El exilio científico prescinde «del retrato» y se centra «en el hito»

La exposición 'Ciencia de acogida'./Ángel Nájera
La exposición 'Ciencia de acogida'. / Ángel Nájera

Termina la exposición 'Ciencia de acogida' tras analizar el drama de investigadores refugiados a lo largo del siglo XX

DANIEL CABORNEROMadrid

La exposición 'Ciencia de acogida' ha terminado después de seis meses accesible de forma gratuita en el edificio CentroCentro de Madrid, donde ha buscado concienciar sobre el drama de ilustres científicos e investigadores que habían sido refugiados a lo largo del siglo XX.

Organizada por la revista Principia, ha enfocado artísticamente la vida de intelectuales de renombre que tuvieron que exiliarse para trabajar. "A mí ya me gustaba mucho Enrico Fermi", comenta Ana García-Lloret (alias Roca Madour) sobre el físico italiano que ella ha representado con siete coloridas tablas de madera.

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Encargada del área histórica y cultural de esta exposición, Roca Madour explica que su obra "empieza con el átomo, la parte más pequeña de la materia conocida". "Fermi creó la bomba atómica y después se arrepintió, e incluso escribió un manifiesto para que no se utilizara", recuerda. Así, insiste en que los miembros del Proyecto Manhattan "quisieron desmarcarse" tras los funestos bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki.

"Fermi empieza entonces a plantearse la capacidad que tiene el ser humano para autodestruirse y también empieza a contemplar la posibilidad de vida extraterrestre", apunta Roca Madour sobre el origen de la paradoja de Fermi; y es: ¿por qué aún ninguna civilización extraterrestre se ha puesto en contacto con nosotros si hay tantos planetas susceptibles de albergar vida inteligente?

Módulo dedicado a quienes se exiliaron de Europa debido a la II Guerra Mundial. / Ángel Nájera

«Quería prescindir del retrato para centrarme en el hito»

En los últimos seis meses se ha explorado el destino que, por ejemplo, tuvieron el físico alemán Albert Einstein o la neuróloga italiana Rita Levi-Montalcini en medio del antisemitismo y el fascismo que engendraron la Segunda Guerra Mundial. Similar suerte corrió la física austriaca Lise Meitner, reflejada por José Parada en 'Ciencia de acogida'.

"Como referente plástico, yo he utilizado a Kandinsky; en concreto, me he centrado en la vinculación que hace entre los colores y las formas básicas. Kandinsky relaciona el azul con los círculos, el rojo con los cuadrados y el amarillo con los triángulos", argumenta el artista.

"La pieza no está trabajada solo en pintura. He buscado realzar, como se hacía en la escuela Bauhaus, el valor de los materiales. Y mantiene el trabajo manual; las piezas no son perfectas, las franjas tienen las marcas del pincel, etc.", añade tras confesar que "reducir tiempo y dinero" fue lo que más le costó entre sus esbozos iniciales y la obra final.

"Al principio, la pieza era mucho más grande y con materiales mucho más caros. Trabajar con la figura de Meitner fue algo que quise meditar. Quería prescindir del retrato para centrarme en el hito, que es lo que a ella le aporta su gran categoría", sentencia Parada.

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