La diferencia que debes conocer entre las grasas "malas" y las "buenas"

La diferencia que debes conocer entre las grasas "malas" y las "buenas"

Aunque muchas personas creen lo contrario, hay ciertas grasas de las que no es bueno desprenderse, y por ende es necesario consumir alimentos que las contengan

FRAN JUSTICIA

Se acerca peligrosamente la Navidad, una época en la que aunque no queramos, terminamos comiendo muy mal y en exceso, lo que se suele traducir en un aumento considerable de peso que nos lleva a hacer uso de quemadores de grasa como los que puedes conseguir a buen precio gracias a las ofertas en quemadores de grasa de Belleza Ideal.

No obstante, de cara a estas fechas, son muchos los que buscan alternativas saludables para protagonizar algunos de los atracones típicos de la cita, intentando ante todo que dichas alternativas no cuenten con la palabra “grasa” entre sus ingredientes.

Sin embargo, las grasas no son del todo malas, ni tampoco buenas, y es que a veces son necesarias para el organismo, al igual que cualquier otro nutriente, por lo que ingerir alimentos ricos en ellas no está del todo mal.

En primer lugar, hay que diferenciar dos tipos de grasas, las conocidas como ‘buenas’, aquellas poliinsaturadas y monoinsaturadas, y las conocidas como ‘malas’, las grasas saturadas y trans.

Las primeras de ellas, las buenas, aportan energía al organismo, reducen el colesterol, protegen los órganos internos, transportan vitaminas a la sangre y regulan la producción de hormonas. Beneficios que nuestro organismo podría dejar de recibir si decimos “no” a alimentos grasos como el pescado azul con ejemplares como el atún o el salmón, las aceitunas, los frutos secos, los huevos, el aguacate o la margarina, entre otros.

En lo que respecta a las segundas, las malas, no solo debemos evitarlas porque nos harán aumentar de peso, luciendo los famosos ‘michelines’, sino que además incrementarán el nivel de colesterol en sangre. Dicho esto, algunos de los alimentos que las contienen y que por ende deberías evitar son la mantequilla, las carnes grasas, los embutidos, los platos precocinados, las hamburguesas, las pizzas, los fritos, la bollería industrial y el queso.

Como te habrás dado cuenta hay una amplia variedad de alimentos que ingerimos a diario que se englobarían dentro del grupo de alimentos con grasa “mala”, por lo que te recomendamos que reduzcas su ingesta, integrándolos en platos que contengan ingredientes que te aporten “grasas buenas” y tomándolos de forma muy esporádica. Un ejemplo, una buena dieta sería tomar hamburguesa o cualquiera de estos alimentos con grasa “mala” una vez a la semana, pero nunca repetir dos o tres días, ya que en ese caso estaríamos incrementando el nivel de “grasa mala” en nuestro organismo.

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