Las cejas tienen una función vital: nos hicieron sobrevivir

Las cejas tienen una función vital: nos hicieron sobrevivir

Los pronunciados y distintivos arcos superciliares y las abultadas cejas que caracterizaron a los primeros homínidos marcaron un rasgo de dominio físico

LAURA CANO

Las cejas no solo protegen a los ojos del sol, el polvo o la la lluvia, sino que poder levantarlas como signo de desconfianza, fruncirlas para infundir miedo o moverlas simplemente podría haber dado a la especie humana una ventaja evolutiva, según un estudio que un grupo de antropólogos de Reino Unido ha publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

Los investigadores, de la Universidad de York, consideran que los pronunciados y distintivos arcos superciliares y las abultadas cejas que caracterizaron a los primeros homínidos marcaron un rasgo de dominio físico y, a medida que el rostro ha evolucionado, las cejas han permitido ofrecer una gama de emociones mayor.

«Cambiamos el dominio o la agresión por una paleta de expresiones más amplia. Los músculos de la cara podían mover las cejas hacia arriba y hacia abajo y expresar los sentimientos más sutiles», señala Paul O'Higgins, profesor de Anatomía y autor principal de este análisis.

Algunas teorías dicen que la frente y las cejas tan diferentes en nuestros ancestros servían de refuerzo estructural a sus rostros con el fin de soportar el estrés y la presión durante la masticación. Sin embargo, los investigadores diseñaron un modelo 3D del cráneo fosilizado de un humano arcaico conocido como 'Homo heidelbergensis' y descubrieron que esa característica no ofrecía ninguna ventaja o función en particular. «Eso significa que los arcos de las cejas en los humanos arcaicos deben haber tenido una función social, muy probablemente utilizada para mostrar el dominio, como se ve en otros primates», explica en un artículo Penny Spikins, coautora del trabajo.

La reducción de los arcos superciliares pudo estar provocada por la reducción de la masa cerebral o el rostro, pero ahora es posible que permitiera a las cejas realizar una variedad de gestos sutiles y amistosos a las personas que nos rodeaban, explica Spikins.

Los expertos insisten en que sus conclusiones son especulativas, pero subrayan que esa característica habría permitido a los humanos comunicarse a distancia de una forma más compleja y hasta habría jugado un rol crucial en la supervivencia.

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