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5 consejos para mantener el calor después de ducharte

5 consejos para mantener el calor después de ducharte
  • Con la llegada del frío salir de la ducha puede provocar un choque de temperatura muy perjudicial para el organismo

Oh sí queridos, ha llegado esa época en la que ducharse y no morir por congelación después es misión imposible. No es invierno, pero el descenso de temperaturas ha sido tan impactante y repentino que nos ha pillado el toro y ahora las duchas son un auténtico martirio, no ducharnos en sí, sino más bien el amargo momento de cerrar el grifo, abrir las cortinas o la mampara y confirmar que tus sospechas eran ciertas, el pasillo de casa es el nuevo Polo Norte. Afortunadamente para todo hay solución en esta vida, o al menos para algunas cosas sí, y justo este mal está entre ellos, así que pon atención a los cinco consejos que vamos a darte para que salir de la ducha sea algo fácil y agradable y no una tortura china. ¡Se acabó el posponer tu baño por el clima! ¡Toma nota!

1. Un radiador ayuda

Si tu baño no cuenta con calefacción incorporada, sumado al problema al que tendrás que hacer frente cuando atravieses la puerta que separa esa placentera estancia del resto de tu hogar, ya en el propio baño al salir de la ducha comenzarás a sentir que la vida era mucho mejor cuando el agua caliente caía por tu cuerpo. Por ello, una buena opción es utilizar un radiador portátil especial para baños. No ocupan apenas espacio, suelen ser baratos y aportan la temperatura ideal para adaptar tu cuerpo a lo que viene después. Si no tienes uno puedes conseguirlo a buen precio beneficiándote de las ofertas en radiadores de baño de El Mejor Precio Ideal. Algunos modelos incluyen incluso secadores para las toallas o secadores de pelo y cuerpo y temporizador, son algo caros, pero muy efectivos.

2. Cierra la estancia

Quizá este consejo te parece algo obvio, pero aunque no lo creas, dejar la puerta del baño abierta o una ventana puede traducirse en un importante resfriado, ya que al salir de la ducha tenemos el cuerpo mojado, por lo que si sopla aunque sea un ligero aire fresco, la sensación de frío será aún mayor. Por ello, es sumamente importante que conviertas tu baño prácticamente en un bunker, cuantas menos aperturas, mejor. Cualquier hueco es importante, así que asegúrate de que no queda nada abierto al exterior colocando silicona de masilla alrededor de los bordes de las ventanas, esto te proporcionará un buen aislamiento. Al cerrar además conseguirás que la temperatura que proporciona el vapor del agua caliente se mantenga en la estancia, por lo que salir de la ducha no será tan difícil.

3. Vístete dentro

La época del verano y de exhibirnos ha acabado, tenemos que ser conscientes de que el frío ha llegado a nuestras vidas y por tanto vestirnos dentro del baño con el calor que ha desprendido el agua mientras nos duchábamos y con la temperatura que se ha mantenido en la habitación es una más que buena alternativa. Te recomendamos que cojas la ropa que te vayas a poner y la coloques en un perchero en el baño, así, nada más salir, con el cuerpo aún caliente, podrás secarte e inmediatamente vestirte, evitando tener que ir mojado y sin ropa hasta llegar a tu habitación. Si sigues este consejo te aseguramos que el choque de temperaturas al salir del baño será prácticamente imperceptible.

4. La toalla, una gran aliada

La toalla es el primer tejido con el que cubres tu cuerpo, por lo que todos sabemos que es una gran aliada. Te recomendamos que para hacer más eficaz su uso la cuelgues cerca de la ducha para que así no tengas que salir a buscarla, sino simplemente alargar el brazo, cogerla y comenzar a secarte. Especialmente en el caso de las personas que tienen el pelo largo, es recomendable que la toalla se enrolle alrededor, ya que así además de eliminar el agua existente tras la ducha, la toalla ayudará a que el calor se mantenga en la cabeza y esta no se helará.

5. Nada de duchas muy calientes

Sabemos que en invierno apetece mucho, pero tomar una ducha con una temperatura muy elevada no es nada recomendable, puesto que además de dañar la piel, otra característica que la hace un arma de doble filo es que el cambio de temperatura será mucho más notorio. Además, unos cuantos minutos antes de salir de la ducha te recomendamos que vayas reduciendo la temperatura, así el choque de temperatura posterior no será tan intenso.

Básicamente estos son los consejos que podemos darte para que salir de la ducha no cueste tanto. ¡Ponlos en práctica y combate el frío!