestias gastrointestinales.

Pese a no estar prohibido su consumo ni llegar a los extremos de alarma de la panga, sí que existe una serie de recomendaciones a la hora de ingerirlo que deben venir perfectamente especificadas en el envase y que el consumidor final debería conocer antes de consumirlo. Los expertos detallan que estos peces «tienen una grasa compuesta por esteres cerosos indigestibles para los humanos, por lo que algunas personas pueden sufrir trastornos gastrointestinales» que pueden ir desde síntomas leves de corta duración hasta diarrea severa con náuseas y vómitos durante uno o dos días. Según explican, lo más alarmante en estos casos es el fuerte efecto laxante que provoca y que da lugar a una evacuación muy característica y llamativa de color anaranjado y aspecto oleoso, llamada ‘keriorrhe’.

La Junta de Andalucía alerta a los consumidores de su venta de forma fraudulenta como pez mantequilla o incluso como mero

Por ello, el verdadero problema con este tipo de pescado se produce a consecuencia de la venta fraudulenta. Según se desprende de un aviso lanzado por la Junta de Andalucía hace apenas unos meses, estos pescados se venden de forma fraudulenta como pez mantequilla o ‘butterfish’ (para sushi o sashimi) o como mero, en forma de rodajas o filetes, siendo difíciles de distinguir una vez cortados. Y por ello es fundamental saber identificarlos o, en su caso, tener la certeza de que el producto adquirido se corresponde con el deseado.

Exigir garantías

La nutricionista Cristina Cuberos alerta de que muchas veces incluso se introducen en los menús escolares pese al evidente trastorno que puede suponer para las niños. Aunque el servicio de Sanidad de la administración andaluza asegura controlar que este pescado no se ofrezca en los colegios, la profesional explica que muchas veces llega por culpa de esta venta fraudulenta. Y por ello recomienda a los compradores que exijan todas las garantías que consideren oportunas. «Siempre hay que pedir la ficha del producto para que no nos vendan otra cosa que no queremos», sostiene.

La Agencia Nacional de Consumo recomienda que no lo consuman los grupos de riesgo

Para evitar incidencias con la ingesta de este pescado, desde el Servicio de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de Málaga también realizan actuaciones para el control en la trazabilidad y etiquetado, inspecciones a industrias de la pesca y en establecimientos de restauración, fundamentalmente los de comida asiática. Detallan que la comercialización sí está permitida, aunque siempre debe realizarse con los productos debidamente embalados o envasados y etiquetados para informar al consumidor sobre el modo de preparación o cocción adecuado y el riesgo relacionado con la presencia de sustancias con efectos gastrointestinales adversos.

Si se compra para preparar en casa, los expertos recomiendan utilizar métodos en los que se logre eliminar la mayor cantidad de grasa posible, sobre todo retirando la piel y la grasa visible. Igualmente se recomienda no utilizar estos pescados en preparaciones en crudo y, sobre todo, nunca utilizar el sobrante que queda en la sartén ni el caldo de cocción, ya que ahí será donde se encuentre la mayor cantidad de grasa. Además, como no existe suficiente información científica para poder determinar a qué personas les puede afectar, recomiendan no consumir a grupos de riesgo, niños, embarazadas, ancianos y personas inmunodeprimidas o sensibles.

Los restaurantes japoneses de la provincia se defienden y aseguran que ellos cumplen con todos los requisitos que les demandan las administraciones, tanto en materia de etiquetado como en presentación. Es más, dicen que suelen advertir a los clientes de sus posibles contraindicaciones en caso de que pidan bastante cantidad. «Se trata de un pescado que gusta mucho y que casi todo el mundo lo toma; y no está prohibida su venta ni su consumo», detallan.

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