El Papa agradece la «plena disponibilidad» de los obispos chilenos ante las medidas que tomará para atajar los abusos sexuales

El Papa Francisco./EFE
El Papa Francisco. / EFE

Entre las acciones que podría tomar estaría el cese del obispo de Osorno, Juan Barros, al que acusan de encubrimiento las víctimas del sacerdote pederasta Fernando Karadima

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

Cuatro veces se ha reunido el Papa Francisco desde pasado el martes en el Vaticano con 34 obispos chilenos para analizar con ellos la grave crisis por la que pasa la Iglesia en aquel país debido al escándalo de abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos. Al final del último encuentro, celebrado este jueves, el Pontífice entregó a los prelados una carta en la que agradece su «plena disponibilidad» ante los «cambios y resoluciones» a «corto, medio y largo plazo» que se avecinan para intentar restablecer «la justicia y la comunión eclesial».

Entre las medidas que podría tomar estaría el cese del obispo de Osorno, Juan Barros, al que acusan de encubrimiento las víctimas del sacerdote pederasta Fernando Karadima. El Papa en un principio apoyó a Barros, pero después de viajar a Chile el pasado enero reconsideró su postura y envió a la nación austral a dos expertos para que investigaran el 'caso Karadima'. Tras leer su informe, Francisco escribió una carta en la que reconocía que se había equivocado, pedía perdón a las víctimas y les invitaba a reunirse con él en el Vaticano, algo que tuvo lugar hace dos semanas.

En la misiva entregada este jueves a los obispos chilenos, el Papa agradece a los obispos el «discernimiento franco» de estos días de reuniones ante los «graves hechos que han dañado la comunión eclesial y debilitado el trabajo de la Iglesia». Llama la atención que al hablar de los «acontecimientos dolorosos», Jorge Mario Bergoglio no cite sólo los abusos sexuales a menores. Los une a los abusos «de poder y de conciencia».

En el Vaticano se considera que los casos de pederastia en Chile no eran un problema aislado, sino la consecuencia de un clima podrido en el que se han desarrollado durante décadas parte de las relaciones en el clero. Barros sería uno de los representantes de ese ambiente, como también lo son otros tres obispos cercanos a Karadima y que igualmente podrían ser apartados por el Papa.

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