El libro de autoayuda de Hillary

El libro de autoayuda de Hillary

La candidata demócrata bucea en su derrota ante Trump repartiendo responsabilidades a diestro y siniestro, aunque sin asumir demasiadas

CAROLINE CONEJERO

Había despertado enorme expectación la presentación del nuevo libro de Hillary Clinton, '¿Qué pasó?', en el que la candidata a la presidencia derrotada por Donald Trump relata de primera mano y libre ya de presiones políticas una de las elecciones más intensas, impredecibles y polémicas de la historia de Estados Unidos. En él la exsecretaria de Estado vuelve sobre su segunda candidatura presidencial para contar su experiencia personal como primera mujer nominada por un partido nacional, el machismo y la misoginia que tuvo que afrontar y los problemas de una campaña marcada por un rival sin precedentes. La publicación del libro va acompañada de una gira de promoción a través de Estados Unidos y Canadá.

Hillary vuelve a retomar temas archidebatidos: lamenta la división del Partido Demócrata entre ella y Bernie Sanders, se queja sobre el entonces director del FBI James Comey, critica al presidente Obama por no haber hablado más sobre la interferencia de Rusia en las elecciones y clama sobre el inefable Colegio Electoral, factores a los que atribuye parte de la culpa de su derrota electoral en 2016.

También habla con candidez de su demonización por ser mujer o del momento en que conoció su derrota rodeada de mujeres. Se torna desafiante al narrar el segundo debate presidencial, cuando en el estrado Trump la seguía por detrás tan cerca que «casi sentía el aliento» de su oponente en el cuello, dos semanas después de que salieran a la luz unas declaraciones de Trump jactándose de coger a las mujeres por los genitales. Clinton habla del momento devastador en que su equipo ejecutivo de campaña le comunicaba, once días antes de las elecciones, que el director del FBI, James Comey, desveló en el Congreso que existían nuevos correos electrónicos sobre Hillary, filtración que causó un daño irreparable a su campaña.

También se extiende sobre la interferencia de Rusia, y de cómo Putin, que la odiaba desde que era secretaria de Estado, planeó perjudicar su candidatura a base de hackear los correos electrónicos de su campaña (y del partido demócrata) y diseminar información falsa.

En otro momento recuerda cómo tuvo que ser convencida para asistir a la proclamación de Trump como presidente, temiendo que los seguidores de Trump la insultaran en público o pidieran que la metieran a la cárcel.

«Tenemos que pasar página»

Clinton asume cierta responsabilidad por los fallos de su campaña, aunque sin entrar en detalles, y llega a sugerir que cualquier cosa puede ocurrir cuando una «trabaja en una campaña seria» pero el rival actúa «como en un show de televisión».

En el Partido Demócrata son muchos los que no entienden el empeño de Hillary por volver a temas de los que ya nadie quiere hablar, sin asumir su responsabilidad, y resucitar viejas rencillas cuando la mayoría prefiere mirar hacia delante y rectificar el rumbo. El senador Al Franken resumía en corto el sentir general: «Me encanta Hillary. Creo que tiene derecho a analizar lo que sucedió. Pero tenemos que pasar página».

El propio senador Bernie Sanders, rival de Clinton en las primarias demócratas, le lanzó una andanada al destacar que Hillary compitió contra el candidato más impopular de la historia del país y aun así no consiguió ganarle. «Eso frustra y lo entiendo. Pero nuestro trabajo no es ir hacia atrás. Es un poco tonto continuar hablando de 2016».

Otros con menos remilgos llaman ya a la promoción del libro 'el show de Hillary', y critican que trate de ocupar espacio mediático por razones no claras y probablemente improductivas, cuando la atención se centra en las cruciales elecciones del otoño al Congreso y en una complicada agenda política en Washington bajo el signo del presidente Trump.

Mentalidad elitista

El politólogo Thomas Frank señala en un artículo que el problema del Clinton, y de la cúpula del partido demócrata en general, es una mentalidad elitista incapaz de reconocer los problemas de la clase media a la que supuestamente representan. Según Frank, Hillary Clinton no estaba preparada en absoluto para entender la explosión de indignación populista que tuvo lugar en las elecciones del 2016, destilada durante años por la globalización del trabajo, la inmigración, la desindustrialización o el rescate de los delincuentes de Wall Street. Un sentimiento que Trump supo identificar y canalizar, y Hillary no.

Pese a todo, el primer acto de la gira de Clinton se vendió en horas y el libro, que semanas antes de su publicación ocupaba ya puestos destacados en Amazon, está destinado a convertirse en récord de ventas del año. La entrada general para los actos de presentación se mueve entre 50 y 350 euros, dependiendo del Estado. Para los bolsillos más acomodados, las entradas VIP alcanzan los 2.000 euros e incluyen asiento en las dos primeras filas, foto con Clinton y libro firmado.

En las filas conservadoras los comentaristas se han regocijado en denostar a «la villana de siempre» enfocándose en los millones que Clinton y su marido han ganado con libros y tarifas en presentaciones públicas. No está claro cuánto ha cobrado pero la cantidad oscilaría alrededor de lo que la editorial Simon & Schuster pagó por su anterior libro, unos 6,7 millones de euros por adelantado.

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