Una carta de amor desvela cómo fueron los últimos días a bordo del Titanic

Una carta de amor desvela cómo fueron los últimos días a bordo del Titanic

De esta carta se desprenden muchos detalles que dibujan la vida de una joven de clase alta de la época

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El trágico destino del Titanic sigue inspirando, más de cien años después de su hundimiento, a escritores y cineastas, que intentan reproducir en sus obras cómo era la vida a bordo del transatlántico, antes de su terrible final. Un ejercicio de imaginación que ahora podría ser mucho más sencillo, gracias a una carta que la casa de subastas Henry Aldridge & Son acaba de sacar a la luz.

Se trata de una carta de amor que relata los detalles de la vida a bordo del Titanic en sus últimos días. La autora y superviviente de la tragedia, Kate Buss, subió al «buque de los sueños» con un pasaje de segunda clase y allí escribió esta misiva, dirigida a un tal Percy James y fechada en el 10 de abril de 1912, cinco días antes del hundimiento.

De esta carta se desprenden muchos detalles que dibujan la vida de una joven de clase alta de la época. «Los compartimentos de segunda clase son realmente magníficos, y si los ves por primera vez antes que los demás pensarías que son iguales que los de primera», dice Buss en su carta. «Tengo que irme, el té previo a la cena es en media hora», añade revelando parte de los horarios de los pasajeros.

La joven Kate también indica en su carta que todavía no habían llegado a Cherburgo, Francia, la que iba a ser la primera parada del viaje. «Será mejor que intente obtener unas cuantas postales del barco», continua. Además, la joven habla de unos clérigos que, en el comedor, le animan a tomar un buen almuerzo. Según los datos recabados, podría tratarse del reverendo Harper, el cura Byles o Robert Bateman, los tres clérigos que viajaban en segunda.

Uno de ellos, el padre Byles, pereció durante el hundimiento, porque quiso permanecer en el barco para confesar a aquellos pasajeros que lo deseasen antes de morir. Los otros dos murieron en el agua, a la espera del rescate.

De esta forma, Buss retrató la vida a bordo del Titanic durante los últimos días. Afortunadamente, la joven pudo subir a un bote. No obstante, fue la última en subir a su barco salvavidas, porque tenía miedo a las alturas, tal y como explica la familia a los propietarios de la casa de subastas.

«Es una carta excelente y ha estado en posesión de la familia desde que la señorita Buss la llevó consigo en el Titanic», explica Andrey Aldridge sobre esta misiva, cuyo precio oscila entre los 28.341 y los 35.426 dólares.

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