La resistencia a los antibióticos provoca 30 veces más muertes que los accidentes de tráfico

Más de 35.000 personas mueren al año por infecciones de bacterias multirresistentes, según un estudio pionero de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica realizado en 82 hospitales españoles

Rosario González
ROSARIO GONZÁLEZMadrid

Más de 35.000 personas con infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos mueren cada año, una cifra 30 veces superior a las muertes causadas por los accidentes de carretera, que en 2017 registró 1.200 fallecidos según la Dirección General de Tráfico. Son las conclusiones de los primeros datos del Registro Hospitalario de Pacientes afectados por resistencias bacterianas, un estudio epidemiológico pionero en España, donde hasta la fecha no existían datos fiables sobre el impacto clínico de las infecciones por bacterias multirresistentes (BMR).

La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), junto con otras sociedades científicas y asociaciones de pacientes, ha presentado este jueves en Madrid los resultados del estudio y ha alertado del «grave problema de salud» que supone para la población mundial la proliferación de bacterias multirresistentes causada por el mal uso de los antibióticos y que, según las previsiones, en 2050 causarán más muertes que el cáncer. Un escenario especialmente alarmante en España, el primer país del mundo en consumo de antibióticos.

«El mal uso de los antibióticos causará en 2050 más muertes que el cáncer»

El estudio se ha llevado a cabo con los datos recabados durante una semana de 903 pacientes con este tipo de infecciones en 82 hospitales españoles. De ellos, uno de cada cinco (el 19,6%) falleció durante el primer mes del diagnóstico de la infección. Según ha explicado el doctor José Miguel Cisneros, presidente de SEIMC, de mantenerse estos datos, y extrapolando los resultados al resto de hospitales del país, el número de pacientes con infecciones por bacterias multirresistentes será de 180.600 durante 2018 y el número de muertos será de 35.400.

«España es el primer país en consumo de antibióticos y el primero en resitencia a los mismos, un problema que la ONU considera como una de las mayores amenazas a la salud a nivel mundial, pero en los Presupuestos Generales del Estado no se dedica ni una sola línea a esta lucha», ha lamentado el experto, para recordar que las inversiones para lidiar contra la cifra de muertos en carretera han logrado reducirla, por lo que demandan una financiación explícita para luchar contra esta amenaza que permita aumentar los recursos técnicos y sobre todo humanos para reducir la «falta de expertos en enfermedades infecciosas».

«No puede ser que nos dé más miedo el virus que podamos coger en el hospital que la propia intervención quirúrgica»

Los expertos han enumerado las diversas causas que han llevado a estas cifras tan alarmantes. Entre ellas señalan la falta de formación específica entre el personal sanitario, que lleva al uso intensivo o erróneo de antibióticos tanto en la prescripción de las consultas -una de cada dos prescripciones son inadecuadas-, como en la administración a los pacientes hospitalizados -el 40% de los ingresados los reciben, por encima de la media europea-; también alertan de la falta de control en las explotaciones animales, donde se administran antibióticos de forma profiláctica y también como potenciadores del crecimiento. Asimismo, reclaman incentivar las investigaciones para hallar alternativas a los antibióticos actuales, así como fomentar las campañas de prevención y vacunación. «No puede ser que nos dé más miedo el virus que podamos coger en el hospital que la propia intervención quirúrgica», ha lamentado el doctor Antonio Bernal, presidente de la Alianza General de Pacientes (AGP). «Los antibióticos son algo serio, y el Ministerio de Sanidad debe tomar cartas en el asunto».

Diagnósticos ultrarrápidos en 15 minutos

El doctor Julio García-Rodríguez, portavoz de la SEIMC y experto en microbiología, ha hecho hincapié a la revolución que se está viviendo en el estudio de los microorganismos, con tecnologías que permiten realizar diagnósticos ultrarrápidos y determinar en apenas 15 minutos la bacteria que causa la infección en un paciente y prescribir el tratamiento adecuado. «Es una tecnología cara y requiere de una inversión inicial, pero el impacto posterior compensa el gasto. El problema es que hablamos de una visión a largo plazo que choca con las perspectivas a corto y medio plazo de políticos y gestores», ha alertado García-Rodríguez.

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