'Espejo Público' desvela el verdadero móvil del macabro crimen de Susqueda

'Espejo Público' desvela el verdadero móvil del macabro crimen de Susqueda

Una posible recriminación de Marc al supuesto asesino, Jordi Magenti, pudo ser el desencadenante según se desprende del levantamiento del secreto de sumario

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El pasado 24 de agosto, los jóvenes Marc y Paula, de 23 y 21 años respectivamente, tuvieron una coincidencia fatal. Se cruzaron en el camino de un individuo que acabó con sus vidas en el pantano de Susqueda, en Girona. Este, supuestamente, no es otro que Jordi Magentí, de 60 años y vecino de la localidad gerundense de Anglés. Fue detenido a finales del pasado mes de febrero. Ahora se ha levantado el secreto de sumario y se han podido conocer detalles de la investigación que apuntan a una discusión entre Marc y el supuesto asesino como desencadenante, descartándose así el móvil sexual.

Así lo ha informado este miércoles el programa de 'Espejo Público'. El periodista y escritor Nacho Abad descuajaringó dicho sumario con los puntos en concreto donde se sucedieron los hechos. Los jóvenes llegaron a la zona aquel 24 de agosto con el coche y aparcaron. Bajaron a la playa del pantano para coger el kayak y circular hasta la otra orilla. Allí se encontraba una edificación abandonada con grandes piedras, lugar que Magentí solía frecuentar para practicar pesca ilegal. Él creía que era suya y que nadie podía acceder a la zona sin su permiso.

Según informa el periodista, el supuesto asesino, en sus prácticas de pesca, empleaba patos vivos para que los siluros ascendieran y pudiese pescar. Marc, ecologista reconocido y protector de los animales, pudo recriminarle por ello, algo que acabaría de forma trágica.

Un testigo escuchó los disparos de un arma que, según la investigación, no se correspondería con los de una pistola. Se piensa que pudo utilizar una escopeta para ello. Tras acabar con sus vidas los alejó unos once kilómetros de la zona donde cometió el crimen. Utilizó piedras de la edificación citada para hundir sus cuerpos y también el coche, en el cual ató una con una cuerda al acelerador.

Algunos aspectos pendientes de aclarar

Sin embargo, hoy todavía se desconoce cuál fue con exactitud el arma del crimen y por tanto su ubicación. El testigo desmintió que los disparos escuchados durante aquel 24 de agosto correspondieran a una pistola, pero sí a una escopeta, concretamente de 22 milímetros.

Tampoco los investigadores cuentan con una confesión por parte de Jordi Magenti por el conocido como crimen de Susqueda. Si bien, disponen de conversaciones telefónicas de este con su actual mujer -años atrás había acabado con la vida de su mujer en plena calle con cuatro disparos- y también a través de aplicaciones de telefonía móvil donde no confiesa, pero sí que lo asumen.

El otro aspecto que queda pendiente de resolución y que se desconoce si se logrará explicar, hace referencia al kayak. Al abandonarlo, otros visitantes lo descubrieron y decidieron tomarlo para utilizarlo. Sacaron las piedras que se encontraban en su interior y comprobaron que estaba destrozado. Al desprenderse de las rocas se desconoce si pertenecen o no a la misma edificación de las que se tomaron las otras para hacer desaparecer los cuerpos y el vehículo. Tampoco se han encontrado balas en las inspecciones llevadas a cabo en el lugar del crimen.

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