Realidad virtual para la rehabilitación física y psicológica

La realidad virtual y aumentada es un paso adelante en los procesos de rehabilitación física y psicológica de los pacientes. /
La realidad virtual y aumentada es un paso adelante en los procesos de rehabilitación física y psicológica de los pacientes.

Las técnicas inmersivas que está desarrollando la UPV ayudan a personas con trastornos compulsivos o fallos motores a realizar sus ejercicios sin caer en la monotonía

EDURNE MARTÍNEZmadrid

En muchas ocasiones, el problema de la rehabilitación motora y cognitiva es que los pacientes no hacen en casa los ejercicios que el médico les manda porque son aburridos y monótonos. Con el objetivo de dar una solución a este problema, desde la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), unos investigadores propusieron de forma pionera la introducción de la tecnología en este campo. Más concretamente, decidieron aplicar la realidad virtual y aumentada, comúnmente asociada al mundo de los videojuegos, a los procesos de rehabilitación física y psicológica de los pacientes. «Esta tecnología les permite estar en un entorno virtual con el que poder interactuar y con el que vivir de una forma mucho más inmersiva el ejercicio», explicó José Antonio Lozano, doctor en Informática y profesor de la UPV durante el evento Salud On Me patrocinado por Novartis y que celebró su primera edición el pasado 11 de noviembre en Valencia.

La impresión 3D, en aplicaciones reales

hitos

Desde hace más de 20 años se lleva investigando sobre impresión 3D, pero aún no se ha conseguido aplicar sus posibilidades totalmente. Manuel Martínez Toral, durante su ponencia en el congreso Salud On Me La creatividad llega a la salud, destacó que empresas como Organovo o universidades como la Cornell de Nueva York están desarrollando productos impresos en biomateriales que permiten la creación de tejido de hígado o cartílagos. El primero que empezó a bioimprimir en 3D fue el peruano Anthony Atala, profesor del Instituto de Medicina Regenerativa Wake Forest de EE UU en 1999.

Uno de los hitos más importantes en España es el del doctor José Anastasio Montero, jefe de cirugía cardiovascular en el Hospital La Fe de Valencia. Su equipo está replicando en 3D el corazón de cada paciente que necesita una intervención complicada. Según sus estudios, así consiguen reducir un 20% la mortalidad porque previamente han podido planificar la operación.

Menos mortalidad y ahorro

«Por cada dólar invertido se ahorran 8 dólares», afirma el doctor Montero, que está seguro de que en un futuro cercano «todos los hospitales de España» tendrán la posibilidad de crear imágenes en 3D del paciente antes de intervenirle.

Con el objetivo de reducir el tiempo de recuperación y mejorar la calidad de vida de los pacientes, el emprendedor Juan Monzón fundó en Zaragoza la startup Exovite con la que han lanzado una iniciativa pionera en España que cuenta con dos vertientes. Por un lado, un sistema de inmovilización compuesto por un escáner 3D capaz de capturar la imagen exacta de la extremidad del paciente. A partir de esa radiografía, se genera una férula personalizada y a medida y se envía a una impresora 3D.

Por otro lado, un sistema de rehabilitación compuesto por un electroestimulador de baja frecuencia que, debido a la forma especial de la férula, puede ser empleado a partir del primer día de inmovilización, lo que permite una recuperación del paciente mucho más rápida.

El siguiente paso en el que trabaja este equipo es en la impresión de las férulas en solo cinco minutos en los propios hospitales. Además, el precio medio de cada férula ronda los 225 euros y pesan solo 200 gramos. Exovite ya trabaja con las principales mutuas y hospitales privados de España. Con este avance, el adiós a las escayolas está cada día más cerca.

En su ponencia, Lozano aclaró que las ventajas de esta tecnología son tanto para pacientes como para terapeutas. Para los primeros, porque encuentran un nuevo enfoque en el paradigma de la rehabilitación, mucho más entretenido y motivador. Por otro lado, los terapeutas ven en esta actividad una alternativa más efectiva para poder ofrecer nuevos niveles de dificultad que se adaptan automáticamente a la evolución del paciente. Además, estas técnicas son accesibles a cualquier persona y se puede monitorizar el ejercicio del paciente desde cualquier lugar.

«La posibilidad de jugar es un incentivo, los pacientes se implican mucho más en la rehabilitación. La respuesta de los pacientes y de los profesionales sanitarios es genial», asegura a este periódico el profesor de la UPV. Pero, ¿llegará a comercializarse? Según Lozano, estos avances no son un producto en sí, sino más bien un servicio. Por tanto, su problemática además de la financiación es que para poder ser incluidos en el Sistema Público de Salud es necesario evaluar esta tecnología y comprobar que es un proceso clínicamente válido. Por ahora, lo que se está desarrollando en la UPV son «soluciones personalizadas, sistemas ad-hoc para cada paciente», explica el experto. Su equipo de investigación es pionero en la utilización de estas técnicas a nivel mundial. Lozano asegura que desde que comenzó sus investigaciones en el año 1994, han hecho evolucionar este campo «muchísimo» hasta llegar a los trastornos emocionales con los que trabajan ahora.

En Estados Unidos el número uno es Albert Skip Rizzo, que cuenta con una financiación «brutal» porque trabaja para el Ministerio de Defensa de EE UU. «Skip Rizzo consiguió crear unos entornos de realidad virtual para ayudar psicológicamente a los soldados que venían de la Guerra de Irak. Él es el referente más importante en Estados Unidos, pero en Europa somos nosotros», afirma el profesor.

Con la Wii Balance

La tendencia actual es la adaptación de dispositivos de tracking de bajo coste y fácil integración en el entorno clínico, como son la Wii Balance Board y el Microsoft Kinect. Con estos dos dispositivos, los investigadores pueden tratar a pacientes con parálisis cerebral, esclerosis múltiple o alzhéimer. Los enfermos se ven inmersos en un entorno real con elementos virtuales relacionados con el tipo de ejercicio a realizar.

Además, son herramientas que «ayudan mucho a los terapeutas porque consiguen un mejor seguimiento objetivo de los pacientes, crea entornos lúdicos y hace posible la telerehabilitación», señaló Lozano durante su intervención en la primera edición de Salud On Me.

Por otro lado, la rehabilitación virtual cognitiva sirve para pacientes con principio de alzhéimer, por ejemplo, mediante un sistema de estimulación cognitiva con ejercicios virtuales de carácter terapéutico que se pueden ofrecer en entornos de trabajo diferentes, como las clínicas o su propia casa y a través de los dispositivos móviles de los que dispone el paciente como el móvil o la tablet.

Con la psicología virtual, los sistemas de realidad aumentada ayudan al tratamiento de los TOC (trastornos obsesivos compulsivos) como claustrofobia, trastornos alimentarios o gente con fobia a volar. Los pacientes se ven a sí mismos en un entorno útil para los psicólogos que consiguen meterles en el entorno pero sin que sufran consecuencias negativas para ellos.

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