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3 claves para almacenar y conservar leche materna

3 claves para almacenar y conservar leche materna
  • Es una alternativa ideal para aquellas madres que por trabajo u otras circunstancias no pueden darle leche de forma presencial a su bebé

Cuando un bebé llega a la vida de una mujer surgen muchas dudas y preocupaciones, especialmente en el caso de madres primerizas. Cuestiones que van desde cómo cuidarlo y evitar que llore hasta cómo alimentarlo si por trabajo u otro tipo de necesidades o situaciones no podemos hacerlo personalmente. ¿Hay que dejar de darle leche materna al pequeño? La respuesta es no, puesto que la leche materna se puede almacenar e incluso congelar, por lo que la progenitora puede extraerla previamente cuando disponga de tiempo mediante un extractor de leche y posteriormente guardarla hasta que sea necesario que el recién nacido la tome, incluso si no puede estar ella presente. No obstante, conservar y almacenar la leche materna no es una tarea fácil, puesto que se deben tener en cuenta algunos factores clave como los que te contamos a continuación para que no tengas ningún problema y puedas conseguir que tu bebé consuma tu leche como si estuvieras en casa junto a él.

1. El tipo de envase

Una vez has extraído la leche, lo más importante es determinar dónde la vas a almacenar, puesto que no cualquier envase es apto para conservar este preciado alimento para el bebé. Normalmente, siempre se recomienda utilizar envases destinados al uso alimentario que hayan sido lavados previamente con agua caliente y jabón. Entre los envases más frecuentes se encuentran los botes de cristal y los envases de plástico. Mientras que en los primeros se recomienda que sean de vidrio, ya que es el material más adecuado para la congelación, para los segundos se exige que sean plásticos aptos para conservar productos alimenticios, como por ejemplo los biberones o las fiambreras, evitando siempre el uso de botes como los que se utilizan para un análisis de orina y que se venden en las farmacias. No obstante, en los últimos meses son cada vez más famosas las bolsas especiales de lactancia, es decir, bolsas específicas para congelar la lecha materna, que además se adaptan a la perfección a los extractores de leche, lo que facilita y agiliza el proceso. Las puedes encontrar a buen precio beneficiándote de las ofertas en bolsas especiales de lactancia de Belleza Ideal.

2. Tiempo y temperatura

En lo que respecta a cuánto puedes almacenar la leche, debes saber que dependerá ante todo de la temperatura a la que la almacenes, independientemente de dónde sea, frigo, congelador o al aire libre. Según la Asociación Española de Pediatría, lo ideal es conservar la leche materna sin refrigerar como máximo 24 horas, y siempre y cuando la temperatura ambiente no supere los 15ºC, puesto que si supera esta cantidad, solo podrás conservarla diez horas si hay más de 19ºC y seis horas si hay más de 25º. No obstante, si quieres conservar la leche materna durante más tiempo, entonces decántate por refrigerarla entre cero y 4ºC para que te dure cinco u ocho días, o bien congélala, ya que así podrás mantenerla hasta dos semanas. Independientemente del método que escojas, recuerda que la superficie del lugar en el que vas a guardar la leche debe ser plana para evitar que en el caso de las bolsas se produzca alguna pérdida al rasgarse o pincharse.

3. Precaución al descongelar

Para descongelar la leche materna deberás hacerlo la noche anterior, dejándola durante toda la noche en la nevera refrigerando. A partir de este momento dispondrás de 24 horas para que tu bebé la consuma, ya que pasado este tiempo no estará en buen estado y por tanto deberás desecharla. Una vez que la hayas descongelado, caliéntala durante 10-15 segundos a temperatura media en el microondas, y listo, tu bebé podrá tomarla sin problemas.

Ahora ya sabes cómo puedes evitar que tu bebé deje de tomar leche materna por falta de tiempo, no lo dudes y conserva ya tu leche para que él pueda consumirla cuando la necesite.