No existen dos orgasmos iguales

No existen dos orgasmos iguales
Punto G

Aunque las sensaciones físicas y psicológicas de hombres y mujeres durante el clímax son parecidas, existen diferencias en intensidad y duración

ROCÍO R. GAVIRA

El orgasmo es la respuesta neurovegetativa que el cuerpo produce a los estímulos provocados por la fase de excitación en la respuesta sexual humana, según explica la sexóloga Ana L. Talavera. ¿Y qué es el sistema neurovegetativo? “Es la parte del sistema nervioso que se encarga de controlar los movimientos musculares involuntarios, es decir, los que se realizan sin que nosotros nos demos cuenta, como el latido del corazón, respirar, y también las contracciones que se producen durante el orgasmo”, entre otros. Cuando los músculos pélvicos y genitales llegan al máximo de tensión por la cantidad de sangre acumulada en ellos, envían mensajes a la médula. El orgasmo es esa reacción refleja provocada por esos mensajes y esta reacción nerviosa provoca contracciones en la envoltura de los músculos.

¿El clímax lo sienten igual hombres que mujeres? “No existen dos orgasmos iguales, de modo que cada persona lo vive y disfruta con gran variedad de sensaciones, dependiendo en gran medida de: la personalidad, del tipo de educación sexual recibida, nuestro aprendizaje sobre el sexo, del tipo de relación con quien se comparte el placer… De ahí que el principal responsable de liberar el orgasmo sea el cerebro, el órgano sexual por excelencia”, afirma la experta. Al llegar al clímax aumenta la temperatura corporal, un gran calor se extiende por todo el cuerpo y “las contracciones o espasmos genitales contribuyen a liberar la sangre retenida en los genitales, produciéndose una descongestión vascular y glandular” que en el hombre culmina en eyaculación. En la mujer se pueden presentar contracciones uterinas y en las paredes del primer tercio de la vagina produciendo un estrechamiento.

En el caso del orgasmo femenino las contracciones comienzan a intervalos de 0,8 segundos y la cantidad puede variar bastante, bajando después de intensidad, duración y frecuencia. Es una respuesta total del organismo y la imaginación juega un papel fundamental para alcanzar el clímax. Con la penetración se moviliza sincrónicamente toda la pirámide vulvar, se estimula el punto G y el clítoris. Tras el orgasmo, en la mujer hay una recuperación del estado previo a la excitación. Aunque si se le vuelve a estimular antes de que disminuya la tensión sexual, la mujer es capaz de obtener varios orgasmos seguidos.

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