Cada cuánto hay que lavar las toallas del baño para cuidar la piel y el pelo

Cada cuánto hay que lavar las toallas del baño para cuidar la piel y el pelo

Cada vez que nos secamos con una toalla, los microorganismos, bacterias y hongos que forman parte de la microbiota normal de nuestra piel, así como restos celulares y secreciones corporales, pueden pasar a la toalla

LAURA CANO

Si te paras a pensar seguro que no recuerdas cuándo fue la última vez que las cambiaste. Cambiar las toallas es una cuestión de higiene, pero también de salud y belleza para tu piel y tu pelo. María del Carmen Romero, doctora en Ciencias Biológicas, experta en Microbiología y profesora de la Universidad Internacional de la Rioja ha respondido a esta cuestión en Vogue.

Cada vez que nos secamos con una toalla, los microorganismos, bacterias y hongos que forman parte de la microbiota normal de nuestra piel, así como restos celulares y secreciones corporales, pueden pasar a la toalla. Aunque en un principio esos microorganismos que están en nuestra piel no ocasionan enfermedades, cuando llegan a las toallas la cosa cambia. Esto ocurre porque "encuentran en las toallas húmedas una serie de condiciones necesarias para proliferar: temperatura cálida, humedad, oxígeno, un pH parecido a nuestra piel y nutrientes (restos celulares y secreciones que les sirven de alimento)", afirma la experta en Microbiología. Esto nos hace entender "el caldo de cultivo" en el que se pueden convertir las toallas húmedas para hacer que esos microorganismos se multipliquen y ocasionen alteraciones en la piel.

Esto no quiere decir que haya que cambiar las toallas después de cada uso ya que "no albergan gérmenes suficientes", apunta Romero. Pero sí implica dos cosas importantes: no compartir toalla porque si una persona tiene alguna infección en la piel, podría traspasarla; y después de usar una toalla hay que airearla y mantenerla estirada en condiciones adecuadas de ventilación para que no esté húmeda.

Pero... ¿cada cuánto hay que cambiar las toallas de ducha? Aunque María del Carmen Romero insiste en que no hay acuerdo en la comunidad científica para dar una respuesta unánime, su recomendación es no utilizar una toalla "más de tres o cuatro veces". Frecuencia que debe acortarse incluso más cuando hablamos de las toallas que usamos para secar el cabello después de cada lavado. "En este caso deberíamos extremar las precauciones ya que la flora normal del cuero cabelludo es más abundante. Además, la toalla de pelo se humedece más, lo que puede dar lugar a una proliferación de hongos", explica.

La proliferación de hongos puede producir alteraciones en el pelo y en el cuero cabelludo ya que "los hongos liberan enzimas capaces de degradar la queratina, una de las principales proteínas que forma el pelo", cuenta la experta. Como consecuencia, no cambiar estas toallas con suficiente frecuencia podría debilitar el cabello. En cuanto a las toallas de manos, dado que son toallas compartidas, la frecuencia de cambio más recomendable gira en torno a los dos o tres días.

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