Una figura para la historia: ningún rey español vivió tanto

Una figura para la historia: ningún rey español vivió tanto

Don Juan Carlos cumple 80 años. Ningún rey español llegó a esa edad. Cinco personajes que recibieron de él un título nobiliario valoran su largo mandato

ANTONIO PANIAGUA

El Rey Juan Carlos cumple hoy 80 años, una edad longeva que ninguno de sus predecesores alcanzó. El aniversario, junto al de doña Sofía, que también será octogenaria el 2 de noviembre, será una oportunidad para reivindicar discretamente el papel del monarca emérito. Los cuarenta años de la Constitución de 1978 serán la excusa para rendirle un modesto homenaje. Casi retirado de la vida pública, el anterior jefe del Estado celebrará su cumpleaños con un almuerzo privado en el Palacio de la Zarzuela.

Desde su abdicación en 2014, el padre de Felipe VI se ha apartado de la escena pública de manera deliberada para no hacer sombra a la figura de su hijo. No obstante, su llamativo ‘olvido’ en la conmemoración de los 40 años de las primeras elecciones democráticas produjo un gran malestar en el monarca emérito, un sentimiento que ahora la Corona quiere que se desvanezca con una serie de actos de reconocimiento.

Quienes le conocen aseguran que su retirada no ha mermado su interés por el devenir del país. Marcelino Oreja, de 82 años, ministro de Asuntos Exteriores en el primer Gobierno de Adolfo Suárez, le ha visto animado. «Le encuentro muy bien. A cierta edad el tener inquietud por lo que está pasando en tu entorno, mirar al futuro, a uno le rejuvenece», señala el político, a quien el Rey concedió en 2010 el marquesado de Oreja.

Para el antiguo dirigente de UCD, a don Juan Carlos siempre le ha acompañado una especial facilidad para crear un clima cercano y amistoso. «Cuando preparábamos un viaje a México, después del restablecimiento de relaciones diplomáticas, me acuerdo que me dijo: ‘Oye, por cierto, ¿la viuda de Azaña no vive en México? Quiero que le manden el recado de que me gustaría saludarla e ir a verla’. Fue un encuentro verdaderamente emocionante, un gesto muy simbólico de lo que significaba ese afán de estar en contacto con todos los españoles, cualquiera que fuera su procedencia».

Movido por su espíritu competitivo, un sentimiento que le ha alentado en todas las facetas de su vida, don Juan Carlos ha renovado su pasión por el mar. De niño aprendió a manejar el timón con su padre, don Juan de Borbón. Para resarcirse del mal sabor de boca que le dejaron los Juegos Olímpicos de Múnich 72, donde no consiguió ninguna medalla, patronea el nuevo ‘Bribón’. Con sus tripulantes, don Juan Carlos puede jactarse de ser campeón mundial de la clase 6mR. No ha perdido su gusto por la competición, una afición que aplaude Vicente del Bosque. «Con el deporte español siempre ha sido un rey majo y agradable. Ha sentido nuestros éxitos con mucha alegría», destaca el entrenador, marqués de Del Bosque a raíz de que España ganara el Mundial de Sudáfrica.

Unos comienzos difíciles

El rey accedió al cargo en 1975, en plena crisis del petróleo, cuando la actividad económica se hallaba estancada, la inversión pública en retroceso, el desempleo ascendía de manera alarmante y la inflación se disparaba. La industria adolecía de una estructura vieja y poco competitiva. Las quiebras y suspensiones de pagos conducían a la insolvencia de muchas entidades financieras. La transición a la democracia no estuvo respaldada por una situación de bonanza económica. Por eso el empresario Juan Miguel Villar Mir valora especialmente el papel desempeñado por el monarca emérito. «Nuestra economía y nuestras empresas han vivido su período de máximo esplendor, sobresaliendo la mejora del nivel de vida de los españoles a lo largo de estos 40 años de monarquía; años que, a pesar de las crisis económicas, han propiciado sin duda el mejor período de nuestra historia moderna», argumenta el antiguo presidente de la constructora OHL.

Villar Mir guarda buenos recuerdos de su trato con don Juan Carlos, y eso que como ministro de Hacienda entre diciembre de 1975 y julio de 1976 tuvo que afrontar la devaluación de la peseta. «En lo económico, nuestras empresas han alcanzado un nivel de internacionalización y de competitividad como nunca lo habían tenido. En lo social, España cuenta hoy con un millón más de universitarios que en 1975 y nuestro sistema público de salud es probablemente el mejor del mundo».

El empresario ha tenido la oportunidad de departir con el rey Juan Carlos recientemente. «Su memoria y su inteligencia siguen al mismo excelente nivel de siempre, y su amabilidad y su sentido del humor, también como siempre, siguen siendo excepcionales», sostiene el marqués de Villar Mir, título que ostenta desde 2011.

La crisis económica, los negocios de su yerno Iñaki Urdangarin y la famosa cacería de elefantes de Botsuana, en la que don Juan Carlos se fracturó la cadera, acarrearon un descrédito de la monarquía. La popularidad de la institución cayó en picado. En un gesto sin precedentes, el Rey pidió disculpas a la salida del hospital. «Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir», fueron las palabras que pronunció en abril de 2012. Dos años después abdicó en su hijo Felipe VI.

En casi cuatro décadas de reinado, don Juan Carlos ha tenido que apechar con problemas espinosos. Desautorizó el golpe de Estado de 1981 y afrontó las tensiones territoriales que ahora se recrudecen. Ha visto cómo caían asesinados por ETA casi 900 españoles, cómo se descentralizaba España y cómo se progresaba en el campo de la educación y la sanidad públicas. Su reinado ha sido también el de la integración de España en la UE y la OTAN.

La pianista, mecenas y presidenta de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, Paloma O’Shea, no tiene más que palabras de elogio hacia el Rey emérito. «Su reinado es el de la reconciliación y el de la prosperidad. Se empeñó en traer pacíficamente la democracia a España y lo consiguió: nunca habíamos tenido un periodo tan largo de paz y democracia».

O’Shea no quiere dejar pasar la ocasión sin remarcar el impulso de los reyes eméritos, especialmente de doña Sofía, a la cultura. «La monarquía, a través sobre todo de su majestad la reina doña Sofía, ha contribuido mucho a poner a España en la primera fila de la vida musical internacional», dice la melómana, marquesa de O’Shea desde 2008.

En el Waldorf Astoria

El bioquímico Santiago Grisolía agradece el compromiso de la Corona en el avance del conocimiento. «Tuve la suerte de conocer a don Juan Carlos en Nueva York, en el Waldorf Astoria, cuando visitó por primera vez dicha ciudad y donde tenía que haber dado una conferencia don Severo Ochoa, quien no tenía gran simpatía por la monarquía. Por razones desconocidas, fui yo el que habló por don Severo y desde entonces he tenido el honor en varias ocasiones de estar con Su Majestad, siempre muy agradable y muy cariñoso», dice el científico, ennoblecido con el marquesado de Grisolía en 2014.

Fotos

Vídeos