¿Por qué llegan cientos de embarcaciones de época a España?

¿Por qué llegan cientos de embarcaciones de época a España?

Más de un centenar de embarcaciones de época atracarán el jueves en Pasaia. Durante cinco días, el puerto guipuzcoano será una fiesta dedicada a los tiempos gloriosos de la vela

JAVIER GUILLENEA

Una fragata partió en 1777 del puerto guipuzcoano de Pasajes (hoy Pasaia) cargada de armas y municiones. En el barco viajaba el marqués de Lafayette dispuesto a ayudar a los rebeldes que en Norteamérica luchaban para independizarse de los ingleses. La aventura emprendida por el noble francés fue un éxito y 'L'Hermione' ocupó desde entonces un lugar en el olimpo de los buques míticos de la historia naval. Más de doscientos años después el barco -en realidad, su réplica exacta- volverá al lugar donde dio comienzo su viaje hacia la historia para sumarse a una nueva aventura, la de volver a situar a la bahía de Pasaia en el mapa de los grandes acontecimientos navales de Europa.

'L'Hermione' no vendrá sola. La fragata estará acompañada por un centenar de embarcaciones de época que entre el próximo jueves y el lunes siguiente darán forma al primer Festival Marítimo de Pasaia, que pretende seguir la estela de encuentros similares que se celebran en toda Europa con una sorprendente capacidad de convocatoria. El Sail de Amsterdam, el mayor del mundo, congrega cada cinco años a millón y medio de personas y el de la localidad bretona de Brest recibe en cinco días más de 700.000 visitantes.

El de Pasaia se celebrará cada dos años y es el primero de estas características que se ha organizado en España, donde la arqueología naval no está tan arraigada como en otros países. Según su director, Xabier Agote, el festival «ha nacido bajo la inspiración de los que se celebran en la Bretaña francesa, que atraen todos los años a decenas de miles de personas y han generado unos flujos turísticos que han revitalizado sus economías». Agote es presidente de la factoría marítima Albaola, que desde hace cuatro años está embarcada en el proyecto de construcción de una réplica del 'San Juan', un ballenero botado en Pasaia que se hundió en la costa de Canadá en 1565.

Las resguardadas aguas de la bahía de Pasaia bañan cuatro distritos: San Juan, San Pedro, Antxo y Trintxerpe. Cada uno de ellos tiene motivos más que de sobra para acoger en sus muelles a lo más granado de las embarcaciones de época. El puerto fue en su día una base naval estratégica de primer orden en Europa; en San Pedro nació en 1689 el almirante Blas de Lezo, quien de haberlo hecho en otro país sería considerado allí una gloria nacional; fue la principal base ballenera del continente y en sus astilleros se construyeron los mejores galeones de la época. Lo tiene todo para ser historia.

En el puerto se darán cita, entre otros navíos, el 'Kaskelot', uno de los últimos barcos de madera clásicos, que ha aparecido en varias películas; el 'Biche', último atunero a vela tradicional del Atlántico; el legendario 'Joshua', del no menos legendario navegante Bernard Moitessier; buques de todo tipo catalogados como monumentos históricos y más de veinte embarcaciones de Galicia, que en esta primera edición será la invitada del festival.

Visitas a bordo

'L'Hermione' y el 'Kaskelot' podrán ser visitados por el público, aunque quien aún no haya hecho los deberes tendrá que darse prisa. Las entradas que se han puesto a la venta por internet ya se han agotado pero queda un remanente que podrá adquirirse durante el festival. En las localidades del entorno del puerto ya se ha registrado un aumento de las reservas hoteleras y se prevé una llegada masiva de visitantes del sur de Francia. Todo hace pensar que el desembarco va a ser un éxito.

La fragata donde embarcó Lafayette regresará el jueves al lugar en el que comenzó su gran aventura. El barco cruzará la bocana y atracará en uno de sus muelles. Cuando las amarras queden bien sujetas será el momento de la historia. Durante cinco días las aguas de Pasaia se convertirán en un bosque caleidoscópico de mástiles, jarcias, trinquetes, botavaras y todas esas palabras que pueblan las novelas de mares lejanos. Para que no falte de nada, en sus muelles habrá conciertos de música, parrilladas, puestos gastronómicos, exposiciones y visitas guiadas. Como si los viejos tiempos hubieran regresado a puerto.

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